EcuaYork se levanta: La diáspora ecuatoriana en Nueva York y su apoyo a las protestas indígenas en Ecuador.

Gabriela Barzallo
Nov 1 · 16 min read

Eran las 6 de la tarde en el sur de Manhattan. El claroscuro atardecer y la brisa otoñal adornaban la icónica plaza de Union Square, en donde poco a poco, iban llegando migrantes ecuatorianos desde todos los rincones de la ciudad. Muchos de ellos no se conocían, los traía un anuncio que circulaba en redes sociales, así como el dolor y la impotencia de estar lejos de casa. Enormes banderas flameando amarillo, azul y rojo, así como gigantescas fotografías y letreros que marcaban con S.O.S. Ecuador, señalaban el punto de encuentro. Se trataba de una de las diversas acciones que tuvieron lugar en Nueva York, en solidaridad con las manifestaciones indígenas que, durante el 3 y el 13 de octubre del 2019, ocurrieron en Ecuador, en rechazo a las medidas de austeridad impuestas por el presidente Lenín Moreno, dejando un saldo de 8 muertos, miles de heridos, y docenas de encarcelados y desaparecidos. A través de varias acciones, la diáspora ecuatoriana en Nueva York demostró que no hay frontera que separe a un pueblo unido en la lucha.

LAS PROTESTAS EN ECUADOR

La noche el 1 de octubre, el presidente Lenin Moreno, anunció en cadena nacional la implementación de un paquete de medidas económicas que pretendían reajustar la economía del país y reducir el déficit fiscal que enfrenta su gobierno. Dichas medidas, calificadas popularmente como “paquetazo”, incluían, entre otras cosas, la reducción de aranceles para equipos y materias primas agrícolas e industriales, el mantenimiento del 12% del Impuesto al Valor Agregado (IVA), y, la más importante, la eliminación del subsidio al diésel y a la gasolina extra, la cuál destina más de 1.300 millones de dólares al año, y se ha mantenido vigente durante los últimos 45 años. El Decreto Ejecutivo N° 833 respondía al acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional en febrero de este mismo año, mediante el cuál se habría otorgado al país acceso a créditos por $4.209 millones en tres años, y de los cuales, $900 millones ya habrían sido entregados. El anuncio del presidente resultó altamente impopular provocando reacciones inmediatas por parte de diversos sectores sociales, mismas que posteriormente se intensificaron provocando el paro nacional más grande de los últimos años.

El miércoles 2 de octubre, gremios de transportistas, apoyados por estudiantes, sindicatos, y más organizaciones sociales, salen a las calles a protestar por la decision del gobierno de eliminar el subsidio a la gasolina. Durante el jueves 3 y parte del viernes 4 de octubre, se paralizan los servicios de transporte y se suspenden las clases a nivel nacional. En Quito, estudiantes universitarios protagonizan una marcha que intenta llegar al palacio de gobierno, pero que es bloqueada por la Policía Nacional. En Guayaquil, actos de vandalismo y saqueos son registrados en locales de electrodomésticos alrededor de la ciudad. En respuesta, el gobierno dictamina Estado de Excepción con el fin de precautelar la seguridad ciudadana.

La tarde del viernes 4 de octubre, el presidente de la Federación Nacional de Cooperativas de Transporte, Abel Gómez, anuncia que tras haber cumplido con dar a conocer su desacuerdo con el Gobierno, y ante la ola de vandalismo que se había desatado en el pais, el gremio daba por terminada la medida de hecho. Aunque parecía que el país volvía a una aparente normalidad, el bloqueo con piedras y palos de varias carreteras de la Serranía, anuncia lo contrario. Más adelante, la Confederación Nacional de Pueblos y Nacionalidades Indígenas (CONAIE), mediante un comunicado oficial en su cuenta de Twitter, anuncia el haber acatado su propio “estado de excepción”, y además advierten la llegada de 20.000 indígenas a la ciudad de Quito, convocados en una huelga nacional que tendría lugar el miércoles 9 de octubre.

Durante la tarde y noche del lunes 7 de octubre, aglomeraciones de indígenas empezaban a llegar por diversas zonas de la provincia de Pichincha, en buses, camionetas, o inclusive caminando. Aplaudidos y apoyados por moradores de zonas aledañas, los manifestantes se dirigían al parque El Arbolito, lugar en donde sería el punto de encuentro. Fué a partir de ese momento, que el movimiento indígena tomaba el liderazgo de las manfestaciones antiausteridad en el Ecuador.

El 8 de octubre, miles de manifestantes indígenas se empiezan a movilizar por las avenidas y calles de Quito. Por su parte, el presidente Lenín Moreno, en cadena nacional, anuncia el traslado de la Sede de Gobierno de Quito a Guayaquil, y se mantiene firme en su desición de implementar las medidas económicas. También, acusa al ex presidente Rafael Correa y al presidente venezolano Nicolás Maduro de una supuesta conspiración e intento de golpe de estado. Dirigentes indígenas clarifican sus desliniamiento con el Correísmo y ratifican que continuarán con las protestas hasta que el presidente derogue el decreto 883. Mientas tanto, organizaciones en defensa de los derechos humanos como INHERID y Amazon Frontlines, reportan imágenes de una violenta represión y persecusion policial en Ibarra, y en otras zonas rurales del Ecuador. Las Naciones Unidas emiten un comunicado en preocupación por los actos de violencia y esclarecen las normas internacionales de derechos humanos aplicables.

El 9 de octubre, el paro indígena se intensifica. Los manifestantes se movilizan alrededor de las calles de la capital con piedras y palos. Los manifestantes llegan hasta la Asamblea Constituyente, rompen los cercos de seguridad, y se toman el establecimiento. La policía los reprime fuertemente con bombas lacrimógenas. Madres y niños son evacuados de emergencia. El presidente, desde Guayaquil, impone toque de queda entre las 8:00pm y las 05:00am, en zonas cercanas a edificios del Estado. La policía hecha violentamente a manifestantes en el parque el Arbolito. Los protestantes son acogidos en la Universidad Politécnica Salesiana, y la Pontificia Universidad Católica, lugares declarados zonas de paz. En horas de la noche, la policía ataca con bombas lacrimógenas a los establecimientos. Estudiantes graban y denuncian los hechos. Posteriormente, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, reconoce los ataques, se disculpa, y promete que no volverán a suceder. En Guayaquil, grupos de derecha comandados por la alcaldesa Cynthia Viteri convocan a una marcha por la Paz, en dónde manifiestan su rechazo a las protestas indigenas y advierten que de llegar a la ciudad seran fuertemente reprimidos. Comentarios xenofobos y discriminatorios son expuestos por los marchistas, asi como por el Ex-alcalde de Guayaquil jaime Nebot, quien en una entrevista afirma que los indigenas se queden en el paramo.

El 10 de octubre, en el centro histórico de Quito, jóvenes estudiantes, sindicalistas y organizaciones de izquierda, se únen a las protestas. Hay fuertes enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La violencia y represión policial a hombres y mujeres aumenta. En ciudades como Guayaquil y Cuenca, grupos sociales también salen a las calles en marchas pacíficas a expresar su apoyo al movimiento indígena protestando en la capital.

El 11 de octubre, manifestantes anuncian el fallecimiento del líder indígena Inocencio Tucumbi a causa de presunta represión policial. Se le rinde homenaje póstumo en la sede de la Casa de La Cultura en Quito. Allí mismo, indígenas retienen a 8 policías y a un periodista. A los oficiales se los obliga a a colocarse una bandera nacional sobre sus hombros. El líder indígena, Jaime Vargas, los exige terminar con la represión policial y los recuerda que ellos “también son pueblo”. Al periodista de Teleamazonas, Freddy Paredes, el único periodista hostigado, se lo obliga hacer una transmición en vivo de los hechos. Una vez liberados, el periodista es agredido con una piedra por un manifestante a las afueras del lugar. No se reportan heridas de gravedad.

El 12 de diciembre, pueblos indígenas de la Amazonía llegan a Quito para unirse a las protestas. En horas de la tarde, se acuerda un supuesto diálogo entre manifestantes y el gobierno. El gobierno cita a los indígenas a las afueras de la Asamblea Nacional. Según testigos, los manifestantes se encontraban de manera pacífica. Sin embargo, la policía los empieza a atacar con bombas lacrimógenas aterrorizando a manifestantes incluyendo ninos. Esa misma noche, médicos voluntarios que atendían a los manifestantes heridos en la Sede de la Casa de la Cultura, forman una cadena humana para impedir que los policías ataquen nuevamente a los indígenas.

El sábado 13, las protestas continúan alrededor del sector de El Arbolito. En la mañana, colectivos de mujeres marchan en el norte de Quito en rechazo a las medidas económicas. En la tarde, la Contraloría General del Estado sufre incendio tras ser asaltada por al menos 30 sujetos encapuchados que ingresaron a saquear, quemar y destruir bienes y quiénes fueron detenidos y se encuentran en la Unidad de Flagrancia. Indígenas de la CONAIE niegan responsabilidad con este incidente. De la misma manera, Teleamazonas anuncia un incendio en sus instalaciones y Diario El Comercio reporta un intento de ataque. El presidente Lenín Moreno, dictamina toque de queda que empezaría a las 15h00 pm, anunciando que se llevaría preso quien no acate las órdenes. En horas de la noche, moradores de todos los barrios de Quito, se unen en un masivo cacerolazo exigiendo poner fin a la violencia, represión y haciendo un llamado por la paz.


EN NUEVA YORK

Las protestas en Ecuador pronto se convirtieron en una noticia de interés global. Medios internacionales como la BBC, Al Jazeera, la Agencia Reuters, Agencia EFE, reportaban las manifestaciones. Similarmente, medios digitales alternativos en Ecuador, como GK, Wambra, LaPeriódica, realizaban publicaban fotografías, videos, y coberturas en vivo de las protestas, principalmente a través de sus redes sociales, las cuáles sirvieron también como una herramienta informativa y comunicacional para ecuatorianos residentes en el exterior.

En Nueva York, ciudad en donde habitan alrededor de 300.000 ecuatorianos, alrededor del 66% del total de ecuatorianos residentes en Estados Unidos, diversas organizaciones y colectivos de migrantes protagonizaron acciones de solidaridad y apoyo a las protestas antiausteridad en Ecuador. Estas tuvieron lugar durante, y posterior a las días de las manifestaciones.

La mañana del miércoles 9 de octubre, la lluvia no fue pretexto para que alrededor de 30 personas pertenecientes a colectivos de migrantes indígenas, se dieran cita en la sede de las oficinas del Fondo Monetario Internacional (FMI), para expresar su solidaridad y apoyo al Paro Nacional Indígena en el Ecuador. Bajo la consigna “IMF hands off”, los manifestantes expresaban su repudio ante las medidas económicas del presidente Moreno, y exigían que se cancele el Estado de Excepción. Una parte de los protestantes logró entrar al lobby de la entidad, en dónde, a través de un megáfono, continuaron expresando sus reclamos. Los encargados de lugar, trataron de utilizar la fuerza para sacar a las personas. Sin embargo, los manifestantes resistieron hasta dar por finalizado su discurso. Posteriormente, se movilizaron hasta el el Consulado General del Ecuador en Nueva York, en donde se entregó a la Cónsul, Linda Machuca, un manifiesto en el cual expresaban su rechazo a las medidas tomadas por el presidente Moreno, así como su indignación ante la brutal represión policial hacia los manifestantes indígenas.

De acuerdo con una de las organizadoras de esta acción, cuyo nombre ha sido protejido a petición, por por temor a represalias, las medidas económicas del presidente Moreno en conjunto con el FMI, tienen un efecto directo en la economía de los migrantes ecuatorianos en el exterior:

“Cuando sube la gasolina sube el costo de vida, tanto para la gente en Ecuador, cómo para nosotros los migrantes, quiénes nos vemos obligados a mandar más remesas al país, para que de esa forma nuestras familias que están allá puedan sustentarse ante las necesidades de una canasta básica”

Similarmente, otro de los manifestantes, Rubén L, migrante originario del pueblo Saraguro, perteneciente a la provincia de Loja, también manifestó su inconformidad con las desiciones del presidente, añadiendo que éstas, reponden a políticas neoliberales.

“Hace diez años me vi obligado a dejar el país porque el costo de vida era demasiado caro. Los gobiernos neoliberales han destrozado la economía del país, y a su vez, han sido los principales causantes de que miles de ecuatorianos salgamos en busca de mejores oportunidades. Las comunidades indígenas hemos migrado en grandes medidas desde los años 90´s, principalmente por razones económicas”

De acuerdo con un estudio realizado por la Encuesta de la Comunidad Americana, en el 2018, en Estados Unidos habitan un total de de 687,000 ecuatorianos, de los cuales, 270,000 nacieron en Estados Unidos y 417,000 nacieron en el Ecuador. La mayor comunidad de ecuatorianos en Estados Unidos reside el Área Metropolitana de Nueva York, misma que es la segunda concentración más grande de ecuatorianos fuera del país, después de Madrid, España.


La migración ecuatoriana hacia los Estados Unidos empezó alrededor de los años 30 en pocas proporciones. El Departamento de Seguridad Nacional estima que entre los años 1930 y 1959, 11,025 ecuatorianos recibieron el estatus de residente permanente legal en los Estados Unidos. A partir de la década del 70 la inmigración ecuatoriana aumentó principalmente debido al cambio en la Ley de inmigración de los Estados Unidos. Sin embargo, no fue hasta 1999, tras el Feriado Bancario y la recesión económica en el Ecuador, que se produjo la mayor ola migratoria ecuatoriana a Estados Unidos. SIn embargo, durante 2010 y 2015, el flujo migratorio bajó notoriamente. Curiosamente, a partir del 2015, se ha observado nuevamente un aumento de ecuatorianos migrando a Estados Unidos. Aunque la migración se ha dado principalmente por razones económicas, durante la última década, se ha visto un creciente fenómeno migratorio de jóvenes de entre 18 y 30 años, quienes motivados por oportunidades educativas o profesionales han llegado a radicarse en el país.

La tarde del sábado 12 de octubre, en Union Square, histórica plaza en Nueva York, un grupo de jóvenes, entre artistas, activistas, y estudiantes, organizaron un encuentro que tenía como objeto el dar a conocer los actos de violencia y represión policial ocurridos en el Ecuador, asi como rendir homenaje a los fallecidos en medio de las protestas. Con enormes fotografías de las víctimas, protestantes, y grandes letreros que destacaban frases como: SOS ECUADOR, WE SUPPORT THE INDIGENOUS MOVEMENTS, los jóvenes explicaban la realidad nacional a las personas de diversas nacionalidades, que en medio de la curiosidad, se acercaban al lugar. Esto, en medio de un altar adornado con flores y velas, y un tambor de bomba afro-ecuatoriana, simbolizando a Ecuador como un estado plurinacional e intercultural.

Artistas como el músico y profesor universitario, José Juan Paredes, expresaban su pesar y levantaban su voz ante los participantes.

“Siempre es un orgullo decir que soy ecuatoriano, y más aún, es un orgullo representar a mi pueblo afro en donde quiera que voy. Como migrante y gestor cultural, quiero apoyar a mi gente, no solo en las buenas, pero mas aun en las malas, como ahora” decia efusivamente en medio del circulo improvisado y las luces de camaras y celulares que inmortalizaban el momento.

Similarmente, Riobamba DJ, disck jockey y activista ecuatoriano-americana que apoya casos de justicia social y a la diáspora ecuatoriana, exclamó en una entrevista en vivo con Ecuayorker Magazine:

“Nací aquí pero mi madre es de Ambato. Estoy aqu porque soy ecuatoriana, porque quiero apoyar a la comunidad y a la lucha indigena, misma que merece respeto. Es una lucha no solo contra el gobierno sino también es en defensa de nuestra tierra y nuestra agua, aire. Todos tenemos que unirnos para luchar juntos.”

Posteriormente, uno a uno los asistentes expresaban en el micrófono sus sentimientos y emociones. Algunos enérgicos e impotentes, otros afligidos con lágrimas en los ojos. A todos los unía la hermandad. La velada concluyó con intervenciones musicales de la cantante de hip hop y activista guayaquileña Denise García, acompanada por el músico Jorge Mena. También llegaron manifestants de New Jersey, quiénes comentaron, que el mismo día en horas de la mañana, se habían movilizado en protesta a las afueras del consulado del Ecuador en Newark.

Por su parte, en Queens, el condado más concurrido por migrantes sudamericanos de Nueva York, y con un alto índice de población ecuatoriana, también fue lugar de movilizaciones. La organización CONEUSA, junto a varios líderes migrantes, organizaron dos encuentros en solidaridad con el pueblo indígena. El primero tuvo lugar el viernes 11 de octubre en Corona Plaza. A través de una ofrenda floral, ciudadanos ecuatorianos y latinos expresaban su solidaridad con los heridos y fallecidos en las protestas. El segundo, tuvo lugar el domingo 13, en donde también se connemoró un un plantón por los 527 años de resistencia Indígena.

En ambos encuentros, Charlie Uruchima, joven activista y organizador comunitario de origen kichwa, dirigió los eventos. En varias ocasiones, pedí a los asistentes a que junto a él, repitiesen frases como en kichwa que traducidas al español decían “Una sola voz, con un solo pensamiento, con un solo corazón. Nosotros siendo runas, tenemos que ser runas.”

El sol caía, pero ni el viento y frío de la noche apaciguaban a los presentes, quiénes en familias enteras, habían traído carteles que afirmaban su orgullo por sus raices, y ratificaban, que la lucha no es Ni Correa, ni Moreno. la lucha es del pueblo. Para concluír, el coro de el pueblo unido jamás será vencido, unía a todos en una misma voz.


EL DIALOGO

Mientras tanto, en Ecuador, la mañana del domingo 13 de octubre, el presidente Lenín Moreno, anuncia en varios mensajes de Twitter que analizará y revisará el Decreto 883, tras la solicitud de las organizaciones indígenas. Más adelante. la Conferencia Episcopal de Ecuador y el Sistema de Naciones Unidas en el Ecuador, informan que han logrado un acuerdo para un diálogo entre el gobierno y líderes de la CONAIE. La reunión estaba prevista para las 15:00, del domingo, y a peticion de los líderes indígenas, tendría que ser televisada, por lo que se convoca a varios medios de la prensa. La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) mencionó que “Solicitamos públicamente al comando conjunto de las Fuerzas Armadas que garanticen la intermediación y brinden la seguridad necesaria a todos los dirigentes que conformarán la comisión”.

Tras horas de espera, y todo un país a la expectativa, el diálogo entre el presidente Moreno y los líderes indígenas empieza a las 7 de la noche. Miembros de la prensa junto a indígenas esperan a las afueras junto a una pantalla gigante que transmitía el diálogo en vivo. Tras un intenso diálogo entre ambas partees en dónde líderes indígenas recalcaron puntos claves cómo tales como el pedido no es solo de movimiento indígea sino de pueblo ecuatoriano, el presidente Lenín Moreno decide derogar el decreto 883,y se instala una comisión que elaborará un nuevo decreto.

Ese mismo día, manifestantes indígenas, saludaban y abrazaban entre policías alrededor del parque El Arbolito, en donde tan solo unas horas antes ambos se manifestaban con gases lacrimógenos y piedras. La celebración duró hasta altas horas de la noche. Al día siguiente, varios residentes de la ciudad de Quito, estudiantes y voluntarios organizaron mingas para limpiar los escombros que dejaron las manifestaciones. El presidente Lenín Moreno retornó al palacio de Carondelet el martes por la tarde, y anunció que luego de esto, el país ha vuelto a la calma.Posteriormente la derogación del decreto 883 fue firmada y quedó sin efecto el martes y el precio del combustible volviendo a su precio anterior, y el movimiento indígena finalizando el paro nacional.

A pesar de la resolución, la CONAIE ha manifestado que el estado y la Ministra de Gobierno, Maria Paula Romo deberán ser reponder por las muertes de los manifestantes. Según un reporte de la Defensoría del Pueblo, hubieron un total de 8 muertos y 1340 heridos y según la CONAIE, al rededor de 108 desaparecidos. Por su parte, Romo ha manifestado que solo fueron 6 muertes, mismas que fueron producto de atropello y de aglomeraciones. A pesar de que la ministra no ha reconocido, organizaciones de defensa de los Derechos Humanos las Naciones Unidas lo han hecho.

En Nueva York, la victoria del movimiento indígena, y del pueblo ecuatoriano también fue aplaudido y celebrado. La organización Alianza Ecuatoriana Internacional organizó una velada por la paz en solidaridad con el Ecuador y como agradecimiento por el triunfo de un pueblo que lucha por las injusticias el lunes 14 de octubre en Corona Plaza. Muchos ecuatorianos y ecuatorianas se dieron cita. Esta vez, sus miradas estaban más llenas de esperanza y de orgullo. Pues según decían, una vez más, la victoria fué del pueblo.

Sin embargo, a partir de la aparente victoria, para muchos, todavía quedan muchas cosas por solucionar, y es ahora en donde el activismo tiene que tomar nuevas formas para seguir apoyando a la comunidad desde distintas formas.

Runas in Resistance es un colectivo digital de jóvenes kicwas residentes en Estados Unidos y Canadá, que nació como una plataforma informativa durante las protestas, y que todavía se ha mantenido con publicaciones diarias. Además de haber organizado una recolección de fondos a través de Go FoundMe, el colectivo, se mantiene activo y todavía informando diariamente acetca de los sucesos, pues según dicen, las muertes y la vulneración a los derechos humannos no puede ser quedada en el olvido.

¿Y AHORA?

Indudablemente, las protestas marcaron la hisoria del país, en formas negativas y positivas. Y aunque es evidente que los protagonistas indiscutibles fueron los movimientos indígenas, es necesario reconocer que todavía el Ecuador, no ha logrado una estabilidad económica. De la misma forma, todavía hay decenas de presos políticos y personas que no tienen los medios para contrarar asesores legales, que los defiendan. Además, los escombros de un país sociamente dividido, se han notado intensamente.

Por otra parte, también es necesario mencionar la evidente crisis periodística que se ha sucitado y cómo las redes sociales han cambiado las formas de hacer periodismo como tal. Por un lado, fueron muchos los periodistas que reportaron el haber sido víctimas de hostigamiento o violencia mientras realizaban la cobertura durante las protestas, por parte de la policía y de manifestantes. Sin embargo, también, cabe reconocer, la evidente la polarización y el sesgo por parte de los grandes medios tradicionales. Canales de televisión como Ecuavisa, Teleamazonas, TC Televisión, fueron fuertemente criticados por su precariedad de cobertura. Su sesgo fué evidente, el favorecer al gobierno, y ocultar represión policial hacia los manifestantes. Su información se basó en reforzar el discurso del oficialismoque solamente criminalizaba la lucha social. Si no hubiese sido por medios digitales alternativos, que publicaban la otra cara de la noticia y contrastar la información. Por otro lado, periódicos como Diario Expreso, titulaban. El país camina hacia la paz, los indígenas hacia la violencia. Además, de propagandístico, este título evidencia su exclusión y elitismo. Pues para ellos, los indígenas ni siquiera son parte del país.

El estado de los medios actuales en el Ecuador es preocupante, ya que, si tomamos en cuenta el poder de ls medios en la construcción de la opinión pública, que podemos esperar de las personas que sólo se informan a través de estos canales.

Sin embargo, también es evidente que las plataformas digitales han revolucionado la forma de comunicarnos y del periodismo como tal. Por una parte, estas han facilitado la forma en la que los medios transmiten su información y las audiencias se informan, estas también han sido el medio de cómo,manifestantes expresan su apoyo a través de un hashtag.

Las protestas indígenas del 2019 formarán parte de la historia del Ecuador, y de toda América Latina, ya que similarmente Chile y Bolivia se ha levantado durante estas últimas semanas. Y aunque todavía no hay repuestas simples que logren explicar todo lo que los doce dias de protesta causaron dentro y fuera del Ecuador, lo importante es tratar de encontrar lo que nos une, a todos los ecuatorianos, en donde quiera que estemos. También es necesario mostrar el papel que tienen los migrantes, quienes, a veces, son olvidados, o considerados ajenos a la realidad nacional. Por ahora, este suceso nos deja una lección de unidad y de solidaridad ante tiempos difíciles, y también nos demuestra que las fronteras no son un limitante, pues el amor por la patria no conoce de distancias. Y es que como dicen, son cuatro las principales ciudades del Ecuador: Quito, Guayaquil, Cuenca… y Nueva York.

Gabriela Barzallo

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