Meritocracia.

Lejos de caer en las críticas sociológico políticas que ya han hartado por todos los medios acerca de este comercial, diremos que la idea parece querer intentar seducir al consumidor de clase media, o media alta indentificándolos con un súper hombre que está por encima de todo. Un súper hombre por cierto que existe. Que vive en Puerto Madero. Que vive, come, trabaja, duerme, sueña y asiste a fiestas que el resto de los mortales no. Y que probablemente no esté interesado en un Chevrolet. Sino en alguno de mayor gama o un importado. Este es el buen concepto que maneja. Hacerle creer a la clase media, o media alta que comprando el Creuze va a ser un tipo con medio piso en puerto madero. La fantasía anclada en un elemento de la realidad medio sesgado o distorsionado.

Estética

La estética del aviso deja mucho que desear (o mejor dicho nos deja deseando en el aire). Libertango. Lo más trillado que existe para representar lo urbano. Un copy leído en un porteño pseudo-poético que no inspira ni el mínimo acento de masculinidad. Probablemente leído más en seco y con cadencias de una charla de café hubiese sido más efectivo. Electro-tango como el de Santaolalla en música sin duda también. A menos que lo que hubiesen querido privilegiar haya sido el conservadurismo de la gente de campo y llegar al target etario adulto mayor. Nada que decir de las tomas y la edición.

Puntaje: 10 limones. Muy agrio a la vista.

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