Día 11 – La forma en la que escribes

¿Sabes la gente que lleva en su cartera fotos infantiles de sus hijos o de sus parejas? Pues yo así pero con tu carta.
Escribiste: Hay romanticismo en esta hueva, no me interesa lo que hagamos mientras que tú lo elijas y me incluyas y te viva.
Cuando me la diste, fuiste a mi casa. Me dijiste por mensaje: Te escribí una carta. Estaba ansiosa de conocer tu letra.
Tu letra es como nunca imaginé. Tú eres como nunca imaginé.
Me diste tu (mi) carta. Me senté en el tabique para hacer porros del parque de mi casa, y tú parado dabas vueltas y me mirabas nervioso.
Cuando la leí por primera vez, no la entendí. Tu carta es muy tú. Casi incomprensible, casi.
Y ahora, la llevo a todos lados. He pensado en mandar a reducirla y tener una versión de bolsillo de ti. Es la única carta que me has dado y aunque te he escrito un montón, me da miedo dártelo todo.
Me da miedo dártelo todo.
Aunque creo que ya te lo he dado.
Quizá me gusta pensar que todavía hay una parte que no te doy, así cuando vuelvas a irte sienta que todavía hay un pedazo de mí que me pertenece.