La moda Hembrista

Resulta sorprendente para muchos escuchar sentencias como “el feminismo es igualdad”, “el feminismo es una lucha justa” o “el feminismo lucha contra el patriarcado”. Ciertamente son lemas que están en los diálogos a diario en nuestra sociedad, o más extrañamente, en redes sociales como una especie de etiqueta que produce la alienación sin saberlo. Ahora bien cabe preguntar ¿Existe un feminismo? ¿cuál es la verdad tras este termino tan utilizado?.

La gente, que tiene por costumbre no informarse pues la ignorancia es más cómoda, no sabe que no existe el feminismo, sino que este sería una sola parte de la historia de un movimiento de mujeres que ha ido evolucionando en, al menos, tres grandes olas con una expresión más imperceptible llamada teoría queer en la que , algunos teóricos, la colocan como una cuarta ola y otros como un fruto de la tercera ola feminista. Lo primero será identificar estas tres grandes olas y luego explicar porque la última ola del feminismo fue una traición a su origen y porque constituye la moda más grande en la juventud.

La primera ola del feminismo, a principios del siglo XX, ni siquiera se llamaban feministas sino sufragistas ¿por qué? porque su finalidad como agrupación era obtener demandas como el derecho a voto y candidatura a puestos públicos (ciudadanía) y la posibilidad de acceder a estudios superiores. Se enmarcaron en las revoluciones liberales de aquel tiempo y muchos teóricos las diferencian de las suffragette, pues estas últimas eran subversivas y agresivas (guardando proporciones, semejante a la actualidad)a diferencia de las sufragistas que eran consideradas un grupo prudente, moderado y que avanzaba en sus demandas en el marco legal y no por una estrategia de presión social. Un dato curioso de esto es que no todos los hombres tenían derecho a voto en ese tiempo pues se necesitaba una estabilidad económica para hacerlo por lo que el llamado “patriarcado”, como denominan las actuales feministas al culpable de todo, también “oprimía” al hombre ya en esa época y lo continúa haciendo como veremos más adelante.

La segunda ola del feminismo tiene un carácter peculiar, pues se enmarca en las revoluciones socialistas del siglo XX. Lo más elemental y relevante es rescatar la teoría de Engels (socio intelectual de Marx) que realiza un traslado de lucha de clases a lucha de sexos, es decir, plantea un conflicto inexistente con una frase que será célebre; “En la familia el hombre es el burgués y la mujer el proletariado”, mientras en los países liberales clásicos como Inglaterra se avanzaba hacia una igualdad ante la ley, en naciones de orden socialista se realizaba un fuerte estancamiento en el avance hacia esa igualdad en dignidad y ley. No era de sorprender que la URSS las mujeres terminaran en Gulags o exiliadas y en Inglaterra terminaron siendo fundamentales en el desarrollo de aquella nación.

La tercera ola del feminismo, se enmarca en un grupo de teóricas que se ven movilizadas no por el amor a la mujer, como las sufragistas, sino por el odio al hombre. Revisemos algunas sentencias de teóricas de cabecera para el “feminismo” actual:

  1. Andrea Dowrkin; “Todo coito heterosexual supone la violación del hombre hacia la mujer
  2. Sheila Jeffreys; “Cuando una mujer llega al orgasmo con un varón solo reproduce el sistema del patriarcado
  3. Monique Wittig; “Hacerse lesbiana es contrarrestar el poder político, económico e ideológico del hombre
  4. Robin Morgan; “El odio político hacia el hombre es un honorable acto de toda mujer
  5. Valeri Solanas; “Tratar al hombre de animal es halagarlo, pues el hombre no es más que una máquina, un consolador andante
  6. Shulamith Firestone; “Después de la revolución del feminismo, las relaciones sexuales van a estar tan liberadas que las relaciones entre un adulto y un niño van a ser tan legítimas como la hétero u homosexuales”

La última ola tiene como finalidad, según se escucha a las masas feministas, la igualdad entre hombre y mujer, sin embargo basta leer a las teóricas que entregan el marco de esta movilización y se puede identificar rápida, y concretamente, su intención; El odio al hombre, manifestado en marchas feministas; “Mata a tu novio”, “muerte al macho”, “somos malas y podemos ser peores”, “hetero muerto, abono para mi huerto”, “aborta al hombre” o “machete al machote” por nombrar algunas. Esta última ola del feminismo debiese llamarse hembrismo, es decir, el correlativo del machismo aplicado a la mujer, aquella persona que sostiene que el feminismo actual no es hembrista o busca realmente igualdad carece de fundamentos, está cegado por una ideología, o bien, nunca ha leído una teórica feminista, algo que sería muy extraño pues se autodefinen como feministas.

Antes de elaborar conclusiones respecto a si el hembrismo, o feminismo radical, constituye una moda en la juventud me gustaría referirme a algunas cifras para derribar aquel mito del patriarcado (“Sistema de dominación que ubica al hombre como opresor y a la mujer como oprimida” — Kate Millet)en Occidente:

  1. 79% de homicidios a nivel global tienen como víctima a un hombre
  2. 97% de muertes en guerras son hombres (incluyendo civiles)
  3. 5 años más de esperanza de vida tiene la mujer respecto al hombre
  4. Los hombres se suicidan 3 veces más que las mujeres
  5. En Estados Unidos el 65% de los bienes son poseídos por mujeres
  6. Entre un 75% y 80% de personas en situación de calle son hombres
  7. Las mujeres egresan un 33% más de universidades que los hombres

Estos son solo algunos datos, pero quizá el más usado es la llamada brecha salarial en donde las mujeres se les paga menos por el mismo trabajo por ser mujer, supuestamente. Este problema de la brecha salarial se causa, según Christina Hoff Sommers (profesora especialista en feminismo de la Clark University) se da porque se mezclan una serie de factores como profesiones de egreso, paternidad, etc. No indagaré en más en esto pues da para un tema largo y un articulo totalmente dedicado a eso.

Parece ser, para concluir, que las personas que adhieren a este movimiento puede ser por tres razones; Desconocimiento de las bases e historia que ha manifestado éste, presión social de lo “políticamente correcto” o una moda juvenil semejante a lo que fue ser parte de una “tribu urbana” hace algún tiempo. Este movimiento es absurdo en todas sus líneas, cuando se vuelva a un movimiento semejante al sufragista o realicen protestan en embajadas como la de Irán, en donde si existe un patriarcado real, serán dignos de adherir, antes de eso, es una moda más.