Que ingenua, mi vergüenza
 Me olvidaste, por mi parte, que mediocre

Mediocre — Ximena Sariñana

La gorda que quedó en 4to. lugar en “pistola al aire” o una mamada así

Repasemos algunas de las “joyas” que Twitter nos ha regalado sobre la participación de los atletas mexicanos en Río 2016:

Para Ernesto Boardman (Tiro con Arco): “Cuando regreses te vamos a visitar, hijo de tu puta madre” (Acompañado de una linda foto de un hombre con dos pistolas) @iamD3uxx.

Para Alejandra Zavala (Pistola de Aire): “¿Cuál es el user de la gorda que quedó en 4 lugar en “pistola al aire” o una mamada así?” @policiatuiterx.

Para Germán Sánchez (Clavados): “@diversanchez hijo de perra tu y tu asquerosa homosexualidad nos dejaron en ridículo, ojala te cobraran todos los gastos” @decid3

Para Alexa Moreno (Gimnasia): “#AlexaMoreno es GORDA y MEDIOCRE porque ni siquiera estuvo entre las 8 primeras, que te da derecho a diploma olímpico” @Mark_Libsan

No sé por dónde empezar, si por el machismo, el “cangrejismo” mexicano, la homofobia, la violencia o la ortografía. Cabe aclarar que lo que sucede muy a menudo en la red de los 140 caracteres es muy particular: escondidos en personajes, hombres y mujeres, muestran su peor cara con el afán de ser “cool”. Es como si la misoginia, la homofobia, el racismo, el clasismo y la leperada fueran el máximo trofeo o la norma con la cual se mide el nivel de los “buena onda”. Aquí aplica, en su máxima expresión y en el mal sentido, que entre más corriente, más ambiente. Tampoco se trata de ser políticamente correcto in extremis, pero lo que sucede en el Twitter mexicano es un termómetro de lo que sucede en nuestra sociedad.

Y no se trata tampoco de defender a todos los deportistas mexicanos que están en las olimpiadas argumentando que los atacan por atacarlos o que los agresores se “cansan al subir las escaleras”. ¿Qué dieron su mejor esfuerzo? Espero que sí, aunque por simple estadística, no todos son unos santos ni todos le ponen el corazón y la pasión necesaria. ¿Qué a veces las cosas no suceden? Sí, es deporte y no siempre se gana. ¿Qué queremos medallas? Claro, las medallas siempre son motivo de orgullo. ¿Qué es su obligación ganarlas? No. A veces se puede y a veces no. Pero también es verdad que están compitiendo para ganar, no solo para participar. Es verdad, llegar a los juegos Olímpicos no es cosa menor, pero de eso a lograr un podio existe un abismo de distancia.

Por otro lado, muchos de los éxitos deportivos, si no es que la mayoría o todos, más que ser fruto de una política de promoción y fomento del deporte, es fruto del esfuerzo de los padres de familia, de algunos cuantos entrenadores que aman el deporte y de los mismos atletas. Rosario Espinoza es el mejor y más cercano ejemplo que tenemos en Sinaloa. La historia del esfuerzo y sacrificio de Chayito es de dominio público.

Pero más que señalar lo bien o mal que están haciéndolo los mexicanos en estas olimpiadas, lo que debemos estar señalando es la falta de una política pública contundente y que genere resultados. Debemos estar señalando que el máximo organismo del deporte en nuestro país no está manejado por un experto. Por otro lado, dicen los que saben que en los programas deportivos es donde más se fuga el dinero: por ser un rubro no de “primera necesidad” se puede perder fácilmente los recursos, porque casi no lo volteamos a ver. Ejemplos de corrupción en este rubro y los malos manejos sobran, basta recordar escándalos como la expulsión de la Federación Mexicana de Natación de la Federación Internacional de dicha disciplina o los constantes señalamientos de los atletas sobre la falta de apoyos y uniformes, solo por mencionar algunos.

No tengo idea de cómo mejorar las condiciones del deporte nacional, pero creo que dejar de señalar lo malos, gordos, jotos, lenchas, mujeres, feos, mediocres, prietos, nacos, pechosfríos y un largo etcétera que son los atletas y empezar a señalar lo que pasa (o lo que no pasa) en las instituciones que se dedican a promover e impulsar el deporte es un buen lugar para empezar. Aun cuando nos cueste trabajo y dejemos de ser “cool” en redes sociales.