Reflexiones después de un año de empezar a leer desde la tableta…

Me cuesta demasiado trabajo leer un libro. No porque sea lento leyendo (a uno siempre le agradaría leer más rápido), sino, porque en el proceso de lectura el desarrollo de la misma lo hago haciendo anotaciones, copiando extractos que me parecen relevantes para entenderla (intertextualmente o dentro del mismo texto). De eso puedo decir que hay dos formas de hacerlas, y estas dependen de leer en la tableta o directamente del libro.

Estaba releyendo uno de mis libros favoritos de Stephen King.

Si bien soy acérrimo al fetichismo de libro en formato físico, debo reconocer que desde hace un año soy usuario asiduo de tabletas sólo para consumir lectura (aquí inclúyase prensa, e-books, twitter, etc), y les cuento que a pesar de la mayoritaria opinión en contra del uso de estos dispositivos virtuales que basa la crítica en la supuesta perdida de los rituales que implican la lectura del objeto físico, siento que ha mejorado mi vida y mi relación con la información.

Pasaré a detalla de forma general cuantos puntos a favor y en contra me han traído el convertir mis hábitos de lectura en tableta como algo cotidiano:

A favor: El espacio.

Suele suceder que siempre ando con libreta, lápices, llaves, celular con audífonos y billetera. Entonces creo que por lo bajo tengo un problema de espacio, porque acostumbro andar con los bolsillos atiborrados de cosas que siempre uso cuando salgo.

Y sumar a todo eso andar con material de lectura, se me presenta como algo un poco más que incómodo. Ya no hay tabletas que pesan un kilo. Si la tableta que usas es de siete pulgadas mejor aún. Si la tableta es ultra liviana mejor aún. Y si en vez de usar la libreta y el lápiz para escribir, usas la tableta… mejor, mejor aún.

En contra: Problemas de vista.

Para quienes pasan parte de sus vidas frente a la pantalla resplandeciente de su computador, de su celular o de su tableta (¿Alguien todavía ve mucha televisión?), el cuidado de los ojos es una cuestión fundamental, ya que inexorablemente terminarás dañándote la vista.

Por ejemplo después de estar todo un día pegado al computador, me juntaba de noche con un amigo a jugar videojuegos y a mitad de la diversión no podía siquiera mirar la pantalla porque se me nublaba la vista, o mejor dicho, se me colapsaba la capacidad que tenía de mirar fijo una pantalla. Eso traía consigo dolores de cabeza y otros malestares como no poder ver siquiera la hora en el celular.

Entonces después de estar algo así como seis meses sufriendo estúpidamente de esa forma, sabía que debía ir al oftalmólogo. Digo en este punto ‘estúpidamente’ porque si bien la condición es propiciada por el uso exacerbado de pantallas en mi vida, sabía que tarde o temprano debía terminar yendo al especialista, porque tanto mi padre como mi madre usan lentes, y sus problemas de vista van más allá del deterioro común por la edad.

No lo dije porque antes pero lo digo ahora por si no es obvio: no puedo estar frente a una pantalla sin lentes.

A favor: Lo practico que resulta anotar cosas en un tableta.

En contra: Lo practico que resulta anotar cosas a mano.

Junto ambos puntos porque realmente esto depende de la situación. Aunque puedo agregar que con algún grado de práctica, la tecnología hoy día se hace intuitiva y cada vez estamos más cerca de que nuestras tabletas hagan nuestras camas y calienten nuestras comidas (si es que esto ya no lo hacen).

En contra: El uso indiscriminado de internet.

Este punto es amplio pero seré breve a la vez que general.

El estar conectado a internet hace que automáticamente podamos desviar nuestra atención a otros focos que no son los que necesariamente queríamos en un principio.

Sumado a ello, debemos siempre analizar que el uso de internet muchas veces conlleva en que nosotros compartimos nuestros datos sin darnos cuenta (es poco sincero que alguien diga que lea siempre todas las condiciones de uso de cada servicio).

Entonces al menos yo, suelo desconfiar de que publico y donde publico.

A favor: Es ventajoso para quienes son lectores hiperactivos.

Puede sonar a un punto parecido al primero, pero sinceramente va más allá que solo ahorrar el espacio del libro por una tableta, porque ahorrar el espacio llevando una tableta implica en este caso llevar un biblioteca entera. Cosa tan evidente que puedo decir que leer desde mi tableta me permite seguir cinco novelas a la vez, que las leo según el estado de ánimo y situación de lectura en que me encuentre.

Punto ambiguo.

Usar una tableta igual hace que el proceso de lectura si bien pierde la característica romántica que poseía el hecho de leer y pasar páginas, es potencialmente más ecológico que el leer libros físicos. Potencialmente porque el proceso de lectura en libro físico puede ser en un libro leído cien mil veces, e impreso hace cien años. Pero a su vez el leer desde una tableta, si bien tiene un costo en términos de huella de carbono, si la tableta es de buena calidad, el papel que se puede ahorrar es sencillamente casi infinito, ya que casi todas las publicaciones son accesibles a formatos virtuales (y las que no, están en camino de ser).


Podría seguir horas desmenuzando detalles cada vez menos relevantes sobre el proceso de lectura en tableta contra la lectura normal, pero, lo único que les puedo decir como cuestión más relevante a todas (no sé si tanto en relación al punto de mi uso de lentes), es que cualquier cosa que se haga, para su mayor comodidad proviene de la fuerza de la costumbre propia, y no de la fuerza de la costumbre del resto. Que por más que digan que es mejor leer un libro físico (muchas veces lo hacen solo para ir en el transporte público mostrando el título de la lectura), solo el usuario podrá decidir si se le acomoda o no (aunque en mi caso, la experiencia fuera notoriamente buena en cuanto acceso a contenidos).

En general lo importante más que el cómo se lea, es que se lea.