Cómo hice que Facebook sirva, o porqué no deberías cerrarlo

Hace algunos meses que en mi mente ronda una idea, una idea que de manera casi segura debe haber rondado la propia mente del lector, o casi de cualquier otro usuario de la red social: ¿Debería cerrar facebook?

Procrastinación, baja de productividad, interrupciones, falta de concentración y hasta interminables debates que destruyen los nervios de cualquiera. Incluso se han generado tendencias de moda de ex-usuarios que intentan alcanzar la quimera de la felicidad abandonando las redes sociales. Hay cientos de razones, algunas muy personales, para considerar cerrar facebook, pero al mismo tiempo, todos sabemos que hay una buena parva de argumentos para conservarlo.

La vida social de un occidental de clase media promedio resulta un tanto inconcebible, hoy en día, sin un anclaje on-line a su vida social. Y no es que simplemente no podamos encontrar otro medio para lograr cumplir la cuota de sociabilidad por la que nos aseguramos ‘‘ver y ser vistos’’, sino que, de cualquier otra manera, es posible que encontremos grandes dificultades para mantener un canal fluido de interacción con nuestro círculo social. ¿Como nos enteraremos de que tal por fin tuvo su bebé? ¿Quién nos informará que cual se graduó en ingeniería? ¿Cuando nos avisarán del fin abrupto de esa tan preciada relación de pareja?

Bueno, es que, sencillamente, cerrar facebook es un estupidez. Y debo admitir que esta es una conclusión a la que llegué no sin algo de esfuerzo. La historia que voy a relatar es un manual personal que no recomiendo aplicar sin sus re-adaptaciones al caso particular.

Un jueves, bueno y joven como cualquier jueves de antesala al fin de semana, me dispuse a abrir la defenestrada red social para encontrar mi teléfono móvil inundado por la avalancha de fotografías felinas, discusiones insultantes, falacias, fotografías de comidas de dudosa apetitosidad, fotos de portada de gente que la estaba pasando demasiado bien, noticias interesantes y posters de campañas diseñados por infantes de salita de 3.

En ese preciso momento la idea de cerrar mi cuenta volvió como un rayo a mi mente, y estuve a punto de llevarlo a cabo pero un pensamiento me detuvo en seco. En lugar de dejar que el uso aleatorio acumulado de facebook, que había terminado produciendo mi relación como usuario, determine mi experiencia, ¿Por qué no convertir a la red social en mi propia ventana al mundo? O en otras palabras más propias del slang carcelario, Why not to make of facebook my own bitch?

Ahora bien, ¿cómo lograrlo?, ¿cómo hacer que la red social se convierta en un compilador de mis propios y ajustados intereses? ¿cómo convertirla en un news feed que me informe de la actualidad y al mismo tiempo me mantenga en contacto como mis amistades? De hecho es bastante simple.

Advertencia!: La siguiente porción del artículo contiene un protocolo detallado de como personalizar facebook. Los pasos pueden llevarse acabo en no menos de 3 horas y necesitan de una taza de café, té o un buen mate.

La Purga

El paso inicial fue eliminar. Eliminar, eliminar y eliminar. Excepto que seas un usuario muy selectivo, una personalidad reconocida o no frecuentes una vida social variada, probablemente tengas entre 600 y 1000 amigos. Lamentablemente, podemos asegurar que no menos de 1/4 de estos son, lisa y llanamente, pura mierda. No me refiero a ellos como personas (realmente no los conozco) sino a ellos como “tus amigos en facebook”. No te comunicas con ellos, no ves su publicaciones, no aparecen en tu inicio y, muy probablemente, ni siquiera puedas recordar de donde los conoces.

Yo fijé mi número mágico en 800 luego de eliminar aproximadamente a 150 “amigos”. Ocupa algo menos de una hora y revisa de cabo a rabo tu lista de amigos eliminando a todos aquellos que no desees que pertenezcan a tu círculo.

Sacar la basura

El segundo paso consistió en revisar los grupos a los que pertenecía. Muchos de ellos suelen estar en desuso, has sido agregado sin tu permiso, o ya no cumplen una función útil. Sal de ellos lo antes posible y no olvides hacer lo mismo con viejas páginas que alguna vez creaste y ya no utilizas.

Mejor ciego que tuerto

Si ingresas a la Configuración de tu cuenta, podrás encontrar que sobre el margen izquierdo se ubica una sección de Anuncios Publicitarios. Dentro de ella, la tercer parte se titula Preferencias. Considero recomendable editarla. Cuando revisé la mía, que al igual que todas es realizada de forma automática por Facebook con el paso del tiempo, encontré una miscelánea de incoherencias que en general distaban bastante de mis verdaderas preferencias. La red social utiliza esto para exhibir anuncios publicitarios en tu inicio, y por lo tanto decidí borrar todas y cada una de estas preferencias con el fin de disminuir la cantidad y variedad de publicidad de mi inicio.

Esto lleva unos 30 minutos debido al gran número de preferencias asignado. No te preocupes, Facebook seguirá mostrando anuncios en tu inicio y haciendo toneladas de dinero. Y esto no tiene nada de malo!

El Bloqueo

Si cuentas con algún amigo o conocido que deseas mantener o que resultaría poco cordial eliminar, pero que te cansa la paciencia invitándote a “TRIVIATRACKBIRDSCANDYTRASHADIVINATUANTEPASADO”, pidiendo que apoyes a “Terminemos con la explotación de Canarios Pardos en Uzbekistán” o demanda siempre un like para “Rita Juarez Lencería Gatuna”, es muy simple: BLOQUEA A ESE HIJOEPUTA.

En el mismo sector de Configuración puedes administrar los bloqueos, totales o simplemente parciales, dirigidos a un aspecto de las invitaciones (aplicaciones, eventos, páginas, etc.).

Yo opté por eliminarlos. Como dicen los ibéricos: que les den por culo.

Menos es Más

Considérate como tu propia Disco. Suena imbécil pero, tiene toda la lógica. Primero no dejas entrar a cualquiera, controlas la música adentro, expulsas a los más problemáticos pero, ¿que pasa con los mejores?¿No deberías aprovecharlos? ¿No son ellos acaso la razón por la que está aquí?. A pesar que odio a los boliches exclusivos, la analogía es válida para explicar para que sirve la función de “seguidores”.

Es recomendable que en la configuración de privacidad impidas que cualquiera pueda seguirte sin ser tu amigo con el fin de limpiar tu inicio de publicaciones de desconocidos. Si valen la pena te harán una solicitud de amistad.

Por otro lado las personas a las que sigues conforman tu inicio, el VIP de tu boliche. No quieres dejar que cualquiera ingrese y ensucie tu inicio porque es el campo de batalla de Facebook. Ahí es donde la esencia de la red social distribuye su información entre los usuarios.

Este paso toma su tiempo pero vale la pena. En el menú desplegable donde encontraste las configuraciones existe una opción de “Preferencias de Noticias”. Si la abres podrás implementar 3 funciones principales. Una de ellas consiste en repasar a todos tus contactos, ya sean amigos o páginas, decidiendo si deseas seguirlos o no. Aquí podrás dejar de seguirlos evitando que aparezcan en tu inicio. Mi estrategia consistió en seleccionar solo a 1/3 de mis contactos para permitir un filtro acorde a mis intereses. Mi recomendación clave es que, si bien deberías personalizarlos según tus preferencias, evitaría eliminar por completo a esas personas que, A) opinan muy distinto, y B) simplemente no te interesan. La razón es que diversidad y aleatoriedad suelen ser necesarias. Sería algo así como la “Estrategia Anti-Lysoform”: al igual que con los niños, si quieres un inicio sano y fuerte, deja que se golpee y ensucialo un poco de vez en cuando, lo suficiente como para reforzarlo y aprender que el mundo no es un tobogán de seda, pero no tanto como para matarlo o dejarlo inválido.

Ahora bien, es fundamental que no te excedas con el número de “indeseables” en tu inicio o seguirá siendo inútil y molesto. No creas que debes dejar que todos entren, recuerda que tu facebook, de cualquier forma, NO ES UNA REPRESENTACIÓN DEL MUNDO. Siempre, y sin excepción, es una selección no aleatoria de personas que pertenecen a una ínfima parte de la compleja estructura social que compone al mundo y jamás podrá constituir una muestra representativa de la sociedad. De lo contrario, tu inicio será como esos boliches berreta atestados hasta el techo, donde no te puedes mover y transpiras como una cerda, la gente es maleducada y vuelves a tu casa tan solitario como saliste. Una porquería.

Elige tu propia Aventura

Llegó la hora de la parte constructiva. Una vez finalizado el proceso de depuración necesitamos alimentar a la bestia. En necesario que ingeniemos la senda que queremos que siga facebook en nuestro día a día, y para eso debemos, antes que nada, meditar que carajo queremos que haga.

¿Queremos que facebook refuerce nuestras relaciones sociales? ¿Queremos que nos informe y mantenga actualizado? ¿Queremos que nos entretenga? El secreto es decidirse y mantener la coherencia.

Ahora que sabemos cual es nuestro objetivo, podemos personalizar definitivamente nuestro inicio. En el mismo menú donde definimos a quienes seguiríamos existen otras dos áreas. Una nos permite buscar páginas similares a otras que indicamos nos gustan. La otra nos permite definir 30 personas y/o páginas que queremos dar prioridad en nuestro inicio.

Si a esto le sumamos una selección personal de sitios web que cuenten con páginas de facebook a las que daremos “me gusta”, podemos lograr estructurar un inicio completamente funcional a nuestro objetivo primario.

En mi caso, diseñé mi inicio de tal forma que sirva como una especie de “digest” que resuma noticias y artículos de interés científico, político y cultural. Básicamente aquellos sitios sobre los que me interesaría estar informado pero que resultaría costoso (en tiempo y esfuerzo) revisar meticulosamente a diario. De esta forma pude eliminar de mi barra de marcadores de mi navegador sitios web de todo tipo dejando solo aquellos muy específicos y que frecuentemente visito de manera obligada para revisar artículos relacionados a mi campo de estudio.

Y así, queridos amiguitos, es cómo logramos que facebook se convierta en nuestro resumen personal del mundo.

Pero no cantemos victoria aún ni nos dispongamos a dormir en los laureles, para asegurar que no volvamos a destruir nuestro inicio tendremos que realizar limpiezas periódicas y ser un tanto más estrictos y selectivos en los likes que damos a páginas y los amigos que aceptamos.Cómo dice el antiguo proverbio chino:

“El precio de un buen facebook es su eterna vigilancia”
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