Entre tú y yo

Y ¿ahora qué hago con este sentimiento?

¿Lo doblo y lo guardo? Como aquella carta que nunca escribiste pero que me imaginé.

Y la guardé, en aquel archivo de recuerdos que no deberían existir pero que se quedaron clavados en mí, como si se tratase de algo inmortal. La única manera de no pensarte es si muero, y eso no será una opción por ahora.

Pero está bien, me permito soñarte, pensarte, odiarte, amarte; jamás tocarte, ya que aquí entre nos, es lo único mortal entre tú y yo.

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