El luto del actor (2016)


¿Qué pasa con la relación entre el actor y el personaje cuando una obra llega a su final? ¿Acaso no es aceptable una cierta sensación de pérdida… de luto?


Dentro de la mística teatral, uno de los pasos más considerados por el común de los involucrados en el tema, siempre es el de la preparación actoral. La construcción y el desarrollo del personaje; esa búsqueda y análisis exhaustivo que los actores llevan a cabo para “conseguir o encontrar el personaje”. La investigación, consideración de tiempos y espacios, tonos y movimientos, velocidades, reacciones, causas y motivos. Ese proceso de ir tejiendo en tu piel la piel del personaje, como un traje de neopreno hecho a medida, pero con cierre fácil… porque hay que tener la habilidad para ponértelo y quitártelo con facilidad.

Una vez conseguida la confección de la herramienta, se pone en práctica. Entra en juego otra faceta del proceso que también genera mucho interés. El actor se coloca el traje, sube al escenario, se convierte en su personaje al punto de que se olvida de sí mismo; del director, de los espectadores, de las luces, del mensaje… Por la duración del espectáculo que lo convoca, el actor deja de ser individuo y se convierte en su personaje en todos los sentidos. Al pasar por esto, ocurre en paralelo un hecho que humaniza al arte. La materialización del trabajo termina por ensamblar un sentimiento de comunidad que se viene construyendo desde los ensayos con el resto del elenco, con la dirección, con asistentes, y un batallón de personas que hacen que la realidad parezca menos realidad y más magia. Y después aplausos, saludos, flores, críticas y calificaciones.

Parece casi intocable el tema de qué sucede con ese personaje una vez que se acaba la última función… ¿A dónde va a parar el traje de neopreno?¿Nadie se pregunta cuán grande es el vacío que deja el personaje en la vida del actor una vez que se acaba la obra?

Y es que como de personal fue crear al personaje, así de personal es el luto de cada actor. Le haya costado “encontrarlo” o no, le haya agarrado cariño o no, se haya sentido identificado con él o no, todo actor hace duelo por su personaje. Hay quienes lloran o se toman un día para recordarlo. Hay quienes brindan y repiten en todas sus oraciones alguna linea del texto o frase que decía en la obra. Hay quienes vuelven a la rutina, pero les duele la piel si pasan mucho rato pensando en lo experimentado. Hay quienes lo recuerdan con la nostalgia con la que se recuerda a un amigo con el que compartiste cosas muy íntimas, y al cual probablemente no vayas a ver nunca más. Incluso hay quienes jamás compartirán contigo su ritual de despedida; pero no hay actor que pueda desprenderse para siempre de su personaje…

PH: Ezequiel Martinez. Obra: Pareja Abierta. Dirección: Vale Camino. Argentina.