Hoy traigo una opinión poco popular sobre una situación que se encuentra «en voga» en República Dominicana, y sí, al parecer «en voga» se ha vuelto una de mis frases favoritas, ya que me he visto usándola con frecuencia en estos últimos meses.

Y aquí viene el fuetazo: Pasadas las elecciones, el tema del «pajón» ha captado toda la atención de las redes en el momento, y al parecer «discriminación» se vuelto un #TrendingTopic.

Personalmente, mi postura en las redes sociales ha cambiado de «la que opina» a la que «observa, analiza, y calla», y tengo que admitir que «baia baia» se ha vuelto, también, una de mis expresiones favoritas.

Siempre he pensando que «revolución» no es igual a «pataleo», o a quejarse por todo, y con esto no digo que no hay que opinar y luchar por lo que uno cree correcto, con esto digo que si nos damos la tarea de predicar tolerancia, debemos actuar, de igual forma, llenos de tolerancia.

Entonces, «baia baia» con ese grito de discriminación ante la sociedad por el cabello crespo y la identidad negra, ¿o debo decir ante la Mescyt?, ¿O debo decir ante la ministra?… «baia baia» ante la fecha, en estos momentos tan cerca de ese esperado 16 de agosto… Da para pensar, y siempre he creído en ver ambas caras de la moneda antes de establecer una posición renuente ante una situación.

Lo que me llama más la atención es como se acepta la opinión que más nos agrade en cuestión de segundos, pero nos cuesta detenernos a meditar sobre aquella opinión que nos choca.

Parte de hacer un cambio es asimilar la sociedad en que vivimos, estar conscientes de que las cosas grandes toman tiempo y paciencia,y tratar, dentro de la medida de lo posible, de tener perspectiva de todos los ángulos.

Lo que me indigna hoy, RD, no es las opiniones populares, la revolución del pelo, las opiniones chocantes de personas mayores (quienes obviamente siempre tendrán un concepto que difiere de muchas formas de las generaciones más jóvenes) ni el escándalo que ha pasado por un evento que al final obtuvo el resultado que quería: obtener el cometido de interés personal y enviar una llamada de alerta.

Pero como decía, lo que me indigna hoy, es nuestra capacidad de juzgar mientras pedimos no ser juzgados, de denunciar mal información mientras no contamos con información suficiente para establecer un juicio rotundo, y, sobretodo, de clamar intolerancia mientras somos intolerantes.

Ahí dejo, después de un buen rato, mi opinión poco popular #Yoalgunaveztambientuvepajon.