Desafíos y propuestas de los países latinoamericanos en el G-20

México, Brasil y Argentina, los países latinoamericanos que asisten a la cumbre de jefes de Estado y Gobierno del G-20 el viernes y sábado en Hamburgo, presentarán desafíos y propuestas en un escenario marcado por la política proteccionista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los presidentes de México, Enrique Peña Nieto; Argentina, Mauricio Macri, y Brasil, Michel Temer, intentarán aprovechar el encuentro en la ciudad del norte de Alemania para diversificar sus relaciones comerciales y abrir nuevos mercados de negocios.

México

México llega al G-20 en plena tensión diplomática y comercial con Donald Trump. A poco tiempo de iniciar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés) con Estados Unidos y Canadá, la delegación mexicana irá a Hamburgo a defender el comercio libre y multipolar.

Semanas atrás, durante la visita de la canciller alemana, Angela Merkel, a Ciudad de México, Peña Nieto se mostró de acuerdo con defender en Hamburgo “valores comunes”, como la democracia, el libre comercio, la protección del medio ambiente y el respeto a los derechos humanos.

El comercio es importante para México ante el discurso proteccionista en Estados Unidos, principal destino de sus exportaciones. Las medidas adoptadas por Trump hicieron además que el país buscara otros horizontes para diversificar sus negocios.

De hecho, se espera que Peña Nieto y Trump se reúnan cara a cara durante la cumbre, en la que sería su primera reunión desde la llegada del magnate a la Casa Blanca. Se prevé que hablen de seguridad, comercio y migración, asunto que el mexicano también llevará al G-20.

Como país de origen y tránsito de migrantes, México debe hacer frente al incesable flujo de miles de extranjeros que buscan entrar por sus fronteras para cruzar hacia Estados Unidos. La situación se volvió crítica con el endurecimiento de las políticas migratorias y el muro fronterizo que quiere construir Trump.

México también abogará por la protección del medio ambiente y refrendará su apoyo al Acuerdo de París sobre el cambio climático. En esa misma línea, buscará fomentar el cumplimiento y la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

Brasil

El gigante latinoamericano llega a la cumbre del G-20 casi como un enano político, aislado y desacreditado internacionalmente debido a su grave crisis institucional y a varios escándalos de corrupción, a los que se suma el declive económico.

Si el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva solía ser en la década pasada uno de los protagonistas del G-20 como representante de la emergente nueva potencia latinoamericana, esta vez el actual mandatario, Michel Temer, vaciló hasta última hora para decidir si viajaba a Hamburgo.

Después de cancelar la semana pasada el viaje, Temer dio marcha atrás el lunes para anunciar su participación. El motivo de los vaivenes son los graves problemas internos vinculados con la denuncia presentada recientemente contra Temer por la fiscalía general, que lo acusa de haberse beneficiado durante años de sobornos. Temer es el primer presidente brasileño en ser denunciado durante su mandato.

Por todo eso, Brasil acude a Hamburgo con la más modesta aspiración de recuperar la imagen de estabilidad económica para atraer grandes inversores al país, cuya economía se contrajo en un 7,4 por ciento acumulado en los dos últimos años.

En la comitiva debe viajar también el ministro de Finanzas, Henrique Meirelles, un economista que trabajó en la banca internacional y cuya presencia buscará reforzar el mensaje de tranquilidad a posibles inversores y a los mercados.

Meirelles es considerado el garante de las actuales reformas (entre ellas las de flexibilización del trabajo y del deficitario sistema público de pensiones) con las que Brasil busca reanimar su economía.

Argentina

Argentina atribuye una gran importancia al G-20, porque considera que el foro es una marquesina para exhibir el cambio realizado en su política exterior tras la llegada al poder del presidente, Mauricio Macri, y una oportunidad clave en busca de inversiones.

Desde su llegada a la presidencia hace poco más de 16 meses, Macri logró reunirse con los líderes de las principales potencias del mundo, entre ellos Donald Trump; el presidente de China, Xi Jinping, y la canciller alemana, Angela Merkel.

De todos ellos obtuvo un claro respaldo político, pero todavía no consiguió las esperadas inversiones para levantar la alicaída economía local, que cerrará el año con un déficit fiscal superior al 4 por ciento del Producto Bruto Interno, según estimaciones oficiales.

En su objetivo de transformarse en el “supermercado del mundo”, como Macri expresó tiempo atrás, Argentina encontrará en el G-20 el ámbito ideal para mostrar su potencial productivo, especialmente en materia agrícola, de cara a su inserción en los mercados.

Además, Argentina procurará, en reuniones bilaterales, despejar los últimos detalles que permitan cerrar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).

Tras la reunión de Hamburgo, Argentina tomará el testigo de Alemania y asumirá los retos que significan organizar la próxima cumbre, que tendrá como sede a Buenos Aires en 2018.

La nota original fue publicada en la agencia de noticias dpa y reproducida en el diario Clarín