Boca necesita un sedante

Pareciera que ahora a Boca lo meó un elefante. Después de que la mayoría de sus hinchas (y demás) imaginaban que este equipo se iba a dar un paseo hasta Japón, ahora deben creer que se viene la hecatombe. Así se pasa, sin escalas, de la historia a la histeria.

Ni tanto, ni tan poco. Nunca me creí eso de que Boca era la octava maravilla. Como ahora tampoco se deben olvidar ciertas virtudes de otrora. Sigo pensando que tiene el mejor plantel, pero el clic en contra lo debe haber sufrido en el pimienta-gate en La Bombonera. El fútbol también tiene mucho de estado de ánimo. Cualquiera que lo juega, hasta en los picados, lo sabe.

A ver, Boca debió hacerle tres goles a Aldosivi en aquél primer tiempo. Y esta noche también chocó contra el arquerito de Vélez cuando era superior. Esa tremenda volea de aire que le saca a Osvaldo, es una atajada a lo Pato Fillol. El asunto es que ante la primera adversidad, se desinfla. Gago pareciera que juega en una crisis de nervios. Y justo Gago, que debería ser el encargado con su talento y simpleza de darle la primera marcha a su team.

Lamentablemente, estamos inmersos en una era en la que lo único que inmuniza es sacar resultados siempre. Como decía el Coco Basile: Boca es Sportivo Ganar Siempre. Y eso es imposible hasta para el Barcelona de Messi. Cuando Boca se floreaba con ellos, todos se subían al caballo de Troya. Y no prestaban atención a la cantidad de rivales flojos que se le cruzaban en ese desfile.

Se tiene que tranquilizar Boca. Desde los jugadores hasta Arruabarrena. Gago, Lodeiro y Pablo Pérez no se olvidaron de lo que saben con la pelota. Osvaldo no es Van Basten, como nos lo quisieron vender, pero tiene categoría para nuestro fútbol. Y recuperar aquél estado de ánimo para no terminar siendo ni chicha ni limonada.

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