Emociones

El era incapaz para hacerlo. Podía pasar horas mirando personas, ya sean familia, amigos, compañeros o novios y seguía sin sacarle la ficha. Todo seguía teniendo ese aire de indescifrable.

Por su condición (prefería decirle así antes que enfermedad), su vida era muy distinta a la de los otros. La Alexitimia debe ser una de las peores cosas que puede sufrir una personas.

Esta maldita le bloqueaba su capacidad de identificar emociones, tanto suyas como ajenas.

Vivía sin ese sentido empático que nos ayuda a estar aunque sea un poquito mejor entre nosotros.

Ya desde chico que descubrieron esto que sufría (a lo que me pregunto, si no lo identificaba, ¿Lo sufría?) , y la gente que lo quería lo apoyó con tutores para que entienda mejor esos sentimientos que su cabeza no captaba.

Estos tutores le dijeron que cuando alguien le hacía algo malo a otro o había una pelea, las personas sentirían odio. O que cuando alguien mantenía un vínculo muy fuerte como en una familia, era amor. O que cuando alguien se sentía amenazado esa persona podía sentir miedo.

El esfuerzo fue en vano. Esos conceptos le eran imposibles. Sin embargo, se daba cuenta que era algo indispensable, y mezclando algunas de esas ideas que le habían inculcado logró hacer una máquina para identificar emociones.

Decidió probarla por una plaza cerca de su casa. Al ver una interacción entre personas la máquina identificaría directamente que estaba pasando y él podría verlo.

Lo primero que vio fue una pareja caminando, a lo que él asumió: “Esto es amor, si o si”. Pero la máquina lo sorprendió: “Miedo”, apareció primero, “Odio”, surgió después.

Pensó que podía estar mal calibrada la máquina, así que pasó a otras personas. Había dos que se estaban pelando, no sabía si eran amigos, familia o pareja, pero algo claro se veía: “Odio”, era el sentimiento imaginado. Así que puso la máquina a funcionar. Otra vez se equivocó: “Amor”, decía la máquina.

Estaba negado, no podía ser. Había algún error en la máquina.

Así que decidió volver a su taller para arreglarla.

Pero claro, cómo iba él a entender que la máquina no era la equivocada.

Que a veces dos personas que están juntas pueden tener muchas incertidumbres y rencores o que dos que se pelean constantemente pueden quererse mucho.

Porque le trataron de hacer entender lo que era una emoción, cuando todos sabemos que ni él, ni una máquina, ni nadie, podrían hacerlo por completo.