sentido

a. Hoy me he puesto el mismo vestido que usé cuando estuve en Salvador de Bahía y visité la iglesia de Nuestro Señor de Bonfim.

b. Hace dos años trabajaba en un ministerio, de lunes a viernes, y a veces sábados. Por ese tiempo usaba una cinta que decía “Senhor do Bonfim”, que me dieron en la Feria del Libro, la brasilera que me la dio me dijo que debía pedir tres deseos por cada nudo que ataba al ponérmela. Una vez, cuando conversaba de trabajo con una funcionaria, tras mirar mi muñeca, me dijo: ¿Has estado en Salvador de Bahía?

c. Cuando estaba en la universidad me gustaba escuchar a Jorge Drexler. Ahí nació mi interés en Salvador de Bahía, pues él decía que ahí su chica había comprado unas sandalias planas y había entregado el amor que él le devolvía.

Llegué a inicios de enero a Salvador de Bahía ¡estaba lloviendo, pero había sol! Eran las 6am, venía de Porto Seguro en bus.

La estación de buses no es muy bonita y mucho menos alrededor. Hay un mercado que uno tiene que atravesar para llegar a un puente que dirige a la avenida principal.

Salvador de Bahía es contradictorio. Hermoso y feo, a la vez. Rico y pobre. Religioso y lascivo.

d. Mientras desayunaba, cogí un libro que estaba cerca del salón, era un compendio del XVI Congreso Brasileiro de Sociología, el cual se había realizado en Salvador de Bahía, tres años antes. Me llamó la atención mucho la ponencia de Gabriel Antonio Ogaya Joerke, la misma que se titulaba “A coquetería como elemento de sociabilidade em espaco de lazer” (IUPERJ-UCAM).

e. …

Like what you read? Give Gaby Bustamante a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.