Lo que aprendí en un año en Nueva York

Foto de Felipe Espinal

Últimamente le doy vueltas a la idea de cuanto más me queda en esta ciudad, ¿Cuánto más tiempo voy a estar aquí? Ese pensamiento me asusta, me emociona, me llena de ideas… La verdad es que no sé por donde empezar. Lo primero que digo es ¿Qué sigue? ¿A dónde puedo ir? Después de NY nada es suficiente, pero debe haber algo que me motive o me encante de un lugar, cierta gente o un trabajo que logre cautivarme como lo ha hecho esta ciudad. Sea como sea, decidí mientras defino mi vida en un segundo en mi antiguo departamento, estando sola con mi yo anterior, que quiero recordar lo que he aprendido en este año, que no se si sea el último, pero sí uno de los que me han dejado más lecciones de vida.

#1

Para los que no me conocen… soy periodista y escritora, pero hace tiempo no podía admitirme eso a mí misma.

Aún cuando tengo publicaciones y una variedad de colaboraciones con revistas, periódicos y medios digitales. Aún cuando trabajé en un periódico como co-editora y en una revista como editora, no sabía cómo autonombrarme.

Hace casi tres años me mudé a Nueva York con una ilusión que acabó transformándose en otra. No venía con la idea de desarrollar una carrera profesional, venía por razones del corazón. Cuando comencé a moverme en el mundo profesional me di cuenta de cómo me incomodaba tener que explicar a la gente a qué me dedicaba. Aún cuando ya tenía una larga lista de publicaciones me costaba trabajo decirlo.

Me di cuenta que cuando decía, “escribo para revistas”, la gente me contestaba: “entonces eres periodista”, o “ah escritora”, y yo me reía y decía: “sí sí eso…”.Finalmente aprendí que si no me la creo yo, nadie más me va a creer, que si no me tomo en serio y no me doy el título de lo que más amo hacer en la vida, ¿entonces quién?

Obviamente en esa época yo no me tomaba en serio y eso no me iba a encaminar al éxito. Por supuesto estaba asustada de escribir y mostrarlo al mundo. Sólo escribía lo que me pedían. Hubo una carta que guardé por meses, hasta que por fin la compartí y fue una sensación tan liberadora y grata que cambió mi percepción de lo que sentía que pensaría la gente al leerlo. Aprendí a que me tiene que valer la opinión de los demás.

Después una amiga me dijo:

“Eres periodista, eres escritora, solo necesitas hacerlo. Escribe. Persigue tus sueños y no dejes que los comentarios de los demás te afecten. Si no te tomas en serio, nadie más lo hará”.

A partir de ese momento algo me hizo conciencia y empecé a actuar como tal. Eso no ha cambiado el hecho de que tengo que seguir trabajando y luchando para lograr lo que quiero, pero definitivamente ha cambiado el trato que me da la gente y la percepción que tienen de mí.

Esta ciudad es muy competitiva y hay gente con tus mismos sueños y debes llegar con la frente en alto y mostrarle al mundo lo que sabes. He tenido luchas internas, pero puedo asegurar que no me arrepiento de un solo día aquí.

#2

Aceptar los cambios. Más de 6 mudanzas en estos 3 años, amigos que se han ido, amigos nuevos y bastantes amistades que después de romperse se han reconstruido y reforzado. Amores que se fueron, nuevos que llegan… y luego se vuelven a ir. Antes me aferraba a las personas y a las cosas. En México necesitaba ir al mismo lugar, pedir el mismo platillo, hoy voy a un sitio distinto cada vez, pruebo todo lo que puedo aunque no sepa si me va a gustar, hablo con la gente que ni siquiera sé si me va a entender…pero de esto se trata la vida, este año entendí que no puedo amarrarme a nada, necesitas abrirte a lo nuevo.

Hoy con un nuevo departamento, nuevas roomates y nuevos muebles, tengo la sensación de que es el último lugar que voy a tener en la ciudad, algo me lo dice… eso no significa que me voy a ir pronto o tarde, pero si se que por fin he encontrado un equilibrio y que cuando cumpla todo lo que tengo en mente, me podré ir tranquila. Al principio no aceptaba el cambio, pero es lo mejor que me ha pasado. Es muy importante renovar la energía y eso antes no lo hacía.

Me han corrido de trabajos y he renunciado a muchos otros, antes entraba en pánico, ahora me voy de viaje cuando eso pasa y luego pienso en un plan B, porque cuando haces las cosas que te gustan, no te va a pasar nada. Al inicio de mi vida en NY siempre estaba preocupada, ¿voy a tener dinero? ¿voy a tener trabajo? ¿amigos? ¿novio? Hoy se que voy a tener todo eso y luego no lo voy a tener, que las cosas van y vienen, pero que cada vez que algo cambia es porque llega algo mejor.

#3

Decir SÍ y NO.

NO

Por pena fui a lugares que no tenía ganas, salí con gente que no me interesaba y ayudé en situaciones que me daban mucha flojera. Este año fui egoísta con mi tiempo y con mis cosas, no tengo porque regalarle trabajo, tiempo o compañía a quien no quiero y no es por un egoísmo irracional en el que no piense en los demás, sino que por primera vez me pongo antes que a los demás, ¿y sabes qué? Me siento mucho mejor. Soy feliz.

Por otro lado me daba miedo decir SÍ a invitaciones, viajes, aventuras de la vida. ¿Qué van a pensar de mi o que van a decir si voy? ¿Y si me va mal? En fin… todo me daba miedo…Después de varias caídas, vi que no tenía nada que perder y mucho que ganar. Empecé por decir SÍ a un viaje con 10 desconocidos de distintas partes del mundo y literalmente fue un viaje que no voy a olvidar, hice amigos que me cambiaron la vida en Nueva York, aprendí la diferencia entre una verdadera amistad y un amor pasajero, entendí que los amigos están en las buenas y en las malas y acepté las diferencias entre una cultura y otra. Dije SÍ a oportunidades de trabajo que me llevaron a colaborar con gente increíble y que a pesar de no ver una recompensa inmediata, la recompensa llego después de maneras inimaginables.

SÍ a darme tiempo, antes trabajaba todo el día, no me daba espacio de disfrutar de mi misma, ahora me excedo un poco, ¡lo acepto!, duermo de más, me ejercito de más, me divierto de más… pero who cares? Estoy aquí para disfrutar y no se cuanto me queda en esta ciudad de aprendizaje y aventuras, así que por lo pronto, seguiré diciendo SÍ a todo.

Solo un detalle… esos SÍ me han roto el corazón una que otra vez y me han llevado a decepcionarme de la gente, pero repito, who cares? Al final, después de meses, amaneces un día iluminada por una extraña razón y dices: “Gracias Dios, Universo o lo que sea que creas, por que a pesar de que dije que SÍ impediste que sucediera”. (a veces la vida te dice: ¡no te equivoques chava!! y te avienta, te caes, te duele, pero al menos no te hundes en un precipicio sin salida).

#4

Vivir.

Antes pasaba mucho tiempo peleando, discutiendo con gente, solo quería tener la razón. Este año entendí que debo dejar ir… El tiempo lo disfruto a cada segundo, si voy a tomar café, me siento en mi jardín (en mi rooftop antes) o en mi sillón favorito, pongo música, me relajo, prendo una vela si es de noche, en fin… Si voy a lavar ropa, llevo un libro, música, pues hasta lo mas aburrido debe ser agradable.

En Nueva York hay muchos lados y cosas que tengo ganas de hacer. Este año empecé a hacerlas, ir a las playas que siempre quise, a las montañas, a comer a lugares que siempre quería, visitar a esos amigos que jamás veo, escribir las historias que tengo que escribir y a apostarle a los proyectos que me quitan el sueño…

#5

No tomarme nada personal.

En este año las redes sociales se han vuelto importantes para mi y creo que para el mundo en general. Son una herramienta de interacción que considero como laboral o de formación creativa. Son para tener a quien quieres presente en tu vida y para divertirte. Pero no debe afectarme si alguien me deja de seguir, antes le dedicaba bastantes minutos a replantearme porque sucedió eso, que le hice a esa persona, en fin… ideas que no me llevaban a nada. Este año lo he dejado de analizar, somos libres y cada quien hace lo que quiere y eso no tiene nada que ver con la vida real.

Lo mismo me pasa con las relaciones, quien no quiere estar conmigo es respetable, si no contestan un mensaje, simplemente dejo de hacerlo yo también, o si lo hago, nunca espero una respuesta de regreso. La vida esta para compartirla con quien quiere estar en ella.

Cuando recién llegué, abrí las aplicaciones de dates para tener información y poder escribir de esto que tanto problema le causaba a mis amigas, pues en NY la vida amorosa es un caos, así que empecé a salir con muchas personas, y SÍ… todas un fracaso… No siempre tenía que ver con ellos o conmigo, simplemente no fluía la situación, no había conexión, !no nada! Por casi dos años las tenia ahí, “por si las dudas” y de vez en cuando salían citas, siempre la misma historia:

-¿Por qué estas aquí?
-¿En que trabajas?
-¿Dónde vives?
-¿De dónde eres? (agrega a esto hacerlo en otro idioma que no es el tuyo)

Durante una hora aproximadamente, o dos, o a veces tres hablar de lo mismo, siempre la misma historia, tomas un par de drinks, te da hambre, comes, tomas más, luego hay 3 opciones:

  1. Te da mucha flojera la persona, no te gusta y nunca más le hablas.
  2. Tú le das mucha flojera a él y no te habla nunca más.
  3. Se gustan, salen más veces, se divierten. Al final cuando crees que hay algo, resulta que no hay nada y por razones desconocidas la situación se desvanece y desparece de tu vida y tú no haces nada por cambiar la situación.

Por lo tanto, me cuestionaba, ¿soy muy exigente o porque nadie me interesa? ¿hago algo mal o porque no me sigue hablando? ¿estoy loca? ¿está mal si le escribo? ¿Por qué no me gusta si es perfecto? En fin…este ultimo año borre las apps, primero porque necesitaba espacio en mi celular (la mejor razón), pero entonces me sentí liberada, me di cuenta que necesitaba espacio en mi vida y no en mi celular. Evidentemente analicé que nada es personal, que yo estoy perfecta y ellos también, que simplemente no eran las personas correctas, ahora entiendo todo. A veces funciona eso de las aplicaciones, pero creo que prefiero vivir una vida mas real.

Aún no acaba el año y se que voy a aprender muchas cosas en estos meses, voy a llorar mucho y a ser muy feliz otros días. Por lo pronto me voy de mi antiguo hogar con una sonrisa en la cara por ver que la gente que tengo a mi alrededor también evoluciona, que cambian de energías, tienen a gente nueva en sus vidas y hay alegría. Puedo decir que en vez de sentir que perdí una casa, gané otro hogar y más amigas. Y las que ya existían, simplemente son mas cercanas a mi que cuando las tenía en el cuarto de al lado…

Original en www.from35thstreet.com

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