Declaro

He recibido una notificación del sentido común y la sensatez informándome que los medios de comunicación, debido a sus intereses económicos y sus preferencias políticas, construirán un mensaje que influirá en forma directa en mi percepción de la realidad, racionando mi visión objetiva de los hechos y empujándome a repetir lo escuchado sin reflexionar sobre el conjunto de situaciones que componen un suceso. En el día de hoy, en respuesta a las directrices de dichos medios de comunicación, incluyendo en esta categoría a las redes sociales y todo soporte digital, escrito, sonoro, visual o audiovisual que construya relato, exceptuando aquellas situaciones comunicacionales que contengan intención o suceso artístico, declaro que mis derechos están unidos a mis necesidades y que muchas de estas necesidades están unidas a mis deseos, que mis opiniones estarán siempre supeditadas a un instante previo de pensamiento analítico, que mis palabras serán mías, que no repetiré, copiaré o apoyaré conceptos, hipótesis ni mucho menos ideologías sin antes haber investigado, entendido y comparado lo que me dicen. Los que leen este texto pueden copiarlo y pegarlo en su lóbulo frontal, esa parte del cerebro en la que gestamos nuestras ideas. Esto les permitirá ponerse bajo la protección de los constantes ataques mediáticos a los que nos exponemos cada día. A través de esta declaración, le digo a los intrincados mecanismos que transportan la palabra, la divulgan, la deforman y la tergiversan que no cederé mi capacidad de recibir, detener, filtrar y discernir lo positivo de lo negativo, lo real de lo fantástico, lo bienintencionado de lo perverso. Declaro al mundo que está estrictamente permitido divulgar, copiar, distribuir, difundir, o tomar cualquier idea que tenga como objetivo ayudar, mejorar y reestablecer los débiles mecanismos que permiten la construcción del pensamiento propio, del debate respetuoso, de la inteligencia como disfrute y ejercicio. Las acciones mencionadas anteriormente se aplican por igual a los empleados, estudiantes, agentes, bomberos, artistas, madres, políticos, comerciantes, escritores, periodistas, militantes, amantes, solitarios, testaferros, modelos, profesores de educación física, ludópatas, anestesistas, traidores, corredores de turismo carretera, animalistas, especistas, magos, domadores, ciclistas, soñadores, escapistas, astrólogos y todas aquellas personas que posean un cerebro y la respectiva capacidad de utilizarlo.

Pueden copiarlo y publicarlo en su vida.

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