Nueve maneras sencillas para ahorrar con éxito

Empezar a ahorrar no es un desafío muy difícil de emprender… pero también es muy fácil desistir a medio camino. Trazar un plan realista, llevar un registro de los gastos y mantener los ojos puestos en la meta son los pilares fundamentales del éxito de cualquier plan de ahorro.

El ahorro va mucho más allá de guardar monedas en un chanchito
  1. Registrá los gastos diarios

El primer paso para empezar a ahorrar es saber cuánto estamos gastando y en qué lo estamos haciendo. Por lo general, tenemos una idea de lo que destinamos cada mes en agua, electricidad, vivienda… pero tendemos a olvidar los gastos de todos los días. ¿Cuánto gastás en café, almuerzos, combustible…?

Una vez que tengas claras las categorías en las que gastás, registrá los montos en cada una de ellas, incluyendo los gastos que gestionás con tus tarjetas, giros, transferencias y efectivo.

2. Prepará un plan de gastos

Ahora que ya tenés idea de la cantidad que gastás en el mes, podés empezar a organizar tus gastos en un presupuesto ajustado a tus necesidades y que limite los gastos impulsivos. Contrario a lo que pueda parecer, tu plan debe estar preparado para que gastes de más, ya que hay gastos imprevistos que pueden surgir, o gastos programados que no ocurren cada mes pero sí son ineludibles, como el matenimiento del auto. Un plan flexible pero realista te ayudará a ordenar tus gastos considerando todas las variables posibles para que lo tengas todo bajo control.

3. Planeá tus ahorros

Cuando hablamos de ahorrar, es inevitable pensar en la famosa regla de ahorrar siempre el 10 o 15% de lo que ganás, pero si tus gastos restringen esa regla, guardá una cantidad un poco menor. Ahora que ya tenés listo tu presupuesto, podés crear una categoría a la cual destinar ese monto cada mes. Para empezar, analizá las categorías en las que podrías gastar un poco menos, como restaurantes, salidas, ropa nueva… y respetar el presupuesto que asignes a estas categorías.

4. Usá herramientas de apoyo

Hacer el seguimiento de los gastos que realizás con tu tarjeta, calcular la cantidad de dinero que te queda en la cuenta, y recordar cuál fue la última vez que hiciste las compras en el supermercado puede ser poco práctico. Para facilitar esta tarea, usá tu celular como aliado en lugar de anotarlo todo en una planilla de Excel, un cuadernito, o peor, en tu cabeza. Hay cientos de apps gratuitas que podés descargar para registrar tus gastos, introducir gastos fijos mensuales, clasificar tus egresos y preparar presupuestos en el momento, para que no olvides ninguna transacción en efectivo, transferencia, giro ni movimiento de tus tarjetas de crédito y débito.

Algunas opciones que nos gustaron: Wallet, Money Lover y Mobills. Todas son de uso gratuito y muy prácticas.

El smartphone es una herramienta fundamental para simplificar la planificación

5. Personalizá tu plan

A veces, el estrés de pensar en ahorrar nos puede hacer desistir de la idea, por eso es muy importante que tu plan personal de ahorros sea accesible y adaptado a tus ingresos y gastos. Si sabés que te cuesta separar cierta cantidad de tus ingresos para ahorrar, podés optar por un plan de ahorro programado que debite cierta cantidad de tu cuenta. Si te asusta la idea de quedarte sin dinero ahorrando el 10% de tu salario, empezá guardando el 5%. También podés seguir algunas reglas, como ahorrar cualquier ingreso extra que tengas. Un buen estímulo para empezar a ahorrar es hacerlo con un objetivo en mente.

6. Elegí el método adecuado para vos

Con la meta en la mente, es mucho más simple decidirse por un programa que te permita ahorrar de acuerdo a tus objetivos. Un plan de ahorro programado por débito automático puede ayudarte a tener un monto para realizar ese viaje soñado; uno de ahorro en ladrillos te garantiza un inmueble propio con el paso del tiempo que podrás ocupar, vender o alquilar; separar efectivo de tu salario te ayudará a tener un fondo extra para realizar una compra más grande… Todo depende de tus sueños. ¿Cuál es tu próximo objetivo?

7. Mirá tus ahorros crecer

No dejes de mirar tu cuenta bancaria ni tu reporte de gastos. Pedí reportes a tu banco o a tu fondo de inversión, mantenete atento a tu presupuesto y a tus apps de registro de gastos. Controlar tu progreso no sólo es gratificante y te motiva a continuar, también te ayuda a detectar problemas o debilidades y solucionarlos a tiempo. Ahorrar con los ojos puestos en la meta te inspira a alcanzarla más rápido, e incluso a elegir un nuevo objetivo para más tarde.

8. Pensá en lo más importante para vos

Exceptuando tus gastos e ingresos, lo que más impacto tiene en la forma en la que ahorrás son tus metas. Priorizar tus metas te dará una idea más clara de cuánto ahorrar y por dónde empezar, porque la motivación que te dan es única. ¿Querés garantizar una vivienda para vos y tu familia? ¿Viajar, estudiar? ¿Asegurar el futuro de tus hijos? Dividí las metas a corto, mediano y largo plazo, enfocándote especialmente en las metas a largo plazo, porque es fácil dejarlas para más tarde, pero sin descuidar tu presente. Podés priorizar la vivienda propia, la educación de tus hijos, generar capital para una inversión a futuro…

9. No descuides tu futuro

Parece paradójico, ya que al ahorrar ya estamos pensando automáticamente en lo que vendrá después, pero no es lo mismo hacerlo para ir de vacaciones que para asegurar nuestra jubilación, por ejemplo. Trabajar en una meta clara a mediano o largo plazo nos ayuda a permanecer tranquilos y afianzados sin miedo a lo que vendrá, y conquistar grandes cosas, como la vivienda propia, un vehículo o la independencia financiera.

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