Es un AFAno, suspendanlo

Borombombón, borombombón! Marcelo Tinelli se salió con la suya y no hay artículo de estatuto que valga para sus ambiciones de ocupar el sillón que dejó tantos años de cuerpo caliente de Julio Grondona, que ahora está frío.

El asunto es que encima, para que aguante los negociados de los viejos carcamanes viudas de El Jefe, le pidieron la escupidera hasta marzo del año que viene. Ahí, serían las elecciones democráticas en una AFA que siempre se destacó por el totalitarismo encarnado en la figura del ferretero.

En un día de mucha rosca, Tinelli llegó con el caballo del comisario de la política nacional (también con el alfil y la torre). Es que se dice que tenía el apoyo de Scioli, Macri y Massa, algo que ya habían evidenciado cuando fueron a bailar a su show decadente de televisión. Es que ahora, Tinelli está bailando por un dueño. El de tener el poder de ser el dueño dirigencial de la pelota. Y se sabe, cuando el cabezón de Bolívar tiene algo en la mira, no para hasta conquistarlo.

Tinelli (¿alguien recuerda que se inició como periodista deportivo y era carne de cañón de las gastadas del profesor Lambetain en Badía y cía?) es un empresario exitoso de los medios. Y ahora, le suma una exitosa gestión en lo futbolístico en la segunda etapa que tiene la sartén por el mango en San Lorenzo.

La primera mejor olvidarla. Ese año en el cargo de director de marketing o manager -ya no recuerdo cuál era el que le impedía llegar al requisito afístico para ser candidato-, si bien tuvo su éxito con Ramón Díaz en el banco, le dejó al club un agujero negro por los contratos que tuvo que asumir de las estrellas internacionales -D’Alessandro, Solari, Bergessio, Placente, etc- y se vino la debacle. Pero, obvio, Tinelli ya se había tomado otro descanso del club. Cuando las papas queman, no suele ser el que las saque del horno.

La rosca de ayer debe haber sido memorable. A mí, por mi pasado militante en agrupaciones debo admitir con verguenza que me gustan las roscas. Me imagino al hijo de Luis Segura (En el nombre del padre, como la brillante película que protagonizó Daniel Day Lewis), a Juan Carlos Crespi y a Claudio Tapia (el brazo armado de Hugo Moyano en Viamonte) rogándole a Tinelli y sus secuaces que los dejan seguir con sus negociados ya asumidos hasta marzo del año que viene. Como premio le inventarán una vicepresidencia tercera.

Robin Hood Tinelli debe haber dado su aval, aunque no sea alguien que les robe a los ricos para darle a los pobres. Diría que casi es lo contrario. Aunque en esta novela se haya puesto en ese rol. Total, consiguió lo que se le antojaba. Ahora, deberá esperar si el ala dura grondoniana, con el apoyo de Moyano, logra ponerle un adversario acorde a su nivel para marzo.

Lo paradójico es recordar una frase de Crespi, el dirigente de Boca cuando sentenció que: la AFA no se maneja cortando polleritas. Y los viejos carcamanes de la AFA terminaron dejándose cortar la pollerita por Tinelli. Y éste anunció -en Showmatch, ¿dónde iba a ser?- su felicidad por el pacto dirigencial y elogió también a los que criticó días atrás. Como si fuéramos todos perejiles en creernos esto de que el ente rector del fútbol argentino va a cambiar de rumbo.