Toda una vida entre las máquinas y las telas
María Eugenia Olivares Silva tiene 54 años y es dueña de una sastrería ubicada en la comuna de Santiago centro, muy cerca de la posta central. En su vida siempre ha trabajado de costurera porque es lo que le apasiona en la vida y no se ve trabajando en otra área que no seas esta.

Desde niña María Eugenia a estado relacionado al mundo de la sastrería. Su padre fue sastre durante toda su vida, al igual que su abuelo. Desde muy pequeña recuerda como su padre trabajaba en una fábrica de textiles y también lo recuerda trabajando desde la casa, para la gente que se lo pidiera para así juntar más dinero. Producto a esto María Eugenia nunca pensó en hacer otra cosa en su vida que no fuera relacionado a la sastrería, desde pequeña le encanto y ella lo veía como algo familiar que tenía que quedar en generación.

Su sastrería partió el año 1985 fue una idea de su padre, para tener algo estable ya que después de la dictadura militar fue muy difícil encontrar trabajo en las fábricas textiles. En la sastrería tanto ella con su padre eran dueños. Con apenas 21 años María Eugenia ya partía con su sueño de trabajar cociendo y ya había alcanzado el objetivo que se había puesto de niña. “La sastrería cada vez se empezó a hacer más conocida por su buena ubicación y por la responsabilidad con las entregas”. Hasta el día de hoy María Eugenia tiene mucho trabajo todos los días.

María Eugenia se encuentra casada y con 2 hijos mellizos de 24 años los cuales estudian y trabajan. María Eugenia por el trabajo de su esposo vivió 5 años en Bolivia donde pudo seguir perfeccionándose en el área que más le apasiona. Estudio en la Academia Teniente Tecnimod ubicada en la Ciudad de la paz (Bolivia), en la academia obtuvo los títulos de diseñadora de moda y otro en alta costura. Ella dice que: “por tener estos certificados puedo trabajar con materiales que no todos pueden trabajar y también diseño y creo vestidos de novia”.

María en la actualidad trabaja con una persona más en la sastrería, ya que cuando falleció su padre el trabajo en la sastrería se le hizo demasiado pesado para ella sola. Hace un mes su sastrería cumplió 33 años y recuerda con mucho cariño los trabajo que realizo con su padre y todo el tiempo que pasaron juntos tejiéndole a la gente, “ella dice que el tiempo que paso con su padre no lo cambia por nada del mundo y que seguir el camino de la sastrería fue correcto”, ya que ha pasado momentos lindos cociendo y conociendo gente dentro de su lugar de trabajo.

Ella le tiene un secreto muy grande a su clientela. A fines de este año María Eugenia va dar por cerrada la sastrería, ya que por el trabajo de su marido va tener que volver a vivir en Bolivia. Es la primera vez en la vida que la sastrería va a cerrar. Tiene una pena tremenda ya que dentro de la sastrería esta todo el esfuerzo de su padre. Por esta misma razón es por la cual no piensa vender el local ya que piensa volver a Chile y trabajar en donde paso tiempo con su padre cociendo y aprendiendo de él.