Vivir con sida

Fotografía Río Bueno

En la actualidad nuestro país se encuentra en el primer lugar de Latinoamérica en el aumento de casos de VIH. En Chile la el virus pasó de entre un 34% a un 47% en el número de nuevos casos en los últimos cinco años. Más preocupante aún es que el 42,9% de los diagnosticados son detectados en etapa avanzada y muchos mueren a pesar del tratamiento debido a su inicio tardío. Pero ¿cómo es vivir siendo portador de VIH?

Luís tiene 20 años recién cumplidos y hace solo uno le confirmaron la enfermedad. “Me enteré porque tenía un resfrío común y la doctora en el examen físico observó unas manchas que tenía en el cuerpo, y me mandó a hacerme los exámenes correspondientes”, cuenta.

En ese momento llevaba una relación estable de varios meses y ambos se cuidaban. Sin embargo, lo que Andrés no sabía era que su pareja no había tenido las mismas precauciones. Sólo en una oportunidad no usaron protección, cambiando su vida para siempre.

“Al comienzo fue horrible, no sabía qué hacer con mi vida, pensé que todo se había acabado. Sentí mucha vergüenza, rabia y tristeza. Pensé que era el final, que no podía hacer nada más que esperar a morir”, confiesa.

Andrés le contó a su familia sobre la enfermedad que se había contagiado y, para su tranquilidad, recibió el apoyo que necesitaba para sobrellevarlo. “Toda mi familia lo sabe y no fue fácil. Ellos igual que yo pensaban que moriría, pero al final todos me apoyaron, gracias a ellos hoy es que digo que esto no es el fin del mundo”, dice.

Antes de ser diagnosticado, Andrés asegura que conocía de la existencia del VIH “más que todo por películas y, claro, en esas películas siempre muestran la peor cara, por eso tenía en mi cabeza la idea de que iba a morir”.

Someterse al tratamiento no ha sido fácil, principalmente por los efectos secundarios que tuvieron los medicamentos en su cuerpo. “Fue muy duro, el pensar en depender de una pastilla diaria es horrible. Pensar en lo que te puede pasar si se te olvida tomarla todos los días es peor, es aterrador. Porque a pesar de que la pastilla te alarga la vida, los efectos secundarios realmente te quitan las ganas de vivir: jaquecas, vómito, pesadillas vividas, dolores constantes. Es una pesadilla pero bueno, al final uno se acostumbra, y el dolor pasa”.

Con la experiencia que ha vivido, hoy es más duro en sus consejos: “Infórmense, vean la vida de alguien con VIH y pregúntense: ¿Esto es lo que quiero para mí? El preservativo a veces se nos olvida, pero no sabes lo mucho que puede cambiar tu vida por un solo error”.

Paulo Durán, Sergio Cáceres — Frecuencia News

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