Se equivocan en el Frente Amplio
La propuesta de Edgardo Araya de rebajar a la mitad el financiamiento público a la campaña electoral es un grave error. Con todo el tema de la crisis fiscal, estas y otras propuestas simplistas poco ayudan y muy por el contrario debilitan el andamiaje institucional costarricense.
Cuánto es mucho dinero. En general, los políticos costarricenses son buenísimos en definir “los muchos” y “los pocos” con base en su mood político. Comenta Delfino que se trataría de pasar de unos 24.000 millones de colones, unos US$41 millones a unos US$12 millones. Es mucho, pues bueno, la verdad que no si se compara con lo que en otras campañas políticas invierten los partidos. Por ejemplo, en la campaña presidencial que llevó a Juan Carlos Varela a la presidencia de Panamá en el 2014, se invirtieron alrededor de 87 millones de dólares, entre fondos públicos y privados. O por ejemplo, en El Salvador donde solamente un partido, ARENA, invirtió alrededor de US$38 millones también en las elecciones presidenciales de 2014 (cita de mi tesis).
Porque se equivocan. En un contexto de mayor dispersión partidaria, menor filiación política y mayor concentración económica en pocos grupos económicos, flaco favor se le hace a la democracia electoral con apostarle a las rebajas al fiinanciamiento público. Simple, desde el año 2006, y los datos del TSE lo respaldan, la mayoría de fondos privados se han orientado casi en exclusiva al PLN. Tan solo para las elecciones del 2014, el PLN recibió 13 veces más (US$1.2 millones), de lo que recibió en financiamiento privado el PAC (US$89.700). Otro ejemplo, sin ese financiamiento público, el Frente Amplio no hubiera podido arrancar la carrera electoral como lo hizo en el 2013 con casi US$1.5 millones de financiamiento público. El argumento es sencillo, a pesar de la retórica, el financiamiento público en Costa Rica es un factor igualador de la cancha electoral, pues le permite a los partidos sin grandes financistas privados acceder a recursos para competir en las elecciones.
Alguien va a poner lo que falta. En países como el nuestro, donde, los grupos económicos dependen su estabilidad y crecimiento en buena medida de sus redes y acceso al Estado, el financiamiento privado permite asegurar esos canales y redes. Y es sencillo, acá y en la China, quién paga manda. A pesar de que trabajos académicos relevantes como el de Kevin Casas mostraron que los grupos económicos ticos donan con la única razón de tener acceso a los políticos, el mapa de poder económico en Costa Rica desde entonces cambió. Ahora hay menos grupos económicos, con más liquidez y en un contexto de mayor competencia con otros grupos regionales y transnacionales. También con la debacle del PUSC, el PLN dejó en buena medida su base tecnocrática y ha ampliado cada vez más la presencia de grandes empresarios en sus órganos de decisión. Desanti, uno de ellos. No se trata de que los empresarios sean malos por naturaleza , sin embargo, su posición de privilegio en la sociedad hace que sus intereses sean distintos a los de la mayoría de la población, y por tanto con una agenda política particular a ciertos sectores e intereses.
Sobre medios de comunicación. Es cierto como dice Delfino en su reporte, que los dueños de las televisoras se llevan la mayor tajada del pastel en las elecciones. Por ejemplo, del total de fondos invertidos en publicidad durante las elecciones del 2014, REPRETEL se llevo un 30% (US$2.1 millones) mientras que TELETICA se quedó con un 27.% (US$1.9 millones), La Extra y La Nación se repartieron entre US$482 mil y US$372 mil respectivamente. Pero el frío no está en las cobijas. Hay desde hace mucho un proyecto de franjas electorales presentado por el TSE. Este proyecto, al que se han opuesto las televisoras, les permitiría a los partidos políticos pautar hasta ciertos términos sus mensajes en los medios, teniendo como base el uso público del espectro radioeléctrico.
El dinero público somxs todxs lo que nos permite a todxs tener un peso sobre los partidos políticos, mientras que el financiamiento privado mueve los hilos de la política de acuerdo a sus intereses. Apostarle a rebajar el financiamiento público, es apostarle a que van a haber otros actores que en la legalidad o la ilegalidad van a meter mucha más mano en la política para tener su voz. Es un disparo directo al corazón del fortalecimiento democrático.