La Pulga y El Apache

Claro que había otro duelo, para nosotros de la argentinidad al palo, en ese fabuloso Barcelona-Juventus que nos regaló la Champions. Era Messi vs. Tevez. Aunque ellos fueron los primeros en bajarle los decibeles al asunto. El gran ejemplo lo dieron cuando estaban en la fila antes de salir a la cancha. Hablando y riéndose de vaya a saber qué ocurrencias de cada uno.

Es que somos así los argentinos en general, no hay vuelta. Nos dividimos. No podemos disfrutar de los dos, sin ponerle la paja en el ojo a uno. Me incluyo, eh. Antes del duelo, en la cadena de emails de amigos con los que juego a la pelota, surgió hasta una votación. Y salió muy pareja, ante mi desconcierto.

A Tevez se lo denominó el jugador del pueblo porque juega como un hincha. Se le perdona todo. Incluso se olvidan de que haya insultado a la Selección -en un festejo de Boca en la cancha de Racing- o que se haya bajado hasta de un clásico con Brasil. Tiene carisma y eso siempre suma. De cuna muy humilde, baila cumbia y hasta ladra, perdón canta.

A Messi no le perdonan una. Como creció en la lejana Barcelona, algunos lo sienten extranjero. Que no canta el himno, que no nos dio un Mundial y otras pavadas. Y su personalidad no lo ayuda. Es demasiado correcto. No habla mucho, ni tribunea. No baila, ni canta. Sólo juega. Y en eso, no hay con qué darle.

Ninguno brilló en la final, ni hizo goles. Aunque cuando las papas quemaban, Messi hizo una de las suyas y torció la balanza para el segundo gol. O esa triple pared en velocidad con Neymar y Suárez. Tevez contribuyó en el tanto de la Juventus y poco más. Extrañamente, fueron actores de reparto. El protagonista fue Iniesta.

De cara a la Copa América tirarán para el mismo lado. Está claro que Messi se entiende mejor con Aguero, en el juego y fuera de la cancha. Tevez parece un extraño dentro del grupo. Es uno más, algo a lo que no está acostumbrado. Su ego no es mimado. Y cuando entra, acelerado, quiere demostrar. Juega para él y no para el equipo. La Selección necesita de los dos en su mejor versión, aunque el único indispensable sea Messi.

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