¿Viviendo la promesa incumplida de la calidad en educación?

Hay algo que recuerdo con mucha nitidez de mis años universitarios. Los profesores de mis cursos de filosofía haciendo muestra de aquello que amaban tal vez en silencio cuando no ejercían su función de profesores, pero que por unas horas podían exponer a un grupo de estudiantes muy reducido: el amor a comprender por comprender.

Cuando Lavado, Martínez y Yamada (2014) narran que la calidad de la educación debe ser explicada en términos del subempleo profesional en el Perú y señalan que la baja calidad colabora justamente con el subempleo, están afirmando el vínculo entre la calidad óptima de la educación con el ingreso al mundo laboral al ejercer aquello que se estudió para ser un profesional. Los autores mencionan que los estudios que existen sobre subempleo y calidad de los estudios universitarios no parten de una idea única de calidad, sino de una variada consideración respeto a los resultados educativos como laborales, pues “el objeto de tales estudios es el propósito de enseñanza y retribución de los retornos a la educación superior” (Lavado, Martinez y Yamada, p.9)

En el caso de Perú, los investigadores concluyen que la calidad de educación superior posterior a la desregulación es inferior respecto a la anterior a esta. En 1995 se creó el Consejo Nacional para la Autorización del Funcionamiento de Universidades (CONAFU, Ley N º 26439) y luego se dio en 1997 la «Ley para Promover la Inversión en Educación» (LPIE) dictada por el Decreto Legislativo №882 que permitió el reparto de los excedentes entre los inversionistas de una determinada universidad. Por otro lado, los investigadores indican que hacia 2012 las carreras con mayor subempleo son las de Humanidades y Ciencia Sociales.

En este contexto adverso a la educación superior es en el que estudié y muchos de quienes nos graduamos en esos años, trabajamos hoy en univesidades cuyo origen se debió a esa desregulación. Sin embargo, también hoy somos algunos los que estamos llevando una maestría en educación durante posiblemente el tiempo que pretende colaborar con mejorar esa calidad que tal vez nunca fue óptima pero tampoco inexistente. Mis recuerdos más queridos de mi tiempo de estudiante lo son sin ninguna duda por la calidad de quienes me enseñaron.

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