Sindicato de escritores del agua - Día 36

Me da risa que hoy voy a escribir del agua. Tuve una relación complicada con el agua hace varios años. En el único empleo con horario que he tenido escribía textos creativos para los bóileres. Mira, gabo, tienes dos semanas para preguntar todo lo que quieras sobre calentadores, después tendrás que invitarnos una chela a cada uno por cada pregunta que hagas, dijo mi jefa loca. En ese tiempo me sentía como un hamster lleno de miedo y estrés, por eso no podía darme cuenta que mi jefa loca según quería ser amable y motivadora sin dejar de ser ruda y la tomaba en serio. La persona que antes estaba en su puesto era un motivador nato y ella nunca pudo llenar sus zapatos. De cualquier manera me puse a leer los manuales. Pura información valiosa. Durante los meses que trabajé escribiendo sobre agua calientita, vivía en una casa en la que sospecho que tenían descompuestas las tuberías a propósito para que no gastáramos mucha agua. Salía un chorrito. Tenía que escribir sobre algo que no tenía. El otro día fui al walmart y vi una señora confundida en la sección de calentadores, quise serle útil, pero terminé en la cárcel por acoso. Apenas salí hoy, sí, hace rato. Está bien raro cómo huele mi ropa porque ya ven que te la quitan toda y te la guardan en una bolsita cuando te meten a la cárcel y pues como tardé tres años en la cárcel. Creo que mi ropa ya ni está de moda ¿Todavía se usan las playeras aeropostal con brillitos? ¿Creen que jale morritas? ¿Creen que ahora sí sea cool hablarles de calentadores? De cualquier manera ya se me olvidó, en la cárcel no hay agua caliente, sólo piojos y pulgas. Antes de ese trabajo, tuve uno en el que escribí guiones para videos concientizadores sobre el agua para niños. El futuro desértico triste y esas cosas insípidas que no inspiran a nadie. En esos días vivía en otra casa y se había roto una tubería o algo pero llegamos a durar hasta dos semanas sin agua. Una vez más escribiendo de algo que no tenía. Lo que hacía era que me bañaba en las fuentes. Me llevaba mi shampoo pantene pro-vida y mi jabón palmovile optims y me baña ahí. También me metieron a la cárcel, pero esa vez nada más tardé tres meses. Lo bueno de la cárcel es que siempre sale mucha agua de las regaderas, aunque no esté caliente. Las dos veces que me han metido, he tenido que aliarme con grupos criminales para que no me violen todos los días. A mí me gustaría ser de los negros o skinhead, pero siempre termino obedeciendo órdenes del sindicato de extrabajadores escritores del agua, es como el sindicato ruso del crimen, pero sin tatuajes mamalones. A ustedes les podrá dar risa el nombre, pero en la cárcel sí imponen respeto. ¿Quién creen que inventó la regla de que si se te cae el jabón y te agachas para recogerlo te van a dar por detroit? Exacto.

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