Cuestión de espacio y tiempo

Más de tres años y medio pasaron desde que dejé Buenos Aires. Más de diez años pasaron desde que dejé Salto. En un par de meses diré que dejé Santiago. No sé si habrá una próxima vez en que repita la misma frase modificando las variables de espacio y tiempo. Tal vez sí, tal vez no.

Soy de terminar lo que empiezo, aunque tengo excepciones que confirman la regla. Mi viejo me habló una vez de la importancia de cerrar ciclos y creo que hoy estoy siguiendo su consejo al pié de la letra: mi estadía en Chile tiene fecha de caducidad.

El querer cerrar ciclos no está asociado a que algo malo haya en ellos o que algo esté mal conmigo, por el contrario, está asociado a querer empezar nuevos caminos y superar nuevos retos, a sentir que hay algo más que quiero hacer y ser. Y es en esta búsqueda, queridos amigos, donde la felicidad se deja ver.

A veces me pregunto si la felicidad no está en ver crecer a mis sobrinas y a los hijos de mis amigos, en las pastas de los domingos en familia, en los asados con amigos, en los mates con mis abuelos o en los brindis de noche buena. Es esa pregunta la que me genera un sentimiento de culpa y egoísmo que asumo como el precio que debo pagar por tomar mis propias decisiones.

Los protagonistas son los mismos, un playlist, una mochila, un bolso verde, un avión, una ciudad desconocida y yo.

Al final, todo es cuestión de espacio y tiempo.

Franco.-

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Franco Caramánico’s story.