Correr

Quizás, como yo, tu educación consistió en estar sentado y quieto, desde muy temprana edad, escuchando a un adulto en ambo blanco explicarte asuntos que no entendias como importantes. 
Quizás fuiste un alumno ejemplar; estudiabas, estabas en silencio y el banco y tu silla, ese espacio de 60 centímetros cuadrados, se sentían elevados a decenas de metros del suelo cuando el docente estaba presente, y solo regresabas a la tierra cuando la profesora gritaba “Recreo!” o un timbre antiguo sonaba por unos segundos, indicando que podías salir a disfrutar el sol por unos breves minutos.

Quizás tu idea de felicidad se forjó en base a ser correcto, a completar los estudios, a conseguir un trabajo estable y una persona a tu lado; con el tiempo casarte y tener hijos, descansar 15 días al año y morir lentamente en la rutina de la cotidianeidad.

El ser humano viene caminando el planeta hace decenas de miles de años; de hecho, hemos sido una especie nomade hasta hace no mas de 10 mil años; si consideramos que como sapiens tenemos 190 mil años en nuestros hombros, concluimos que nuestro ADN está más ligado al instinto de movernos que de permanecer inmóviles en un lugar.

Quizás alguna vez sentiste esa urgencia de gritar, cuando estabas en medio de una clase, en tu oficina o dentro de algún transporte rumbo a tu hogar; no te asustes, esa falta de aire es tu genética gritando que necesita correr.

Pero correr no es sencillo, salir de nuestra zona de confort es extremadamente complicado, no solamente porque estamos limitados socialmente por nuestro entorno, por nuestra educación y por la infinidad de reglas sin sentido que hemos construido como civilización para evitar matarnos los unos a los otros. No, va mucho más allá de eso, y es nuestra psicología la que no nos permite empezar a correr.

El miedo a lo nuevo está arraigado profundamente en nuestra psiquis, incluso biológicamente, pues nuestros ancestros desarrollaron el miedo a lo desconocido, a lo nuevo, como una forma de supervivencia (imagina si nunca habías visto un tigre y este venía en tu camino, nuestros ancestros fueron los que corrieron o treparon al árbol más cercano, no los que se quedaron observando con curiosidad).

Sin embargo, evolucionamos, poseemos el cerebro más asombroso conocido, y podemos realizar pensamientos críticos complejos e inventar realidades nuevas en nuestra cabeza sin ningún esfuerzo.

Por eso, te invito a darle la vuelta a ese miedo paralizante. Cuando tengas ganas de cambiar de carrera, de mudarte, de correr; pero el miedo se sienta fuerte, te invito a entenderlo como una respuesta lógica a lo desconocido. Te invito a entender que estamos en este mundo para mucho más que respirar, que somos mucho más que un engranaje de un sistema social perversamente planificado y que, el solo hecho de vernos sumergidos en el miedo a lo desconocido, es una señal clara de que estamos dando los primeros pasos en nuestra carrera.

Seguro mas de un tropiezo existirá en nuestra carrera, la perfección es un concepto ficticio, pero en retorno a nuestro valor aprenderemos mas de lo que jamás imaginamos, conoceremos personas entrañables, lugares únicos, realidades nuevas, sabores distintos.

Asi que, corremos?

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