
Day 19:
Me compré una loción corporal, la etiqueta dice «con olor a fresa» pero en realidad huele a jarabe para la tos.
Me compré una loción corporal y realmente cada vez que la aplico en el cuerpo despide más este olor nauseabundo a medicamento de laboratorio.
Sin embargo, me encuentro a mí misma colocándome está loción en el cuerpo cada día y de la forma más gentil posible, con una delicadeza que pareciese que estoy imitando a una reina del Nilo untándose con aceites esenciales.
Cada día me pregunto por qué compré esto y peor aún por qué lo uso.
Pero la verdad es que el olor a medicamento es el motivo por el cual decidí adquirir está loción y me la paso por el cuerpo de forma gentil a diario mientras pido a mi cuerpo cansado y triste que se recupere.
Cada movimiento circular es una caricia que busca llenar un vacío.
Cada caricia va acompañada de un «te quiero» y cada ritual está cargado de esperanza y ansiedad.
Y solo el hombre que va a la guerra sabe que nada es más dañino que la esperanza por volver a casa, y solo el herido en batalla sabe que nada duele más que la ansiedad por recuperarse.
Y hay cosas que no se recuperan.
El tiempo…
Y las palabras gastadas.
Photo: Gabriela Edith.
Todo por la timidez.
