
Ya no quiero ver tu foto en mi buró
Vete que ya te tengo olvidado en un cajón
Y todo este tiempo te he mentido
Pues tus besos no son lo mejor
“Ya no quiero” — Jesse y Joy.
Javier Duarte, alias Javidú, es todo un personaje. Desde antes que “cayera en desgracia” (aunque los que cayeron en desgracia fueron los veracruzanos cuando fue electo gobernador) no podía ver en él más que una mezcla entre Peter Griffin y el Botija, incluido su timbre de voz. No puedo negar que de verlo y escucharlo me causaba gracia.
Pero eso fue antes. Cuando el gobernador era un virrey. Hoy, las imágenes de Javier Duarte me inquietan. Me perturban. No sé realmente que pensar cuando las veo. No me queda claro que es lo que debo de hacer al ver las fotos y memes del ex gobernador de Veracruz. ¿Me río? Nadie podrá negar que sus caras son divertidísimas ¿Me alegro? Agarraron a un tipo que desfalcó a un estado hermano (del nuestro al ratio hablamos) ¿Me preocupo? No puede ser posible que con todo lo que está pasando, con las pruebas y el sistema en su contra, el amigo esté tan “feliz”. ¿Me encabrono? Es que tanta felicidad y cinismo no es normal y eso tiene mil lecturas.

Si hacemos un micro recuento del caso Javidú, yo creo que ni entre el mejor escritor de sitcoms y el más grande experto en temas de comedia negra, pudieron haber escrito esta historia. Desde el “Yo merezco abundancia” hasta su “Paciencia, prudencia, verbal contingencia (sic), dominio de ciencia. Presencia ¿o ausencia? Según conveniencia. Muchas gracias. Verbal contingencia (sic), gracias”, las estampas son para desternillarse de risa. O mínimo para poner cara de “¿Es cierto esto?”.
Pero lo más curioso de todo, es que en el estado de Veracruz, el Congreso nunca rechazó las cuentas públicas del ex gobernador y éste ya está en el “bote”. Es decir, aun con cuentas aprobadas de parte del Congreso del estado de Veracruz, hubo acción penal contra Javidú y sus secuaces. “Haiga sido como haiga sido” está en la cárcel. Y lo mismo pasa con Borge (Quintana Roo) y eventualmente con el otro Duarte (de Chihuahua) y Sandoval (Nayarit). Sea por la elección del Estado de México, sea por el 2018, o por la cucaracha pinta, hay castigos contra esas caras del nuevo PRI (Peña Nieto dixit).
Y lo más curioso es que en el estado donde se suspendieron las cuentas públicas de la administración pasada, no sólo no pasa nada (en ese sentido, porque en otros pasa mucho, desgraciadamente), sino que sus diputados, con un pedorrísimo argumento, quieren renunciar a su mandato de discutir y en su caso aprobar o rechazar las cuentas públicas, como tiene que ser: DE MANERA PÚBLICA. PARA RIPLEY. En tiempos donde una de las más grandes exigencias de la ciudadanía es la transparencia, los diputados ponen en la mesa una propuesta que implica todo lo contrario. NO CHINGUEN.
Yo no sé si al agua del Congreso del Estado le pusieron algo o si a los diputados que apoyan esta propuesta les cayó mal algo que comieron, porque sinceramente no encuentro una explicación lógica para este sinsentido. Es como comprar un carro fórmula 1 para decidir quitarle las llantas y sólo prenderlo para hacer ruido o comprar un cogñac carísimo para revolverlo con Tropicana y ponerte un fiestón en el patio de tu casa.
A ver señores diputados, ahí les va una perogrullada: LO PÚBLICO ES PÚBLICO Y POR ENDE SE DISCUTE DE MANERA PÚBLICA. No frieguen. Fueron electos para defender los intereses del pueblo, no de sus institutos políticos.
Pero no todo está perdido. Escuchen. Se vale enmendar. Se vale decir: la regamos y lo haremos diferente. No son infalibles. Son humanos y se pueden y se vale equivocarse. Lo que no se vale es quedarse en el error. Sólo les pedimos tenga consciencia y sentido común. ¡Vamos, ustedes pueden!

Adenda: Una felicitación a los ciudadanos que valientemente se han apersonado en las instalaciones del Congreso para exigir que esta ocurrencia no pase de ahí. Aplausos.