STOP! Sesgo de confirmación a la vista

Uno de mis mayores errores como líder ha sido el hecho de ocultarme evidencias. Evidencias que, en caso de haberlas tenido presente, me hubieran evitado tomar decisiones desacertadas.

Sin dudas que esto de ocultarme evidencias no fue una acto consciente, por el contrario, estaba convencido de que todas las evidencias justificaban mi decisión y confiaba en ellas.

En los momentos en que nos enfrentamos ante situaciones que requieren de nuestra decisión, las personas, y en este caso los líderes, tenemos ideas formadas previamente a profundizar sobre el tema en cuestión. Ya sea por experiencias o solo por intuición, formamos en nuestro cerebros preconceptos que nos ayudan a desenvolvernos de forma rápida, ágil y casi automática en la mayoría de las situaciones de nuestra vida cotidiana.

Cuando decidimos utilizando estos preconceptos, guiados mayoritariamente por las emociones, tenemos muchas posibilidades de equivocarnos, por lo que es importante saber discernir qué decisiones pueden tomarse de esta forma y cuáles deben ser analizadas de una forma más racional y menos emocional.

Si tomamos el primer camino y no nos detenemos en profundizar más allá de nuestros preconceptos otro factor aparece para, engañosamente, confirmarnos que estamos en lo cierto. Este otro factor es el sesgo de confirmación o, también llamado, sesgo confirmatorio.

El sesgo de confirmación es la tendencia a interpretar la información de manera tal que confirme nuestros propios preconceptos. La información es real, pero la interpretación estará guiada por nuestras emociones que querrán justificar nuestras ideas.

Entonces, tenemos nuestro preconcepto y a partir de allí nos enfocamos en buscar evidencias que lo confirmen para darle sustento a nuestra decisión, pero nunca con el fin de encontrar el contraejemplo que ponga en tela de juicio nuestros preconcepto y por ende nuestra decisión.

Es por eso que el sesgo de confirmación oculta evidencias, no las expone a una mirada crítica y oculta parte de la verdad.

Como líderes, intentar confirmar una idea es mucho más peligroso que intentar buscar que estamos equivocados. Siempre debemos empezar por lo segundo, arranquemos con la premisa de que estamos equivocados y será más fácil encontrar las evidencias reales que nos ayudarán a tomar decisiones correctas en los momentos adecuados.

El saber que podemos estar equivocados abre más puertas que el creer que siempre estamos en lo cierto.

FC.-