Bendita química.


El ser humano se mueve por sus emociones.
Esas emociones hacen segregar al cerebro sustancias que nos hacen sentir.
A lo que sentimos lo llamamos estado de ánimo.

Cuando te ve triste, mi hijo se te acerca con ambas manos, te estira las mejillas hacia arriba y de sus dedos surge una sonrisa en tu cara.

Y ya estás contento.

Te emocionas, sientes y te cambia el ánimo.
Qué simple.
Bendita química.

Benditas manos.