Desde La Pirinola •

LA BARCELONA O “DOÑA TULES”

Para los numerosos granadeños de apellido Barceló

De cómo una bella joven, nacida en la rivera del Rio Bavispe, llego a ser la mujer más rica y poderosa de Nuevo México.

María Gertrudis Barceló Herrero, mejor conocida como “Doña Tules” o “La Barcelona”, nació en Huasabas en el año de 1805 y aun cuando el lugar y la fecha de su nacimiento no están del todo precisos, múltiples indicios apuntan a que fue alrededor de ese año y en ese pueblo.

No se sabe mucho de su infancia, solo que fue hija del matrimonio formado por Juan Ignacio Barceló y Dolores Herrero y que tuvo un hermano mayor de nombre Trinidad y una hermana menor, María de la Luz.

En 1820, los Barceló Herrero, habían sobrevivido a los continuos ataques de los “Apaches” que asolaban el pueblo de Huasabas y se cree que fue esta permanente zozobra, la que habría empujado a Juan Ignacio a trasladar a su familia a la frontera norte del territorio de la Nueva España, en búsqueda de una mejor vida., aunque también su decisión pudo deberse a la carencia de alimento que se registró en ese entonces.

La familia Barceló habría emprendido su jornada hacia el norte, en uno o dos vagones de mulas, sumándose a las caravanas de comerciantes y soldados que se trasladaban hacia lo que ahora es Nuevo México, siguiendo muchos de ellos la famosa ruta de “El Camino Real”.

La familia salio de Huasabas justo en la época en que se transitaba de ser territorio de la Nueva España, para formar parte de México, que en 1821 surgiría como nación, poseyendo una enorme extensión.

La Barcelona, tendría unos 15 o 16 años y aquel viaje debió haber sido una gran aventura para ella, que ignoraba entonces que con su llegada, pasaría a desempeñar un legendario papel en la historia de Nuevo México durante el Siglo XIX, obteniendo una fama que se extendería por todo el mundo.

Los Barceló se asientan en la comunidad de Tome, un pueblito minero a unos 50 kilómetros al sur de Albuquerque. Dolores Herrero enviudo poco después de su arribo a Tome, comunidad a la que llegaban mexicanos del sur y estadunidenses del norte, con la esperanza de encontrar oro.

Dolores y sus dos hijas e hijo debieron haber sufrido penalidades tras la muerte del jefe de la familia.

Los historiadores aún no se ponen de acuerdo en sus investigaciones sobre como Gertrudis vivió estos años en Tome. Algunos la ubican como una joven bella e inteligente que aprendió a sacar provecho de sus atributos femeninos en aquella población predominantemente masculina, dedicándose a la prostitución y al juego de cartas, conocido como “Monte”.

Sin embargo, en el registro civil de Tome consta que el 23 de junio de 1823, Gertrudis Barceló” contrajo matrimonio con “Don Manuel Antonio Sisneros”. La referencia de “Don” es un indicativo del alto nivel social del novio.

Las crónicas de entonces prestan mucha atención al hecho de que ella era cuatro años mayor que su novio y tenía cuatro o cinco meses de embarazo en el momento de la boda.

Su hermana menor se había casado meses antes, en noviembre de 1822 y su madre, volvió a contraer nupcias en agosto de 1823. De acuerdo con las actas del registro civil, la madre y sus dos hijas se casaron todas en menos de un año

Su matrimonio con Sisneros, pone en tela de duda las versiones de que “La Tules” había comenzando como una ramera humilde, hasta ganarse una posición de afluencia en Santa Fe por sus prácticas “pecaminosas”.

Los registros indican que La Tules y Sisneros procrearon dos hijos legítimos José Pedro y Miguel Antonio Sisneros y que ambos murieron en la infancia. En ese periodo también fallece su marido.

La muerte de sus bebés y de su esposo puedo haber llevado a Gertrudis a cambiar su destino, de desarrollar un papel de esposa y madre, para a convertirse en una mujer de negocios.

Ferozmente independiente, la Barceló hereda y mantiene todas las propiedades de su marido y retiene su nombre de soltera.

Archivos históricos documentan que en 1825, las autoridades mexicanas multaron a Gertrudis Barceló por el funcionamiento de un pequeño salón de juegos de azar para los mineros en las montañas Ortiz.

Tras quedar viuda y sin hijos, Gertrudis se trasladó a Santa Fe, donde su madre estaba viviendo. Con mucho tiempo libre en sus manos y gozando ya de cierta posición social, Gertrudis retoma su afición al juego de cartas, Monte, que había aprendido a dominar en Tome y abre en el centro de Santa Fe, un salón de juegos más ambicioso que el que había poseído antes.

Las crónicas establecen que Doña Tules comienza a ser conocida entonces como la propietaria de una popular “Sala”, o casa de juego y de un salón, en el que se entretenía a sus invitados con bailes y bebidas y de acuerdo con algunos historiadores, con meretrices que ofrecían sus servicios.

El Salón fue sumamente popular en Santa Fe, al entretener a muchos estadounidenses que viajan por el Camino Real. Gertrudis Barceló comienza a amasar fortuna y al tiempo que es admirada por los hombres, también comienza a ser vista con desprecio por las mujeres.

Susan Magoffin, nieta del primer gobernador de Kentucky y la esposa de un rico comerciante norteamericano, fue quizás la mayor crítica de la Barceló. Ella escribió que La Tules “ se ganaba la vida mediante la ejecución de una casa donde abiertamente todos (hombres y mujeres) jugaban, bebían y fumaban, sin pensar en ser socialmente degradados”.

Magoffin la describe en 1846 como ” una dama majestuosa de una cierta edad, poseedora de una parte de un sentido sagaz y fascinante, necesario para el atraer a la juventud inexperta y díscola a la sala de la ruina final”.

Otro historiador, Josiah Gregg, escribe: “Cuando la vi, ella era rica, pero sin gusto en el vestir, sus dedos estaban literalmente cubiertos de anillos, mientras que su cuello estaba adornado con tres cadenas pesadas de oro, la más larga de las cuales tenía un crucifijo grande de metales preciosos”

Gregg describe a Doña Tules como una mujer de “hábitos sueltos ” y hace de ella afirmaciones erróneas de que era una prostituta.

Las descripciones negativas de La Barcelona provienen de los estadunidenses recién llegados a Nuevo México que representan un punto de vista victoriano, conservador e intolerante con las normas culturales diferentes a las suyas y con cierto tufo discriminatorio contra los mexicanos.

La mayoría de las descripciones de la Tules Barceló hechas por estadunidenses se contradicen entre sí. Algunos afirmaban que era increíblemente hermosa, mientras que otros escribieron de ella que era vieja y sin dientes.

Algunos dijeron que ella tenía el pelo negro como el carbón, mientras que otros indicaron que tenía una mata de pelo rojo.

Los escritos de historiadores mexicanos en cambio, sostienen todos que Doña Tules Barceló era una mujer encantadora, hermosa, de moda, astuta, ingeniosa y brillante.

La Tules, al igual que todas las mujeres, de la época, solía llevar un rebozo o chal y fumar “cigarritas”, que ella misma elaboraba enrollando tabaco en hojas de maíz cortadas en trozos alargados, con todos los materiales transportados en una bolsa escondida en la cintura.

Doña Tules se mueve con mucho cuidado entre sus críticos y admiradores, para mantener un ascendente estatus social en una época difícil en la que México y los mexicanos van perdiendo influencia en el territorio de Nuevo México, hasta el estallido de la guerra con Estados Unidos en 1846.

Algunos relatos indican que en el periodo previo al estallido de la guerra, Gertrudis Barceló sostuvo una “ilícita relación” amorosa con el gobernador mexicano de Nuevo México, Manuel Armijo.

La Barcelona comprende que Estados Unidos sería el triunfador del conflicto y que había que pasarse del lado de los estadunidenses para mantener su estatus.

A pesar de su mala reputación entre los estadounidenses y el presunto origen de su fortuna “mal habida ” , el ejército de Estados Unidos le pidió prestado fondos a la Barceló poco después de la invasión de Nuevo México en 1846.

Bajo los términos del Tratado de Guadalupe Hidalgo, Doña Tules, al igual que los demás ciudadanos mexicanos en el territorio, se convirtieron automáticamente en ciudadanos de Estados Unidos en 1849, al permanecer un año en el lado estadunidense después de la firma del tratado.

Sin embargo, su hermano Trinidad Barceló, decidió al parecer retener su nacionalidad mexicana y regresar a Huasabas, el pueblo de origen. Esto permite confirmar de acuerdo algunos historiadores que Gertrudis Barceló nació en Huasabas.

La Doña María Gertrudis Barceló murió el 17 de enero de 1852, poseyendo una notable fortuna de 10 mil dólares y varias casas. Su testamento y un acto dictado a un magistrado local son los únicos documentos que se sabe han sido escritos por ella.

Heredo su residencia y propiedad a su hermano, su hermana y dos niñas que habían vivido con ella. Todo Santa Fe asistió a su elaborado funeral, que fue criticado por algunos por ser demasiado elegante para una mujer como ella, y por haber sido financiado por “ ganancias mal habidas”

Novelistas, historiadores, e incluso artistas han sido atraídos por La leyenda de La Barceló. Lejos de ser históricamente exactos, la mayoría de las historias de ella desde 1852 han sido influenciadas por presunciones racistas y no documentadas.

En 1948 Ruth Laughlin escribió la novela, “El viento no deja ni una sombra”, que tiene como protagonista a Doña Tules Barceló. La novela trata bien a la Barceló, sin embargo muestra a los demás mexicanos como como celosos, supersticiosos, lujuriosos, o incluso como simples asesinos.

La vida de doña Tules También ha dado pie a un musical, denominado “Viva Santa Fe”, que fue presentado por primera vez en Hobbs, Nuevo México en 1991 y luego en la Feria Mundial de 1992 en España.

La estadunidense Mary J. Straw Crook escribió en 2007 la biografía documentada de “Doña Tule”. La historiadora visito los pueblos de Huasabas y Granados como parte de la investigación de su personaje.


Originally published at desdelapirinola.tumblr.com.

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