The Handmaid’s Tale o porqué debemos preocuparnos.

No es casualidad o quizás una triste coincidencia que en tiempos de Trump la cadena HULU haya adaptado la novela distópica de Margaret Atwood The Handmaid’s Tale a la televisión. Ambientada en un Estados Unidos donde políticos teócratas toman el control del país anulando la constitución y derogando las libertades civiles y negando los derechos fundamentales a las mujeres convirtiéndolas en esclavas de los hombres, la serie nos muestra un peligroso e incierto futuro que de ficción tiene poco o mucho, dependiendo de cómo lo queramos mirar. Diez capítulos muy bien estructurados en flashback, como la novela, que nos presenta una primera temporada de impecable factura.

Protagonizada brillantemente por Elisabeth Moss la serie es una alegoría compleja sobre lo que podría pasar cuando fundamentalismos religiosos se imponen por sobre la razón. El Estado Islámico es un fiel reflejo así como podrían llegar a ser algunas iglesias protestantes que se esparcen por el mundo en sus más variadas dimensiones, sobre todo en EEUU donde lo político/religioso cobra cada día más fuerza. En la serie se ve como los ciudadanos no dan crédito a la toma de poder por fundamentalistas cristianos hasta que ya es demasiado tarde y no queda mucho más por hacer. La mayor parte de las democracias occidentales han separado Iglesia de Estado precisamente para no caer en demagogia religiosa y no imponer visiones por sobre otras. En las últimas elecciones en Chile el discurso evangélico, sobre todo después de la aprobación del aborto en tres causales, ha sido muy duro con la presidenta Bachelet hasta el punto de ofenderle en el Te Deum. Síntomas como estos son peligrosos y es importante que la comunidad laica se involucre en hacer ver que Estado tiene que seguir separado de la Iglesia. Chile, un país visto desde afuera como muy religioso, tiene en el congreso políticos abiertamente declarados religiosos que votan leyes bajo estos preceptos lo que le hace muy mal a la democracia o lo que va quedando de ella. Imagino que en otros países no debe ser muy distinto. The Handmaid’s Tale es una posibilidad escalofriante de lo que podría llegar a pasar.

Escena del capítulo 3 de The Handmaid’s Tale cuando ya es demasiado tarde

The Handmaid’s Tale es una serie necesaria y de lo mejor que he visto este 2017. Papel aparte el de Alexis Bledel que por fin se saca de encima el papel que la hizo famosa en Gilmore Girls. Por su interpretación de Ofglen acaba de ganar un Emmy como Mejor estrella invitada en los premios Creative Arts Emmy. Merecido.

Actualización: The Handmaid’s Tale recibió varios Emmy incluyendo mejor serie, primera vez para una producción de servicio de streaming.

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