Esto está redactado con la pija y no le importa a nadie.

Les voy a contar una historia que llama “No hay que nacer” pero que también podría llamarse “esas anécdotas que sólo le importan a la persona que le pasaron”. Esta tarde estaba sola en la casa de mi novio, trabajando muchísimo, super productiva y con muchas cosas que enviar a clientes. También estaba con mucho dolor de panza que me hacía caminar como viejita. Pero de buen humor, plena, REGIA. Decidí salir cuando aún era de día a comprar verduras para cenar sano y mantener esta figura espléndida y este sistema digestivo de chapa corroída que tengo. Quería ir de día porque no conozco el barrio, sobre todo. Y rápido así después hacía caca. Así que me puse una campera de mi novio (es relevante esto, no es para repetir que vendí el pescado), agarré el celular con casi nada de batería, a punto de apagarse, muy poca plata total iba a comprar pocas cosas, las llaves de mi casa (que tienen unida la llave de abajo del departamento de él) y la llave del departamento en si y salí muy rápido porque quería volver a HACER CACA. CACA. CA CA. Bajé radiante, le mandé un audio diciéndole qué lindo barrio mañana me mudo. Iba con vestidito mirando los árboles. Llegué, compré, salí y empecé a caminar a otro negocio, por otro camino. Pasé frente a dos policías y escuché que hablaban con alguien que les decía que había encontrado algo y como había un perro pensé que era el perro. Pensé aw el perrito. Seguí caminando, pensé no no compro milanesas SOY SANA Y FUERTE. Empecé a volver al edificio, metí la mano en el bolsillo de la campera ajena y descubrí a mi mejor amigo: un huequito en la tela. Me faltaba la llave? Claro que si. La de arriba, más difícil de resolver? Obvio! Y yo me cagaba. Y yo tengo una agorafobia que sólo se controla si puedo volver a mi casa es decir puedo salir a la calle, pero si me decís que durante horas no puedo volver, mi ansiedad escala un poco más. Es decir de dos millones pasa a dos y medio. Sentí cómo me empezaba a alterar pero me dije no es nada, la tenés y no la encontrás. Como a tus huesos. Me tiré en el piso y me vacié los bolsillos, tiré las verduras, di vuelta la bolsa. Se me desarmó el llavero y se me cayeron las otras llaves al piso. Levanté todo y me miré fijamente las manos pensando “capaz está acá y no la ves”. Separé todo en el piso para razonar si no me confundía de llave. Así que estaba en este barrio que no conozco, con el celular a punto de apagarse, sin plata para un taxi para ir a la casa de mi hermana, sabiendo que mi hermana no estaba en su casa, HACIENDOME CACA. No olviden esto: yo me hacía caca. Con la poquísima batería que tenía le mandé un audio a mi novio y mientras él averiguaba si su tía, que vive en el mismo edificio pero cuyo departamento no sé porque ni sé bien cuál es el de él (me tuve que fijar antes de salir sabiendo que seguro me pierdo porque no me da la cabeza) estaba en la casa y tenía su copia. Mientras tanto fui a la verdulería y el señor verdulero me dijo que un tal Héctor que vive al frente de un gomero había encontrado una llave. Pensé ah una gomería. Después pensé ah no un árbol. Quiero que entiendan que todo esto era a las corridas muy corre lola corre meets babe el chanchito valiente. Salí corriendo mientras pensaba por favor no te cagues y busqué un gomero (a mi se me mueren los cactus así que ni sabía bien cuál era el gomero y además estaba re oscuro, pero sabía que era un árbol gordo. Igual por las dudas seguía buscando una gomería) así que caminé como un pollo perdido hasta que vi un señor al lado de un árbol con la misma silueta que yo (el árbol) y le pregunté si era Héctor y me dijo que si y le pregunté si tenía la llave y me dijo “si se las di a dos policías” y ahí dije CLARO ERA EL SEÑOR HABLANDO CON LOS POLICÍAS, NO ENCONTRÓ UN PERRO, ENCONTRÓ LAS LLAVES QUÉ INCREÍBLE EL DESTINO. Le dije ay gracias y sentí cómo mis intestinos festejaban y sonreí y el sol salió aunque era de noche y me iluminó la cara y Héctor sonrió y dijo “DE UN CHEVROLET, NO?” Acá va una foto de mi cara teniendo un mental breakdown.

Ahí mi novio me avisó que su tía tenía copia, que pase a buscarla. Ya tranquila dije bueno, busco un poco más la llave. Para tenerla, qué se yo. Listo, ya está todo bien, estás tranquila así que te aguantás la ansiedad y la caca todo está bien. Iba caminando mirando para abajo doblada en 16 y pasan dos policías. Me preguntan si busco las llave del auto. Les digo que no, que las de un departamento. Y acá aparentemente todos mis procesos mentales fallaron más que nunca en mi vida porque me dijeron “dónde es? Así si las encontramos te las llevamos” y yo LES DIJE LA DIRECCIÓN. YO LE DIJE A ESTOS DOS DESCONOCIDOS DE DÓNDE ES LA LLAVE QUE TAL VEZ LUEGO ENCUENTREN. Me faltó decirles “tengo unos pesos en la cartera al lado del calefactor y en la mesa está mi notebook tiene contraseña pero te la paso es marranademente1956”. Así que ahí en vez de subir a buscar la llave extra dije NO, TENGO QUE ENCONTRARLA MIRÁ SI ENTRAN A ROBAR y seguí caminando por todos lados muy al oscuro y, les recuerdo, haciéndome caca. Caminé mirando hacia abajo y me choqué de nuevo con los policías y me dijeron “por ahí no está” y ahí me di cuenta que IGUAL YO HABÍA ESTADO CAMINANDO POR LAS CUADRAS EQUIVOCADAS. Me confundí y fui dando vuelta a la manzana pero yo había caminado POR OTRA CALLE. Y en este nuevo escenario NO SABÍA BIEN CÓMO VOLVER. Tenía miedo de tocarme el pelo y que se me estuviera cayendo a mechones del estrés. Razoné por dónde estaba y me di cuenta cómo volver al edificio. Seguí caminando mirando todo, sufriendo porque mi cerebro está programado para pensar siempre lo peor y estaba segura de que iban a entrar a robar. Realmente pensaba “en estos minutos que tardo están robando”. El teléfono milgrosamente seguía vivo y mi novio me dijo que vuelva porque es calmo y sensato. Fui a lo de su tía pensando bueno mañana vendo un riñón y cambio la cerradura (ahora entiendo que es probable que no entren a robar pero QUIEN SABE, AMIGOS, RECORDEMOS QUE YO TENGO TODA ESTA MALA SUERTE). No andaba el timbre y no atendía así que bajé mil pisos, toqué el de abajo, subí y yo ME SEGUÍA CAGANDO y me dio la llave y fue divina y yo ME SEGUÍA CAGANDO. Charlamos un ratito (yo no paraba de pensar en caca pero quería ser simpática y que me ame pero me cagaba y me imaginaba a los policías probándose mis tampones y tirándose la notebook en las tetas). Mientras charlábamos metí la mano en el bolsillo para mostrarle que estaba roto, sentí algo y era UNA LLAVE. LA LLAVE. DIOS MÍO, TUVE TODO EL TIEMPO LLAVE. Mientras charlaba pensaba “cómo mierda remonto ser tan pelotuda, ni en pedo admito tenerla obvio ME LA TRAGO cuando no me vea” y mientras festejaba “bueno por lo menos no van a robar” me di cuenta de que era la llave que me había dado ella. Dividí mi cerebro en dos y una parte hablaba con ella y la otra pensaba “no te da la cabeza y nadie se anima a decirte”. Le agradecí. Bajé por la escalera porque no aguantaba que llegara el ascensor porque nunca olvidemos que toda esta hora y algo yo ME HACÍA CACA. No encontraba cómo prender las luces así que bajé al oscuro pensando en todas las películas de terror y llegué al departamento y NO ANDABA LA LLAVE. Dije me equivoqué de piso por bajar al oscuro y porque nunca usé una escalera. Va a salir alguien y te va a querer asesinar y cuando quieras explicar quién sos no te van a creer y te van a llevar presa esos dos policías y después van a entrar a robar a la casa de tu novio y él te va a tener que dejar por pelotuda. Así que bajé un poco las escaleras y encontré cómo prender la luz y vi que si, estaba en el piso correcto sólo que no andaba la llave porque la vida me odia. Probé un rato más rogando que no se trabara y que los vecinos no salieran a ver qué mierda era ese ruido. Fueron unos minutos de decir bueno si no se abre le toco timbre a la tía y cuando abra la puerta tomo envión, paso corriendo y me tiro por su balcón abriendo los brazos. Pero pude abrir. Y entré. Y revisé todo con un cuchillo por si había entrado alguien. Y no pude hacer caca. Y olvidé comprar pan. Me siento esos perros de las películas que los dejás solos y tienen aventuras. Estoy sentada reponiéndome del estrés real nada exagerado que esto me generó y pensando en que hay algo muy claro que sacar de toda esta situación y es que nunca hay que comprar verduras. Pidanme una pizza.

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