“Choro de día, choro de noche”

Por diversas circunstancias de la vida he decidido escribir esta columna. Testimonio del día a día al desarrollar proyectos propios y a 3 años de haber fundado Studio Pangea.


Mi socio y hermano Iván (izquierda) y yo (derecha). Tenemos dos años de diferencia.

Han pasado 3 años desde que, junto a mi hermano, decidimos fundar Studio Pangea, nuestra empresa de desarrollo de videojuegos, nuestro proyecto más íntimo, el deseo de siempre, el anhelo de cabros chicos que fue gatillado al desvivirse jugando, conversando y fantaseando con las historias, personajes, paisajes, y magia... pura magia!

Vivir 3 años full time con tu propia empresa no es pa na’ fácil, y mirando hacia atrás te das cuenta que hay muchas cosas que han sido necesarias para llegar hasta este punto: organización, disciplina, trabajo duro, aprendizajes, relaciones humanas, apoyo de nuestros círculos más cercanos, equilibrios, controlar tus emociones, mostrar tus emociones, intentar vender, seguir intentando vender, aprender de ventas, seguir intentando vender, pagar capacitaciones en ventas, seguir y seguir intentando vender… vender al fin, sangre, sudor y lágrimas. Te acuerdas de conceptos como el “Valle de la muerte” con la absurda convicción de que el gráfico muestra un sólo valle… y la verdad nunca sabes realmente si lo pasaste (como esperando lo peor) o si simplemente son “caleta” de esos famosos valles…

Imagen de www.elemprendedor.ec

Pero ya basta de las dificultades, ya que así como en todas las cosas, esta experiencia ha tenido de todo, y sobretodo de hitos importantísimos para nosotros. Desde anunciar que empezaríamos nuestra empresa en una charla TEDx, pasando por ser el primer proyecto chileno en ser financiado colectivamente en Idea.me (Pewen Collector, juego inspirado en el pueblo mapuche), hasta ser aceptados en la 4ta generación del programa de emprendimiento de Corfo: Start-Up Chile. Y así, varios más.

Con el pasar del tiempo fuimos adquiriendo cosas como dispositivos y computadores, al fin tuvimos oficina, contratamos a los primeros empleados, emitimos las primeras facturas de ventas, y uff, conocimos a un montón de gente. Todo emocionante e intenso… pero el día a día, a pesar de todo, se encargo de mostrarnos de forma cruel que lo más importante no son dichos hitos, sino que tus ventas.

Junto a mi hermano en la foto de la esquina superior derecha, 4ta Generación Start-up Chile. Poster en las dependencias de Corfo.

Tuvimos que tomar decisiones difíciles, al no tener plata para pagar sueldos fue necesario gradualmente despedir a las 3 personas que habíamos contratado… entre ellos un muy buen amigo mío del colegio. Volvimos a ser sólo los dos, replegados de nuevo. Además, este último tiempo hemos pasado por dos etapas financieramente muy críticas (al borde de tener que cerrar nuestra empresa), de forma cíclica y anual, la última empezó hace sólo un par de meses e incluso la estamos pasando justamente ahora… pero nuevamente, por diversas razones, estamos saliendo a flote.

Hemos tenido que constantemente tomar decisiones importantes de forma muy presionada, a principio de año decidimos subirnos el sueldo sólo porque tuvimos plata e impulsados por todo el tiempo que había pasado sin tener un estilo de vida más “normal”, fue una malísima decisión empresarial, vivía en Providencia a pesar que no podía sostener ese nivel de gastos, decidí realizar y planificar viajes a pesar de que me era imposible pagarlos aún, y así suma y sigue...

Todas fueron decisiones en situaciones difíciles, y muchas veces, decisiones importantes.

Hace sólo unos cuantos días fuimos a visitar a un amigo de nuestro padre que nos invitó a conversar de nuestros proyectos (Studio Pangea y otra empresa paralela que tengo con mi hermana Isabel, Amigales.cl), esta persona tiene muchas (Muchas!) lucas, sabe hacer negocios y está acostumbrado a invertir en proyectos. Podemos considerarlo un inversionista ángel de confianza. De dicha reunión saqué un aprendizaje muy importante que compartiré con uds.

Al poco andar en la conversación nos fuimos dando cuenta que lo que parecía ser una reunión de negocios se fue transformando en una oferta de trabajo part-time para mi… Básicamente usar parte de mi tiempo como desarrollador y especialista técnico para sus proyectos informáticos. Le expliqué al rato que ya habíamos pasado por eso, que no nos gustó ese camino y que decidimos dedicarnos exclusivamente a nuestros proyectos: los videojuegos, le hablé de la importancia de tener foco… al parecer lo entendió bien a pesar de sus insistencias y contra argumentos.

Al finalizar la reunión nos levantamos de nuestras sillas y nos preguntó: ¿Cuantos años tienen?, 27 le dijo mi hermano, 29 le dije yo. A lo que contestó:

“Tengan ojo, es importante ponerse metas… en algún momento querrán quizás casarse, tener una buena casa o departamento, viajar, salir a comer a buenos restaurants, comprar cosas, etc…”, “Tengo amigos que han emprendido y que han pasado gran parte de su vida dedicándose a ello, y a pesar de todo han quebrado y luego a sus 40 años se han arrepentido de haber postergado todas esas cosas.”

En una situación como la mía es sumamente fácil dejarse llevar por estas afirmaciones, mi costo de oportunidad es muy alto en estos momentos (soy Ingeniero Civil en Computación UC), me llegan muy buenas ofertas de trabajo, el “sentido de urgencia” de las cosas es brutal y tóxico, te hace tomar decisiones equivocadas, te hace “cagarla” constantemente, te hace no saber lo que quieres en verdad (o peor aún, olvidarlo), te hace nublarte y cambiar tus objetivos de forma errática. Me ha pasado un montón de veces y lo más probable es que me siga pasando…

Poster con los 151 Pokémon en nuestra oficina. No tiene mucho sentido con la historia, pero nos gusta mucho :P

Y entonces ¿Porqué tomar este camino?, yo respeto y acepto todas las posibles decisiones de las personas (sean dependientes, independientes o incluso que no le trabajen un peso a nadie) porque entiendo que todos somos distintos y las circunstancias de cada uno también lo son. Si me preguntan a mi, es simplemente porque no quiero trabajar 11 meses al año y esperar el mes de vacaciones o fin de semana con suerte para hacer lo que quiera hacer, y además, no quiero que me digan que hacer y cómo hacerlo una y otra vez. De forma simple podría resumirlo así:

Estoy luchando para hacer, todos y cada uno de los días de mi vida, lo que yo quiera y decida hacer.

Para cerrar esta historia puedo decir que si hay algo que he aprendido y que es el destilado de la experiencia vivida sería lo siguiente: “Todas las decisiones que tomes asegúrate de hacerlas libre de temores, miedos o inseguridades. Rodéate de gente que así lo entienda, no te dejes influenciar por los que no lo vean así. Ten plena confianza en tus capacidades. Nada es tan grave, nunca.”

Si has decidido empezar tus propios proyectos debes tener algo muy (pero muy!) claro: Este camino es sin llorar, no está permitido arrepentirse, hay que aceptar lo que venga, hay que ser bien “choro” o como siempre me recuerda mi hermano medio en broma y medio en serio: “Choro de día, choro de noche”. Amigas y amigos míos, que pase lo que tenga que pasar.

Luego de estas experiencias (y de haber escrito esto) extrañamente estoy mucho mas tranquilo y sereno, se que estoy viendo negocios donde antes no los veía, y además ordeno en mi cabeza mucho mejor lo que viene y las estrategias para lograrlo. Y si de algo estoy seguro, es que el futuro será sumamente próspero, ya que sé y estoy convencido que somos muy buenos en lo que hacemos y tenemos un enorme potencial para crecer mucho más aún.

El último juego en el que estamos trabajando (y en lo que debería estar trabajando ahora)

Espero que este testimonio les haya servido de algo, a todos por igual, al menos a mi me sirvió para reafirmar mi camino. Ahora debería estar programando un juego de burbujas pero decidí escribir este artículo (de todas formas seguiré programando mas tarde). Si no les ha servido de mucho al menos que haya sido entretenido leer algo fresco salido de una cabeza ansiosa y emocionada☺