Un día soñamos

Quién me diga que nunca ha soñado debe de estar loco, en el mejor de los casos. En la peor situación está deprimido. En lo personal no hay día que no sueñe en cosas, en destinos y en momentos de futuro.

Sin embargo y sin querer queriendo (jaja), nos olvidamos que nuestro presente es el resultado de un proceso. Los procesos son tediosos y aburridos lo sé, es decir; no hay nada mágico en ello. La sola palabra es aburrida PRO-CE-SO, Pufff… pero bueno, son necesarios.

Y antes de ver más en el futuro, debería ser parada obligatoria el presente. Al fin y al cabo el presente es el futuro del pasado (¿Ahhh?). De pequeño soñé con muchas cosas, algunas absurdas, otras no tanto. Pero fueron esos sueños precisamente los que me inspiraron a crecer y a tratar de encontrar la plenitud que toda persona desea alcanzar. Quizá estoy hablando demasiado como adulto, lo cierto es que de pequeño era más fácil decir las cosas. Como sea, sabía que quería ser importante y hoy me di cuenta que lo soy, y no por una posición, título, etc. De hecho, me doy cuenta que era importante desde pequeño… la grandeza de las personas siempre estará en la pureza de sus sueños.

Entonces, el punto es… que pueda que estemos cerca, muy cerca de lo que queremos, o lejos; muy lejos del sueño. Lo realmente importante es el camino que hemos decidido tomar y cada experiencia que nos ha formado. El día que alcancemos nuestros sueños será algo que pase y ya, y sabremos que está bien. La vida se encarga de prepararnos para nuestras batallas. Lo importante no es la meta, es el camino.

Recuerden que un día soñamos con futuro, mientras caminabamos descalzos.

Franco