Esta semana vi Rudderless y Hunt for the wilderpeople.

Rudderless cuenta la historia de un padre, protagonizado por el Daniel Day Lewis de los presupuestos bajos (sólo por el parecido, no necesariamente el talento) y casi famoso Billy Crudopp quién encarna un exitoso hombre de la publicidad pierde a su hijo compositor-folk-gringo trágicamente en un tiroteo en la universidad. Desde ese punto nuestro Dr Manhattan pierde totalmente el rumbo y termina viviendo en un bote que está anclado a un muelle de un pueblo. El compadre está caído al litro y a la vida del día a día, obviamente ya no es el heredero de Don Drapper y se encuentra pintando casas.

Un día recupera unos discos que su hijo había grabado y a partir de eso se desarrolla este drama en donde la música folk estadounidense tiene todo el peso de la trama.

A partir de los discos y escritos de su hijo el compadre empieza a cantar los temas y encuentra en esta música una forma de conocer a su hijo, por que adivinen, la relación no era tan buena ni cercana (cliché, claro). Forman una banda con el fallecido actor ruso Anton Yelchin y otros secundarios y se empiezan a volver famosos dentro del pueblo, las canciones son bastante buenas. Durante el primer acto nos queda claro que el compadre está muy lejos de asumir la muerte de su hijo, no la enfrenta y rehuye de todo lo relacionado a el, excepto su música.

Durante todo este rato uno siente una gran empatía por este padre que perdió trágicamente a su hijo hasta que llega el plot twist y uno queda peinado para atrás. La empatía se va al carajo y uno se siente raro por haber estado del lado del compadre y su hijo. Tampoco es que uno pase a odiarlo, pero hay algo en nuestro interior que dice “loco, esto no está bien”. Uno se entera de que el hijo no murió en un tiroteo, sino que el fue el asesino y que mato a 6 compañeros…. Plop.

Y después de eso todo cambia y bueno, tienen que verla. Es una muy buena película que retrata un poco la otra visión de un “típico tiroteo” universitario en Estados Unidos, el que pasa con la familia del asesino.

La siguiente que vi se llama Hunt for the Wildepeople que es una obra maestra del maorí Taika Waititi que ya nos deleitó con What We Do in The Shadows, que es una especie de documental sobre un grupo de vampiros en nueva Zelanda. Es lejos la película más acertada y “científicamente" correcta sobre vampiros que existen. Cuando terminas de ver esta película dices -obvio que esto es real.

Hunt for the Wilder people, que a ratos nos puede recordar la película UP. Trata la historia de un niño problemático criado en hogares adoptivos y dentro del sistema de protección de menores que llega a una familia para ser cuidado temporalmente, es su última posibilidad de reinserción, lo siguiente será la correccional juvenil.

La familia está compuesta por un GENIAL Sam Neil y una comadre que no conozco pero que me encantó en su personaje de mujer-salvaje-cabeza-de-familia. El niño a pesar de estar reacio a quedarse empieza a experimentar cosas que nunca había vivido, como que le celebren el cumpleaños y le hagan regalos además de otras no tan simpáticas como ver como se mata un cerdo y desplumar pájaros muertos, grandes escenas de humor. Mención honrosa para la señora que se manda una canción de cumpleaños que definitivamente la adaptaré para la celebración de mi esposa.

Avanzada la historia, el niño y hombre escapan por los bosques infinitos de nueva Zelanda y medio país los empieza a buscar y ellos van arrancando adentrándose en unos bosques que son impresionantes. Acá es donde el director se luce con unos planos sobre la naturaleza que hace ver los bosques de Nueva Zelanda son impresionantes, los colores están muy bien logrados y realmente el director logra transmitir la sensación de que te puedes perder para siempre en ese paisaje. Destaco esto porque no es algo fácil de lograr, hace un tiempo vi “The sea of trees” que trata de dos tipos tratando de salir de un bosque/montaña japonés que era enorme y prácticamente imposible de abandonar. Mientras veía esa película nunca sentí que el bosque fuera inmenso, que fuera omnipresente y que realmente fuera un lugar en donde te puedes perder para siempre, cosa que Waititi logra de manera maestra y se empieza a posicionar como un director al que hay que mirar y seguir en sus años siguientes.

Esta película es de las mejores que he visto este año, la habilidad y técnica con la que se tocan los temas duros y el cómo nos cuenta lo terrible de las experiencias que han tenido ambos protagonistas a través de situaciones muy cómicas es impresionante, sin perder el horizonte y hacernos entender que lo que está pasando es muy grave y que detrás de todo hay una historia que es desgarradora.

PD: Ojalá el estado de Chile financie películas que demuestren lo grandioso que es nuestro sur. Por lo que estuve leyendo el gobierno de Nueva Zelanda financió en parte la película como parte de un plan de atracción de turismo. Lo lograron cabros, me voy a Nueva Zelanda para las proximas vacaciones del 2020.

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