Siete problemas que una arquera enfrenta en un partido

Pasan muchas cosas en la mente de una arquera los noventa minutos que dura un partido. Ellas hacen mucho por el equipo, su visión de campo siempre las hace estar preocupadas por la siguiente jugada. Por eso son las que más gritan en la cancha, tratan de que la defensa no se desconcentre, de que los de arriba reciban el balón limpio, de disciplinar a la distraída, la de salvar la valla en las últimas consecuencias. Ser portera no es fácil, son heroínas cuando ganan y villanas cuando un gol se les escabulle. Para evitar que eso ocurra la número 1 del equipo debe superar cada uno de estos problemas.

¡¿Por qué no se hablan?!

Una de las razones por las que las porteras se frustran o enojan es porque su defensa no se habla. Por ende hacen mal los relevos y la dejan a ella en una mala posición. O dejar un hueco en la defensa porque no se dijeron con anticipación para poder ocupar el lugar que dejó la que subió al ataque.

¡¿Se pueden acomodar?!

Hacer que la barrera quede en el lugar perfecto es una lucha en cada tiro libre. Es como si no se pudieran acomodar, la portera da las indicaciones y cada vez que no la entienden la frustran y hacen que se altere. Otro problema es que a veces la barrera se abre en dos partes por donde pasa la pelota y ahí la viene la pregunta de la guardiana de los tres palos: ¿Entonces para qué $%&# acomodo mi barrera?

Ustedes me escuchan cuando digo: ¿YO?

Otra de las situaciones que frustran y desconcentran a la portera es que cuando haya una pelota alta en el área su defensa NO LA ESCUCHE. Porque es deber de la arquera gritar cada vez que va por el balón, y si no la escuchan se puede causar todo un caos en la área. ¿Y de ahí de quién es la culpa? Exacto, de la guardameta.

¿Por qué son así?

Otro problema es que en un córner siempre hay alguien delante de ella impidiéndole la visión y el movimiento dentro del área. A veces esta interrupción son con faltas que el árbitro no las nota, o no quiere verlas (¡árbitro comprado!). Es una cuestión de quién es la más fuerte y rápida a la hora que la pelota está en el aire.

¡Hey! ¡¡Cobra la falta!!

La portera gracias a su vista desde el fondo del campo, se da cuenta de detalles y cuando un árbitro no cobró una falta al equipo es algo que las descuadra… en serio las vuelve locas. Así de simple, se quedan pendientes de que faltas cobraron para un equipo y para el otro. Hasta que en un momento explotan y lo descargan con el árbitro.

¿Por qué no se quedan amarrados?

Que se le desate el pasador en pleno partido es una de las cosas más irritantes. Para las demás jugadoras es fácil, te agachas y los atas. Simple. Pero para una portera, que tiene los guantes, es todo un trámite. En una pelota parada hay que pedirle un poco de tiempo a la árbitra o cuando el balón esté al otro lado de la cancha. Llamar a una de las centrales para que te los pueda atar. Lo mismo pasa si es que se te suelta el cabello, todo un dilema.

¿Por qué soy así?

Una de las cosas más frustrantes para una portera es que el gol que le anotaron fuera por un mal cálculo o una mala salida. Pasa que cuando la pelota está lejos de su área, salen para poder seguir dando indicaciones. Y entonces viene lo que toda arquera teme: que cuelgue. Lo segundo es que le metan un gol de huacha, ya que no solo es humillante, incluso podría ser tu apodo permanente.

Una portera tiene que lidiar con muchas cosas dentro de un campo de juego. La rival es una de ellas. Pero muchas veces se distrae, enoja o frustra por sus mismas compañeras de equipo.

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