Apodos

Bostero. ¡Bostero le dicen a Boca! Lógico que la única explicación es una joda. Pasa que hace mucho tiempo a los del club les decían “boteros” porque muchos trabajaban en botes cruzando el Riachuelo. El barrio era muy propenso a inundaciones por las sudestadas y en un partido contra River, sus rivales cantaron: “La Boca, la Boca, la Boca se inundó y a todos los bosteros la mierda los tapó”. Los bosteros eran los que por ese tiempo levantaban la bosta de los caballos en la calle, pero en vez de tomarlo como ofensa los de Boca se apropiaron del apodo y lo usan desde entonces.
Ahora es el turno de su máximo rival, las gallinas. En 1966 hacía 18 años que River no salía campeón y le tocaba jugar la final de la Copa Libertadores contra Peñarol de Uruguay. El partido lo iba ganando River por 2 a 0 pero los uruguayos lo empataron y llevaron el partido al suplementario donde hicieron 2 goles mas y salieron campeones. Algunos días después de la derrota, a River le tocó ir a jugar contra Banfield. La hinchada del Taladro no tuvo mejor idea que tirar una gallina a la cancha para recordarles como habían “gallineado” en un final que tenían ganada. Al igual que Boca, decidieron empezar a usar el apodo con orgullo hasta cantar: “Señores, yo soy del gallinero”.
Otra de las grandes rivalidades del fútbol argentino es el clásico de Rosario. Cuentan que el Hospital Carrasco de la ciudad le había hecho una invitación a Newell’s y a Rosario Central para que jueguen un amistoso a beneficio para combatir el Mal de Hansen (la enfermedad conocida como lepra). Newells aceptó la invitación pero su archirrival no, a partir de ahí los de Central decían que sus rivales eran todos leprosos, aunque mucho no le importó:“Yo soy de la lepra, Rosario te alienta”. Mientras que los de Newells cantaban que sus rivales eran unos canallas por no animarse a disputar el partido, tampoco le dieron mucha importancia: “Yo soy canalla, lo sigo siempre hasta la muerte”.
También hay historias mas simples. Hay un equipo al que le dicen el Globo, tiene uno en su escudo en homenaje al ingeniero Jorge Newbery que piloteó un globo aerostático que llevaba el nombre de Huracán. Su conocido clásico, San Lorenzo, se autobautizó como otro fenómeno natural, el ciclón. Según la ciencia los ciclones abarcan un área mayor que los huracanes. En esos tiempos los hinchas eran mas cultos que los de ahora.
El periodismo le puso el nombre a los diablos rojos de Independiente por una delantero infernal que tenían por 1930. Algo parecido sucedió con Racing, cuando en 1914 terminó el torneo invicto y la apodaron la Academia de fútbol.
Bosteros, millonarios, del taladro o del fortín, bichos colorados, pincharratas o triperos. Todos los apodos fueron adoptados con cariño por sus hinchas para terminar cantando al unísono: “La concha de tu madre All Boys”.
