La corrupción es un negocio entre empresarios y políticos

Una sala llena de personas, la mayoría ataviados elegantemente. Algunos ríen entre sí haciendo bromas de negocios y política, otros discuten acaloradamente la conferencia pasada, y otros más revisan sus celulares para responder correos y mensajes.

Detrás de la elegante escena está el staff del evento intentando hacer funcionar todo.

— Revisa los micrófonos otra vez — dijo una mujer de falda negra tipo lápiz y saco a través de un radio.

Listo, los micrófonos están listos y presentan al siguiente conferencista junto con su extenso currículum:

— Jorge Melguizo, funcionario público en la alcaldía de Medellín encargado de la Secretaría de Cultura Ciudadana en el período del 2005 al 2007 y de nuevo en 2008 — por decir lo menos.

Entonces entró Melguizo, un hombre de unos 50 años pero aparentando si acaso 45; cabello rizado, corto y un poco canoso. Usaba lentes y parecía apenas llegar del aeropuerto. Sin fingir una formalidad que no se le daba, bajó del templete clamando que la luz le lastimaba los ojos y no le permitía conectar con la audiencia.

Así fue como empezó, efusivamente, a hablar sobre corrupción y todos quedaron fríos. Pasaba imagen tras imagen de periódicos Colombianos donde se exhibían los casos de corrupción (en este caso, de parapolíticos; el equivalente a políticos involucrados con el crimen organizado en México), hasta que demostró que Colombia se estaba encargando de cambiar.

— Más de 70 congresistas colombianos están en la cárcel. ¿Cuántos políticos mexicanos corruptos hay en la cárcel? ¿Alguien sabe? — preguntó Melguizo con su acento colombiano y prácticamente a gritos entusiastas mientras caminaba entre las sillas de los asistentes, de un lado a otro de la gran sala.

Algunos valientes se atrevieron a gritar:

— ¡Cero! —

No, no hay ninguno en la cárcel, aunque se han demostrado algunos conflictos de interés, especialmente en Chihuahua. El uso del fuero político es recurrente y la presión ciudadana no es suficiente para hacer pagar las consecuencias de la traición más dolorosa a un país, la corrupción.

— Cero… bueno, todavía tienen unos añitos para meter a varios a la cárcel, porque las personas que hicieron de la política un interés personal, son delincuentes; empresarios aprovechándose de presupuesto público, son delincuentes — siguió Melguizo, ahora acusando indirectamente a más de una persona presente.

Se escucharon cuchicheos, Jorge Melguizo hizo una aseveración peligrosa, pero para nada errada. Todas las esferas de poder deben respetar la ley, aunque en México sea fácil no hacerlo.

Seguido de todos los casos demostrados de Colombia, donde hay grandes esferas políticas que antes compartían la riqueza del erario público compartiendo ahora los barrotes de sus celdas, también habló de los casos empresariales.

— No sólo están en la cárcel los que permitieron un robo de recursos públicos, sino quienes lo ejecutaron: los empresarios corruptos — . Melguizo mencionó el caso de los hermanos Nule, dueños de la constructora más grande de Medellín. Ellos también están en la cárcel porque solían desviar fondos con excusa de obra pública.

Así empezó lo que sería una larga plática en tono reflexivo para todos los empresarios reunidos en el Centro de Convenciones en Chihuahua, porque no solamente políticos colombianos están pagando condenas, sino también empresarios que los ayudaron a llegar ahí.

Cambiando el tono de la plática, volvió el optimismo. Cuando la justicia funciona, se pueden hacer cambios.

— Estas noticias que vimos al principio, me dan fe en la justicia — continúo el ponente explicando que, para lograr quitar el poder a los corruptos, debe funcionar el sistema de justicia. Porque cuando un problema no tiene solución, hay que cambiar de problema.

Después habló del cambio social y la apropiación del espacio público, tarea que le tocó administrar como Secretario de Cultura Ciudadana en Medellín de la mano de Sergio Fajardo, alcalde en su momento. El Gobierno de Colombia trabajó en conjunto durante varias administraciones, y así de 1991 a 2015, lograron la reducción del crimen en más de 95% y se convirtieron en el país latinoamericano que más inversión está atrayendo.

— Si en Medellín es posible, en cualquier lugar es posible — concluyó.

Este artículo fue realizado y publicado originalmente en Referente.mx

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