Cotillón y aristocracia

En primer lugar, aclaro que no es el Indio si no sus fans. A partir de ahí, reconozco que no es fácil hablar de toda esa masa que rodea a Solari sin caer en generalizaciones. Tampoco es fácil despegar al objeto de la devoción de sus fieles devotos.

Cuando uno logra el cometido se da cuenta que, en este caso y en términos generales, no hay muchas diferencias entre los fans de Solari y los fans de Bieber. Pero si hilamos fino, un seguidor o seguidora de Justin no creo que insulte a otra persona por no escuchar lo mismo; tampoco creo que construya una cultura tan hueca como nociva, la cultura del aguante, que se cargó 194 personas; tampoco creo que un fan de Bieber le desearía la muerte a otro músico; y así.

El fan de Solari es muy de mirarte de costado, de reírse de forma arrogante, de buscar algún cómplice para alardear y llevar al plano de la ficción sus historias en recitales de Solari como si eso le otorgara algún mínimo conocimiento del campo musical. El fan de Solari es muy de putearte por todo: por no ser de boca, por no ser peronista, por no andar con el torso desnudo cuando hace calor.

Para mi Solari llegó a su fin con la última canción de Momo Sampler. No escuche un solo disco solista ni creo que lo haga. En esa grieta ricotera que se produjo estoy del lado de Skay.

No sé porque me aleje y prive de sus discos, pero lo hice. Quizás no fue difícil ya que pasó a posar en su mansión de Parque Leloir para diferentes revistas, como Awada para Oh La Lá pero al revés; se hizo amigo de Pergolini (con todo lo que ese abominable ser representa); dio notas a Rolling Stone en permanente postura de intelectual rabioso de la música popular argentina; fue a votar haciendo la V de la victoria en claro gestito para la tribuna.

A veces extraño escucharlo. Confieso que lo hago cuando tengo ganas de recordar.

Tengo los discos de los Redondos para disfrutar en la intimidad de mi casa, donde nadie me ve y no existen los peligros. Cuando quiero volver al secundario, por ejemplo, suelo poner “Lobo suelto”. Ahí, en ese momento, todavía tengo la esperanza de encontrar definitivamente el camino hacia la libertad.

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