La década ganada del Barcelona
A mi entender, no hay ningún hecho que pueda manchar el legado del Barcelona al fútbol. Menos todavía si sucediera lo impensado y pierde el sábado la final ante una Juventus que, pienso, honrará al catenaccio en Berlín. No creo que sea tanto como el asqueroso Inter de Mourinho, sólo porque tiene a Pirlo, Pogba y Tevez entre sus titulares.
Siento que el Barcelona hace una década que es el mejor del planeta por escándalo. En ese lapso le permitió títulos a otros -Manchester United, Bayern Munich, Real Madrid-, pero nunca el sello. Un triunfo de un estilo de juego que pareciera tuvo su puntapié inicial cuando Ronaldinho subía a caballito a Messi en su primer golazo culé.
Miren que por Catalunya pasaron y brillaron cracks como Cruyff, Maradona, Ronaldo, Romario, entre éxitos circunstanciales, pero no habían logrado una era tan sabrosa y prolongada como esta última que nos hicieron saborear. La del espectáculo. Con la suprema posesión de la pelota, los pases cortos, las paredes, las triangulaciones, esas sociedades que terminan inevitablemente con el pase a la red.
A ver, creo que el Barcelona no inventó nada. Adoptó en La Masía -donde lo aprendieron Xavi, Iniesta y Messi- ese estilo holandés que Cruyff les inculcó como entrenador y que lo llevó a la máxima expresión con Guardiola. Es imposible ganar todo y jugar bien siempre, aunque si el Barcelona no hizo ese gol, le pegó en el palo.
Y claro, en ese lapso, les creció el enano. Nadie fue -y es- tan determinante como Messi en la historia del Més que un club. Pulverizó récords de todos los colores para las estadísticas y nos llenó las retinas con su genialidad de la habilidad y el talento a la máxima velocidad. Claro que el Barcelona puede hasta perder el sábado, pero creánme, ya ganó por afano.