El profesor puede dejar que le roben el sombrero, pero no la voz.

De acuerdo a la retroalimentación de la primera supervisión, como estudiante tuve que reflexionar en base a la proyección de la voz en el aula y sobre estrategias didácticas para captar la atención de niños y niñas en los diferentes momentos de la jornada. Con el fin de mejorar en estos ámbitos, se buscaron referentes teóricos que permitieran definir orientaciones prácticas relacionadas a ellos.

En primer lugar, existen diversos estudios que abordan el tema del buen uso y manejo de la voz por parte de los docentes. La mayoría de ellos se centran en los problemas que conlleva el forzar la voz en exceso y hablar exclusivamente desde la garganta frente a un grupo de estudiantes, señalando que un elevado número de educadores y profesores sufren trastornos de fonación durante su ejercicio profesional, tales como disfonías o afonías.

Según lo expuesto por Rivas y sus colaboradores (2013), existen características y cualidades de la voz que deben ser consideradas al momento de hablar sobre un buen manejo y uso de la voz en la enseñanza. Estas corresponden al tono, timbre, ritmo y volumen, de las cuales se dará énfasis a esta última, ya que si bien estos y otros autores identifican como un problema el hecho de que los docentes tienden a gritar dentro del aula para poder ser escuchados, en mi caso ocurre lo contrario, lo que quiere decir que mi volumen de voz no llega a un nivel adecuado con el cual captar la atención de los párvulos.

Como ya se mencionó, otro aspecto a mejorar es el uso de estrategias para captar la atención de los párvulos. Frente a esto, considero que un buen recurso para comenzar mejorando este aspecto corresponde a un repertorio musical de canciones infantiles. Esta decisión se puede fundamentar con lo planteado por Estrada (2016), quien al hacer referencia a la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, da énfasis a la contribución de la música tanto en el desarrollo de la memoria como la concentración, motricidad y capacidad lingüística. De acuerdo a esto, puedo hacer la conexión con el tema que estoy investigando en el curso de Seminario de Investigación y Enseñanza Basada en Evidencia en Educación Inicial, el cual corresponde a la atención a la diversidad dentro del centro donde realizo mi práctica profesional, un lugar dentro del cual los niños/as necesitan aprender por medio de distintas estrategias, siendo una de ellas las auditivas.

De acuerdo a Campbell (2001), la buena música estimula y fomenta de manera potente el desarrollo de los niños en el ámbito mental, emocional, social, físico, etc. Gracias a ella el niño puede sentirse animado a conocer por sí mismo y explorar su entorno, además de actuar como un elemento que favorece el desarrollo del lenguaje. Por lo tanto, a través de la música los niños y niñas pueden encontrar formas de motivación para continuar con una experiencia posterior, basadas en el tipo de inteligencia que predomina en cada uno/a. En el caso de los niños y niñas en quienes predomina la inteligencia corporal, por ejemplo, las canciones que implican movimiento serán de gran utilidad, o en caso de que el predominio esté en el área espacial o visual, las canciones podrán ser acompañadas de gestos y mímicas, de manera que interioricen mucho mejor la información que se les quiere transmitir ya sea en transiciones o en experiencias de aprendizaje, etc. Vides (2014) permite apoyar esta idea cuando señala que “la música sirve para marcar la transición de los distintos momentos en que se secuencia una clase. En una sesión de clase se puede utilizar para marcar el comienzo de las actividades y el final de la clase. De igual manera puede indicar la entrada en la relajación, la apertura y cierre del contexto imaginario” (p. 17).

Habiendo revisado la bibliografía en torno a los temas a mejorar en la práctica, es posible definir algunas orientaciones sustentadas en dichos referentes. En primer lugar, tal como señala la Consejería de Educación de Extremadura, algunas recomendaciones y observaciones que son importantes de tener en cuenta para proteger la función vocal y hacer un buen uso de la voz en sala sería aprender técnicas de proyección vocal adecuadas y además encontrar formas alternativas de mantener o captar la atención de los niños y niñas como por ejemplo haciendo uso de algún instrumento antes de hablar en momentos donde el ruido ambiental y dentro del aula sea abundante:

En segundo lugar, se considera pertinente crear un repertorio de canciones infantiles y de juegos de dedos, incluyendo también algunas dinámicas de movimiento. Estos recursos son pensados para ser implementados durante momentos breves de transición, inicio de experiencias de grupo grande o pequeño así como también en experiencias breves de movimiento en espera de algún profesor especialista. Como tercera orientación se considera la práctica diaria de ejercicios de respiración, impostación y proyección de la voz, tales como usar las consonante P-F, SSS, FFF al espirar el aire (García & Gromosaukas, s. f.). A esto último se suma el consumo frecuente de agua sobre todo dentro del aula.

Las orientaciones recién mencionadas se llevaron a la práctica las últimas tres semanas. En el caso de las canciones infantiles, imprimí algunas de poca extensión y en formato posible de llevar cada día en un bolsillo del delantal. De esta manera, cuando resultó necesario y apropiado, se contó con esos recursos musicales para captar la atención de los niños y niñas, sirviendo además como ayuda memoria de las letras. Junto a esa estrategia, también se llevó a la sala un pandero con el cual captar la atención del grupo en momentos de ida al baño, orden de materiales u organización del círculo para experiencias de grupo grande. Esto con el fin de ir siendo escuchada paulatinamente, ya que un primer paso sería llamar la atención para lograr un poco más de silencio dentro de la sala al momento de dar indicaciones como ir a buscar cepillo y vaso para ir a lavarse los dientes al baño. Cabe agregar también que se llevó un toc-toc para dar, por medio de su sonido, la señal de volver a la sala después del patio y así no tener que gritar o alzar la voz en exceso desde la puerta del aula. Como tercera y última estrategia, se llevó a la sala una botella con agua para hidratarse con frecuencia durante la jornada y se pusieron en práctica en el hogar ciertos ejercicios de impostación de la voz definidos por los autores ya señalados con anterioridad.

Luego de haber llevado a la práctica las orientaciones recién mencionadas se puede decir que se ha percibido cierto progreso en cuanto a las maneras de captar la atención de grupo. En el caso de las canciones infantiles, se ha tomado mayor iniciativa para apropiarse de momentos de transición o durante la colación, cantando o realizando dinámicas como “¿quién le robó el sombrero al profesor?”, “bate, bate, chocolate”, “1, 2, 3, momia es” y el juego del “veo, veo”. A pesar de que no han sido aplicadas todos los días, las veces en que sí se han puesto en práctica se evidencia efectividad y motivación del curso para ser parte de las dinámicas. En el caso de las canciones, se ha cantado “Juan, Paco, Pedro de la mar”, “La señora tortuguita” y canciones para ordenar el material. Se aprecia que los niños y niñas intentan seguirlas y aprender su letra, lo que aún está siendo un proceso.

Siguiendo con lo anterior, el uso del pandero y toc-toc han sido efectivos también, puesto que los niños y niñas de a poco se han ido adaptando al sonido como señal de vuelta a la sala después de patio y, en el caso del pandero, resulta más fácil con su sonido lograr el silencio en la sala para dar la indicación de ir al baño a lavarse los dientes. Sin embargo, creo que aún falta apoyar este momento con canciones breves que indiquen el momento de baño o preparación del círculo para grupo grande. Así también, quiero decir que he intentado proyectar mi voz desde el estómago más que desde la garganta como lo hacía antes. Existen ejercicios para aprender a impostar la voz, pero aún no los he puesto en práctica de forma constante y dedicada en casa, por lo que es algo que deberé hacer más seguido. En cuanto a la hidratación, llevo una botella de agua y la mantengo en sala para beber y así no sentir la garganta seca al expresarme oralmente.

Repertorio de canciones en el bolsillo
Pandero colgado en sala

Bibliografía

Campbell, D. (2001). El efecto Mozart para niños: despertar con música la mente, la salud y la creatividad del niño. Ediciones Urano, SA.

Consejería de Educación de Extremadura. (8 de junio de 2017). Obtenido de http://illesbalears.feteugt.es/Data/UPLOAD/phoaz03t.va5.pdf

Estrada, A. (2016). Las canciones infantiles como herramienta en la etapa (0–6) años. La música como aspecto relevante en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje.

García, G. &Gromosaukas, E. (s. f.). La educación de la voz del maestro. Una necesidad actual.

Rivas, M., Bastanzuri, M. & Olivera, M. (2013). El cuidado de la voz en la actividad docente. Revista Habanera de Ciencias Médicas, 12, 74–81.

Vides, A. (2014). Música como Estrategia Facilitadora del Proceso Enseñanza–Aprendizaje. Tesis de Grado. Universidad de Landívar. Guatemala).

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