La emperatriz del Tartan Noir

No se puede hablar de una sola novela de Val McDermid pero por una se ha de empezar. Donde en otros géneros hay reinas, ella es la emperatriz y el noir escocés, que se ha ganado la etiqueta de Tartan noir, queda corto para una escritora prolífica que desborda ingenio y sensibilidad en las distintas sagas de detectives que ha iniciado para dar salida a sus inquietudes. “Enseguida comprendí que era posible escribir sobre el mundo que conozco a través de los ojos de la novela policíaca”, rememoraba McDermid hace unas semanas durante su intervención en el festival Iceland Noir celebrado en Reykjavik. Con más de 15 millones de copias de sus libros vendidas en toda el mundo, defendía el éxito del género desde la perspectiva nórdica: “No es Nueva York o Chicago el lugar que ilumina las tramas negras, sino Ystad, Helsinki o Estocolmo”. O la Escocia que tan bien dibuja en sus novelas.

McDermid creó a Toni Hill, un psicólogo que colabora con la detective Carol Jordan, y cuyas historias han llegado a la televisión en forma de serie. La saga cuenta ya con nueve libros. Otra serie la protagoniza la detective privada Kate Brannigan, de Manchester, y ya ha protagonizado seis entregas. La periodista Lindsay Gordon ya suma seis títulos en la obra de Val McDermid.

Pero es una cuarta serie, la de la inspectora Karen Pirie, la que ha irrumpido con fuerza en el panorama del género policíaco. Con cuatro entregas, esta policía dedicada a los casos fríos, esto es, aquellos que se archivaron sin resolver y una nueva pista reabre, lleva a la autora a poner en relación presente y pasado y con ello a despertar la conciencia histórica sobre otros tiempos no tan lejanos pero que ya han caído en el olvido.

En la segunda novela de la serie, que RBA negra publicó en 2011 con el título Un territorio oscuro (el original es A darker domain, de 2008) Pirie echa de menos el trabajo de calle y se pone a investigar una desaparición que no tiene aparentemente nada de criminal pero que puede ayudar a salvar la vida de un niño enfermo que necesita un trasplante precisamente del desaparecido. En paralelo, el hallazgo de una nueva pista sobre un secuestro terrorista de veinte años atrás la obliga a estar pendiente de las pesquisas donde se entromete una ambiciosa periodista a sueldo del rico familiar que quiere aclarar lo sucedido. La inteligente forma como se trenzan las dos historias, con el trasfondo de la lucha sindical de los mineros para mejorar sus condiciones laborales en Nottingham en 1984, lleva a Val Mcdermid a retratar una sociedad de clases muy marcadas sin perder el hilo de una trama llena de giros.

Un eco lejano, el primero de la saga, también está en castellano en RBA.

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