acentos norteños (y porteños)

El otro día me di cuenta de que el acento norteño es sexy. Nunca lo había visto así, es mas, nunca me había notado mi acento hasta que comencé a coquetear con una chica del D.F -ahora, CDMX-. Ella me decía que le gustaba mi forma de hablar, muy directa y hasta en cierta forma agresiva. Yo creo que eso de la agresividad son ideas que ellos se montan, pero, bueno, comencé a escucharnos mas.

Después conocí a una chica de Chihuahua y me gustaba escucharla, era como un sonido familiar, y aparte de que se la vivía criticando a los de Guadalajara (donde vivía) reconocía en ella manías y mentalidades que son nuestras, norteñas. Yo creo que el calor infernal nos hace así. Me gusta el acento de Tijuana también, y una nunca me he sentido tan intimidada como aquella vez con una de Mexicali, también me sentí algo acalorada con la iniciativa cachonda de una de Sonora.

Y no es que sea una putilla. Es solo que en los 20s tienes menos miedos y te diviertes mas. Supongo que yo también era mas magnética en ese entonces, en la actualidad nada mas yo me piropeo. El caso es que me encantan los acentos, soy muy auditiva y me enamoro fácil, que se le va a hacer.

Hace días estaba buscando vídeos de meditaciones guiadas para menguar mi ansiedad nocturna del verano. Picándole aquí y allá encontré un vídeo de unos argentinos (una mujer y un hombre) y hablan tan pinche hermoso y seductor que quien no se sienta amado con ellos, pues no se que tenga en la cabeza porque todos (desesperados y hambrientos de palabras dulces y frases de auto afirmación) caemos rendidos pidiendo mas. Basta ver los cientos de comentarios en donde alabamos las dichosas meditaciones – si, también les escribí yo-. En estos días no me voy a la cama sin escucharlos, con tanto amor caigo dormida en los primeros quince minutos. También debo confesar que es algo sexy.

Ella tiene un acento muy marcado, apasionado y dramático, como cuando jugamos a hablar argentino : «D’ejate, amar, shenate del calor de sol, abraz’a tu magnifica energía de creador, ilumin’a tu plexo solar» No, no es una locura, es tan intenso que me siento invencible.

Pero yo se que no es tanto por las palabras dramáticas y amorosas, es porque ese acento porteño siempre me ha enamorado.

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