Un oleoducto que transporta agua para una refinería fantasma

CUANDO MIRAMOS DESDE EL AIRE LA EXPLANADA DE 500 HECTÁREAS EN EL AROMO (MANABÍ), UN ESTADIO SINTÉTICO DE FÚTBOL SIN EQUIPOS QUE DISPUTEN EL PARTIDO, LA SOLEDAD DE UN COMPLEJO HABITACIONAL, Y UN ACUEDUCTO CON NORMAS API DE 93 KILÓMETROS ESPERANDO EL MILAGRO, NOS VUELVE A LA MEMORIA AQUEL JULIO DE 2008, CUANDO EL PRESIDENTE CORREA, SACÓ CIFRAS Y ENDULZÓ A LOS ASISTENTES A LA PUESTA DE LA PRIMERA PIEDRA DEL PROYECTO PETROQUÍMICO REFINERÍA DEL PACÍFICO: ¿CUÁNTAS ESCUELAS PODEMOS CONSTRUIR CON LOS MILES DE MILLONES DE DÓLARES QUE VAMOS AHORRAR CON LA IMPORTACIÓN DE COMBUSTIBLES? ¿A CUÁNTOS NIÑOS PODEMOS AYUDAR PARA SU DESARROLLO CON DESAYUNO ESCOLAR, TEXTO, UNIFORMES, TRANSPORTE, SALUD? ¿CUÁNTAS PLAZAS DE TRABAJO PODEMOS GENERAR, CUÁNTOS ANCIANOS, A CUÁNTAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD PODEMOS ATENDER? PREGUNTÓ ENTONCES EL MANDATARIO.

Redacción Milhojas y Focus

E l complejo petroquímico Refinería del Pacífico Eloy Alfaro, a cargo de la empresa mixta RDP (Petroecuador 51% y Pdvsa 49%), debía estar operando desde el año 2012, a más tardar el 2015, pero, a esta fecha aún se sigue en romería buscando financiamiento internacional, entre tanto, en medio de un derroche de contratos a “dedo“ mejor conocidos como Giro Específico del Negocio, se han gastado cerca de $ 1500 millones. Han pasado 10 años de soledad y en el Aromo (Manabí) no existe nada, ni surrealistamente parecido a una refinería. Apenas una serpiente metálica -un acueducto de $ 294 millones, cuya cola llega al desierto- da pistas de que aquí podría levantarse algún monumento de acero.

Entre tanto, los venezolanos de Pdvsa impotentes con su ruina económica, no tienen sino que abandonar el proyecto, dejándonos sólo el sueño del comandante Chávez exaltado por Correa. Los chinos (Cnpc — Icbc) no pretenden arriesgar un céntimo en saco roto, ellos igual se abrieron de considerarse el tercer socio: si tanto anhelan su refinería les prestamos el dinero bajo su responsabilidad dicen, hasta ahí llega la solidaridad del imperio mandarín.

Aunque en los sueños de perro de alguna autoridad, entre kilómetros de bosque despellejado, aparezca un gigante refinador en el Aromo, en el real mapa terrenal, solo hay un desierto con una cancha de fútbol y una serpiente metálica donde se esconden más de $ 1500 millones con sabor a peculado. Y entre toneladas de tierra aparecen los nombres de varias empresas, entre las que sobresalen Odebrecht y Worley Parsons/Azul, cuyos principales representantes brillan con luz propia en expedientes de corrupción.

Lo cierto es que durante la “década ganada“ hubo plata hasta para enterrar. Según las cifras oficiales de noviembre de 2016, las inversiones en la refinería del Aromo alcanzan los $ 1320 millones, una cifra que sumada a impuestos y al costo operativo de la empresa mixta RDP, llegaría a $ 1500 millones hasta finales del presente año.

Mientras tanto el monto actualizado de financiamiento total de la planta asciende a $ 13.300 millones, una cifra que duplica el costo de las 6 refinerías de alta conversión para procesar 360 mil barriles diarios que construye un consorcio privado en México. http://eleconomista.com.mx/industrias/2015/06/14/consorcio-mexico-eu-construiria-seis-refinerias-privadas

Mientras el gobierno de Correa proyecta construir la RDP para procesar 200 mil barriles día con un costo de $13.300 millones, un consorcio privado construye en México 6 refinerías para procesar 360 mil barriles diarios, por un monto de $ 6000 millones.

Si por algún descuido del destino, se materializa el financiamiento de la monumental obra, la planta debería estar operando el año 2020 o el 2022, cuando las reservas de crudo se encuentren seriamente reducidas. Para entonces se requerirá una calculadora para sumar el lucro cesante que superará el costo mismo de la refinería. Por hoy, solo escarbando en el desierto del Aromo, nos encontramos con una trama de corrupción igual o más contaminada que la refinería de Esmeraldas.

Escarbando en el desierto del Aromo, nos encontramos con una trama de corrupción igual o más contaminada que la refinería de Esmeraldas.

Chávez y Correa mentalizadores de un fracaso

Documentos oficiales de Pdvsa, de octubre de 2007, ponen al descubierto que el proyecto estrella de la Revolución Ciudadana, fue fraguado bajo el interés geoestratétigo de Hugo Chávez Frías y la anuencia de Rafael Correa. Esto queda en evidencia en el referido informe, a través del cual el Director de PDVSA, Nelson Martínez, informó al presidente de Petroecuador de ese entonces, Carlos Pareja Yannuzzelli, la decisión de la empresa venezolana de adelantar la contratación de los estudios de visualización y conceptualización con las compañías SK E&C de Corea del Sur y KBC de Inglaterra. Además, se notificó a Ecuador que Pdvsa avanzaba en el estudio de varias alternativas para la ubicación de la planta en Manabí, pese a que a esa fecha, el informe del INOCAR (2007) presentó serias objeciones a la construcción de la Refinería en Manabí.

Todos estas acciones asumidas directamente por Pdvsa se dieron antes de constituirse la empresa de economía mixta RDP, hecho formalizado nueve meses después, en julio del año 2008. Como se señala en el documento, Pdvsa a su cuenta y riesgo asumió la decisión de contratar con las referidas multinacionales (SK y KBC) los estudios para la refinería del Pacífico, señalando que los costos serán amortizados con la posterior conformación de la empresa mixta. Todo este proceso se formalizó cuando el actual Fiscal Galo Chiriboga, presidía el Directorio de Petroecuador, en su condición de Ministro de Minas y Petróleos.

Se estima que entre 2007 y 2015, la firma coreana SK recibió contratos cercanos a los $ 1100 millones en las refinerías del Pacífico y de Esmeraldas. Lo propio ocurre con la compañía KBC que, de la mano de SK, manejaron los estudios de las dos plantas, junto a otras compañías que llegaron después, como Worley Parsons (WP) que suscribió acuerdos por $ 205 millones en RDP. Esta fiscalizadora australiana que está en los grandes proyectos petroleros estratégicos, pudo aterrizar en Ecuador, gracias a sus contactos con la compañía Azul, de propiedad de William (Bill) Phillips. En los diferentes proyectos estratégicos Worley Parsons y Azul trabajan asociadas.

Todo este proceso se formalizó cuando el actual Fiscal Galo Chiriboga, presidía el Directorio de Petroecuador, en su condición de Ministro de Minas y Petróleos.
Parte de la infraestructura construida por Odebrecht para el transporte de agua desde la represa La Esperanza hasta el Aromo.

Un oleoducto para transportar agua

Un millonario contrato concretó una idea brillante: la complicada infraestructura de un oleoducto debe ser lo suficientemente buena para transportar agua a la Refinería del Pacífico. Ninguna autoridad de Refinería del Pacífico ha explicado técnicamente la decisión de construir un acueducto con normas petroleras. Además, Contraloría también descubrió que el departamento técnico de la Refinería no evaluó correctamente el costo del proyecto.

El 4 de diciembre de 2012 la empresa mixta Refinería del Pacífico emitió las especificaciones técnicas de la tubería que debía usarse para la construcción del acueducto que debe dotar de agua a la planta refinadora. El documento RDP-IB-895-SPC-ME-0001 que estableció los requisitos señaló que debía cumplir los requerimientos del código ASME B 31.4, que básicamente se usa para el transporte de hidrocarburos.

En los objetivos del documento se estableció con claridad meridiana que el diseño, selección, construcción, montaje e interconexión debía realizarse con tuberías en acero al carbono, que el diámetro debía ser mayor a las 24 pulgadas y que era imperativo cumplir las normas API 5L. En un documento técnico al que tuvo acceso milhojas.is y focusecuador.com señalan que esas normas funcionan únicamente para el transporte de hidrocarburos: el tipo de acero de la tubería, espesor, y otros aspectos, netamente de estructura de la tubería, se ajustan a las normas para la conducción de hidrocarburos. Esos criterios “difieren totalmente de lo especificado en las normas AWWA para conducción de agua a través de tubería de acero, puesto que los hidrocarburos y el agua, son fluidos con características totalmente diferentes en cuanto a propiedades físico — químicas y bacteriológicas, lo que indica una seria deficiencia de criterio. técnico tanto de la consultora contratada que realizó los estudios como de la contratista”.

Es decir, las autoridades de refinería decidieron construir un oleoducto para transportar agua cruda. De hecho, al redactar en cualquier buscador de Internet las normas “API 5L”, aparece la norma INEN 2493 (2010) para la construcción de gasoductos. ¿Hay responsables? La Comisión técnica que evaluó los pliegos de la supuesta licitación, los gerentes técnico y general, la empresa fiscalizadora y por supuesto la contratista.

Debido a la falta de transparencia, ninguna autoridad de Refinería del Pacífico ha explicado técnicamente la decisión de construir un acueducto con normas petroleras. Expertos consultados por milhojas.is han coincidido en señalar que es prudente construir un acueducto con tubería de metal siempre que el diámetro supere los 630 milímetros y dos megapascales de presión (unas 290 libras de presión por pulgada cuadrada) pero nadie puede asegurar que el ducto afronte esas fuerzas.

La contratación del acueducto con Odebrecht fue autorizada por el directorio con la resolución DIR-RDP-03–2013–03–20 y permitió al gerente, Pedro Merizalde Pavón, continuar con el proceso.

Lo poco que se conoce de la obra es que tiene 93 kilómetros de tubería, de 48 pulgadas de diámetro con espesor de ½ pulgada, que toma las aguas de la reserva La Esperanza a 11 kilómetros de la ciudad de Calceta con una estación de bombeo y que supuestamente debe transportar 6 600 metros cúbicos por hora. Además tiene el objetivo de entregar 2000 metros cúbicos de líquido a las ciudades de Manta, Montecristi y Jaramijó.

De acuerdo con un reciente reporte oficial de gastos, la construcción del acueducto representa $ 294 millones. En total las dos obras adjudicadas a Odebrecht (remoción de tierra y acueducto) y los rubros contratados con Worley Parsons, llegan a $ 800 millones.

Ofertas incumplieron requerimientos

La opacidad ha sido el denominador común en esta onerosa obra, ejecutada por la empresa brasilera Norberto Odebrecht. Desde el inicio del proceso de licitación (LICO-RDP-001–2013) la empresa Refinería del Pacífico informó a la ciudadanía que la selección de la constructora se decidió en un concurso abierto de ofertas. Pero la realidad es que de las cinco empresas que presentaron ofertas, cuatro fueron desechadas por incumplir los términos de referencia.

La apertura de sobres de las ofertas para el oleoducto de agua.

La Contraloría General del Estado realizó un examen a ese proceso a fines del año 2013 y determinó que ninguna de las empresas en realidad cumplió con las especificaciones. No fue lo único que determinó: Contraloría también descubrió que el departamento técnico no evaluó correctamente el costo del proyecto. Informe

En el primer caso Contraloría, en el informe DAPy A-0009–2014, dijo que la empresa China Petroleum Engineering Construccion & CORP no presentó propuesta económica. Que su similar Sinohydro Corporation Limited, tampoco lo hizo. El consorcio Kayson Falatsaz no entregó toda la información requerida, entre ellas la escritura pública del compromiso del consorcio, al igual que el llamado Consorcio del Pacífico.

Refinería del Pacífico benefició abiertamente a Odebrecht al adjudicarle el contrato. Además cambió las reglas de los pliegos y le brindó a la constructora la posibilidad de manejar esos valores impositivos a su libertad.

Entonces Norberto Odebrecht fue seleccionada, pero su oferta tampoco incluyó el pago de impuestos de bienes importados, tal como señalaban los términos de referencia. Contraloría reconoció en su examen la falta de la concursante: “El precio de la oferta incluirá todos los valores por concepto de impuestos al comercio exterior….”, la misma razón por la que fueron descalificados los consorcios Falatsaz y Del Pacífico.

Refinería del Pacífico benefició abiertamente a Odebrecht al adjudicarle el contrato. Además cambió las reglas de los pliegos y le brindó a la constructora la posibilidad de manejar esos valores impositivos a su libertad.

La firma de Pedro Merizalde Pavón dio luz verde a Odebrecht

Otro de los puntos conflictivos fue el precio referencial de la obra que RDP calculó. Contraloría revisó los montos y conoció que el valor referencial de la obra se estableció en $ 168 877 126. Los fondos fueron asegurados en la partida 750199. El memorando RDP-UFI-2013–0272-MEM de 17 de abril de 2013 del gerente técnico, Washington Bismark Andrade González, dirigido a la jefe de presupuesto, le pidió certificar la existencia de fondos para 2013 por $ 52 200 000 y la diferencia $116 677 126 se estableció para el presupuesto de los años 2014–2016.

La contratación fue autorizada por el directorio con la resolución DIR-RDP-03–2013–03–20 y permitió al gerente, Pedro Merizalde Pavón, continuar con el proceso precontractual.

Merizalde dejó la RDP y pasó a ocupar el cargo de Ministro de Hidrocarburos, actualmente está al frente de la gerencia de Petroecuador, y se encuentra sindicado por la Fiscalía en el delito de perjurio, con base a un informe de la Contraloría, por haber ocultado en su declaración de bienes una empresa offshore creada en Panamá.

El gerente de Petroecuador Pedro Merizalde jugó un rol central en la contratación con Odebrecht en RDP
Imagen tomada del portal de Odebrecht de la construcción del oleoducto de agua https://www.odebrecht.com.ec/acueducto-la-esperanza/.

Pero la propuesta económica de Odebrecht estaba lejos de lo presupuestado por RDP. Pese a la diferencia de $ 91 037 358, se le adjudicó el contrato ¿Qué error de cálculo cometieron las mentes lúcidas?

Contraloría identificó que no se habían considerado costos indirectos de la obra y que esos rubros encarecieron en 24,6% el precio de la obra. Para contraloría el valor referencial debió ser $222 249 014.58. Pero la oferta de la empresa brasilera estaba $ 37 665 469,68 arriba de lo considerado por el ente de control, el precio nunca fue impedimento para entregar la obra a los brasileños.

De hecho no es la única obra que Odebrecht realizó, ha trabajado en la sustentación del suelo de lo que será la refinería: Washington Bismark Andrade dijo que realizó la construcción plataformas para el levantamiento de todas las áreas de la refinería por $ 307 000 000 millones.

La pregunta que queda flotando es cómo la empresa fiscalizadora dio luz verde al proceso. Se debió a que ese trabajo fue encomendado a Worley Parsons, la empresa asociada al grupo Azul del esposo de Mónica Hernández, la asesora directa del presidente Rafael Correa, la misma que se encargó de contratar cientos de millones de dólares en la Refinería Esmeraldas y la que se encargó del Project Management en la millonaria e inexistente Refinería del Pacífico.

El documento del máximo organismo de control recomendó la realización de un nuevo estudio que identifique un posible incremento del costo de la obra por la utilización de tecnología hidrocarburífera para un sistema de transporte de agua, así como posibles fallas en la operación.

Los considerandos expuestos merecen especial atención porque a futuro influirán en la capacidad de transporte del acueducto y por ende en el costo del proyecto en la fase de operación y mantenimiento.

Marcelo Odebrecht y William Phillips, bajo la sombra de corrupción

William Phillips y Marcelo Odebrecht

Odebrecht y Azul (Worley Parsons WP) aparecen atadas en la ejecución de los principales proyectos en la refinería del Pacífico. La firma brasileña se benefició con los contratos de movimiento de tierras y construcción del acueducto, por una cifra que supera los $ 600 millones. Entre tanto la compañía Worley Parsons, vinculada al grupo Azul, fue contratada como fiscalizadora por un monto de $ 205 millones, según lo reportado por las autoridades y medios de información. Pero, WP/Azul no sólo fue la fiscalizadora, también realizó los estudios de ingeniería para la construcción del acueducto, en una relación legalmente cuestionada: no puede ser fiscalizadora y contratista a la vez.

El grupo Azul alcanzó su apogeo en tiempos de la revolución. William Phillips es un ex marine norteamericano que combatió en Vietnam. Aunque Phillips provenga del lado opuesto al líder guerrillero Ho Chi Minh, su empresa Azul ha levantado un emporio con millonarios contratos adjudicados por el régimen pro vietnamita.

Uno de los primeros contratos de Azul en refinería del Pacífico, fue la construcción del helipuerto y vías de acceso. La estrecha relación de Phillips con Rafael Correa, trascendió cuando el Presidente condecoró al ex-Teniente de la armada de USA, con la Medalla Nacional al Mérito. El galardón llegó a niveles institucionales, al nombrar a la esposa de Phillips, Mónica Hernández, como Secretaria de Eninpla, el cerebro del conservador Plan Familia.

Luego de las denuncias de Focus respecto a la trama de corrupción en la refinería de Esmeraldas, se confirmó la vinculación de funcionarios de Worley Parsons, como Ray Falcon y Robert Hooper en delitos de peculado y cohecho. Según el informe de la UAF Unidad de Análisis Financiero, existen transferencias bancarias entre el ex Gerente de Petroecuador, Alex Bravo, en prisión, y Robert Hopper de WP. Además, en el informe con responsabilidad penal de la Contraloría respecto a los contratos con la firma Jorge Vivar, se establece la responsabilidad de la fiscalizadora Worley Parsons (Ray Falcon).

El reporte de la UAF, también determinó transferencias bancarias de las cuentas del apoderado de Azul, Humberto Guarderas, a las cuentas de Alex Bravo en Panamá.

En el informe con responsabilidad penal de la Contraloría respecto a los contratos con la firma Jorge Vivar, se establece la responsabilidad de la fiscalizadora Worley Parsons (Ray Falcon).

Mientras tanto, el multimillonario Marcelo Odebrecht, de la gigante constructora brasileña manchada por denuncias de corrupción, enfrenta una larga condena en una cárcel de Curitiba. Marcelo, presidente ejecutivo o CEO de la constructora desde 2008, está preso desde 2015, cumpliendo una condena de 19 años de cárcel, que podría verse reducida significativamente debido a un acuerdo de colaboración con la justicia brasileña. Este acuerdo contempla, entre otras cosas, delatar a los beneficiarios de las millonarias coimas que desembolsó la constructora para beneficiarse con jugosos contratos. Beneficiarios que, en su gran mayoría, son políticos. La condena emitida por el juez Sergio Moro se dio por haber demostrado pago de sobornos por $ 30 millones.

El nombre más famoso a quien ahora acusa Marcelo Odebrecht es el expresidente de Brasil Luiz Ignacio Lula da Silva, quien recibió sobornos por más de $ 2 millones, según su versión. La mayoría de las transferencias se hicieron cuando Lula ya había abandonado el Palacio de Planalto, sobre todo entre 2012 y 2013, bajo el método clásico de corrupción, de acuerdo a las primeras investigaciones. Este dinero fue entregado al líder del izquierdista Partido de los Trabajadores para tener ciertos beneficios en la adjudicación de obras para la estatal Petrobras.

Todo forma parte del entramado de uno de los casos de corrupción más grandes que ha sacudido Brasil, conocido como Lava Jato, detonante político y popular de la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff, acorralada por las manchas de la sospecha, que nunca pudo limpiar de su imagen.

Nuevamente Carlos Pareja Yannuzzelli en escena

A cinco meses de bautizado del correísmo, el 26 de junio de 2007, los pactos estaban cocinados: el directorio de Petroecuador, decidió la participación de Pdvsa en la construcción de la refinería del pacífico. El 9 de agosto de 2007, los presidentes de Petroecuador, Carlos Pareja Yannuzzelli y su similar de Pdvsa, suscribieron un “Memorando de Entendimiento”, para ejecutar el complejo refinador.

El 9 de agosto de 2007, los presidentes de Petroecuador y Pdvsa, suscribieron un “Memorando de Entendimiento”, para ejecutar el complejo refinador.

El lema revolucionario era “hacerlo rápido y hacerlo bien“, en esa dirección quedaban estorbando los procesos engorrosos de licitación pública. El acelerador a fondo era la clave para cambiar la Patria, entonces, desde el corazón ardiente del líder, salió el argumento, la razón jurídica, la inobjetable condición de avanzar al futuro: un decreto de emergencia para el sector petróleo, alegando la imperiosa necesidad de recuperar la soberanía energética, castigar la corrupción y modernizar el sector.

Los civiles estaban técnica y éticamente descalificados, sería el momento de recurrir a la reserva armada del país. Así, llegaron los inmaculados personajes de la Fuerza Naval, a manejar la más grande industria, el mayor negocio de la Patria, el petróleo. A partir de entonces (Noviembre de 2007) todo sería rápido, directo, bajo el revolucionario esquema “fast-track“ de “Giro Específico del Negocio“, un sinónimo postmoderno de la adjudicación a “dedo“.

El Directorio de Petroecuador, presidido a esa fecha por Galo Chiriboga, el 9 de febrero de 2008, autorizó la constitución de la empresa de economía mixta Refinería del Pacífico y recomendó además, la adquisición de los terrenos en el Aromo, provincia de Manabí. La escritura que dio nacimiento a la empresa mixta RDP, se suscribió en julio de 2008.

El presidente de la República, con Decreto 1691 de 29 de abril de 2009, declara de interés nacional, la construcción del complejo refinador de la provincia de Manabí. Con esa patente política, se contrataría vía emergencia, directamente, todos los componentes de la gigante obra. Con base a la estrategia “fast-track“, el Instituto Nacional de Contratación Pública INCOP (hoy SERCOP), autorizó contratar varias obras, bienes y servicios, relacionados con el proyecto Refinería del Pacífico Eloy Alfaro, ratificando que: “…los procesos precontractuales y contractuales relacionados con el proyecto, que allí se especifican, puedan sustraerse del régimen general establecido en la LOSNCP “.

El presidente de la República, Rafael Correa, con Decreto 1691 de 29 de abril de 2009, declara de interés nacional, la construcción del complejo refinador de la provincia de Manabí.

Los principales contratos suscritos fueron con la empresa coreana SKE&C y con la compañía domiciliada en el Estado de Delawere USA, KBC. SK constituyó varias compañías subsidiarias en Ecuador, con las cuales se contrataron las primeros estudios: línea base ambiental, ingeniería conceptual, ingeniería básica, entre otros. Todo bajo el paraguas del estado de emergencia.

Refinería sin petróleo y con sobrecostos

Hasta el año 2007 el costo estimado de la refinería era de $ 4.700 millones, según informes de Petroecuador y del ministerio de Energía y Minas. De acuerdo con lo explicado por Pdvsa el tiempo de ejecución del proyecto a esa fecha (2007) era de 4 años, hasta el año 2012. Pero un informe oficial de la empresa mixta del año 2012 -cuando debía estar operando la planta- señaló que el costo de la obra ascendía a $12.800 millones y que el tiempo de construcción subía a 7.3 años, es decir hasta el año 2015. Los estudios realizados por SK y KBC fueron para 300 mil barriles día, contando con una dieta de crudo pesado de 20 grados API, provenientes del ITT y de Venezuela.

Hasta el año 2007 el costo estimado de la refinería era de USD 4.700 millones, según informes de Petroecuador y del ministerio de Energía y Minas.

Ante la incapacidad de financiamiento propio por parte de Petroecuador y Pdvsa, se abrió la opción de incorporar a la multinacional china CNPC y al banco ICBC de China como un tercer socio. En 2012 el gobierno de Ecuador suscribió un Acuerdo Previo, pero la carencia de reservas probadas en Ecuador y la crisis venezolana, sembraron de dudas a las entidades asiáticas.

En 2012 el gobierno de Ecuador suscribió un Acuerdo Previo, pero la carencia de reservas probadas en Ecuador y la crisis venezolana, sembraron de dudas a las entidades asiáticas.

Los apologistas de la refinería manabita intentaban convencer al mundo que la suerte del complejo petroquímico, dependía de la explotación del ITT y del crudo de la Faja de Orinoco venezolano, creían que con ese soporte el proyecto recibiría la bendición financiera de China. Pero, ni ese petróleo ubicado en la reserva de biósfera del Yasuní -cuya explotación fue aprobada por la Asamblea Nacional- ni todas las reservas de petróleo del país, aseguran la viabilidad económica de la emblemática obra.

Los cuestionamientos de las entidades chinas apuntan a las reservas remanentes del Ecuador certificadas hasta el año 2017, las cuales serán apenas de 2140 millones de barriles (840 millones del ITT y 1292 millones de los campos operados por Petroamazonas y las compañías extranjeras bajo contratos de prestación de servicios). Este volumen no justifica la construcción de una planta de esas características. Estas son las observaciones centrales expuestas en los reiterados mensajes de las compañías y bancos chinos, quienes exigen al gobierno de Ecuador, certificar y monetizar las reservas, entre las cuales figuran, a más de las del ITT, las del suroriente amazónico; la recuperación terciaria de los campos maduros; y, de las arenas bituminosas de Pungarayacu. Las reservas probadas serán insuficientes para abastecer a la refinería Esmeraldas y a la planta de Shushufindi (de continuar en operación) después de la construcción de la RDP.

Las dos principales obras realizadas hasta la fecha: remoción de tierras y el acueducto La Esperanza, representan más de $ 600 millones, contratos adjudicados a la cuestionada multinacional brasileña Odebrecht.

A raíz de las observaciones de CNPC, Ecuador contrató varios estudios independientes, uno con la consultora Wood Mackenzie el año 2013. Entre las recomendaciones de la firma se plantea reducir la capacidad de la refinería de 300 mil a 200 mil barriles día, integrándola con la refinería de Esmeraldas; analizar la configuración óptima y considerar un grado de dependencia de las materias primas externas a la planta; finalizar el plan de monetización del campo Pungarayacu para permitir una definición completa de la ingeniería de la RDP; reubicar las unidades de solventes de la refinería de La Libertad a la RDP y cerrar la planta, y adoptar en todo el país las especificaciones Euro V para los combustibles a partir del 2018.

Las dos principales obras realizadas hasta la fecha: remoción de tierras y el acueducto La Esperanza, representan más de $ 600 millones, contratos adjudicados a la cuestionada multinacional brasileña Odebrecht. El resto de recursos $ 900 millones, se orientaron a pagar voluminosos estudios: de visualización realizados por KBC; conceptualización e ingeniería básica a cargo de SK E&C, Worley Parsons. Como subcontratistas aparecen: Linde, Foster Wheeler, Axens, UOP, Show y Tecnoconsult. Con el fin de ubicar al tercer socio se hizo un contrato con la empresa MIZUHO, hasta la fecha el socio financista no aparece por ningún lado. También se contrató la asesoría jurídica internacional con la firma domiciliada en Miami, Hogan Lovells.