Para el que ya no esta.

Últimamente te he echado de menos, siempre pensé que era mejor el partir antes de estar en las garras del sufrimiento, tu peleaste la batalla como lo hiciera un defensor del tesoro más preciado, y vaya que lo era…
Desde siempre te admire, me hacías reír de una manera tan más natural, contigo el tiempo no pasaba, simplemente era eterno. Podríamos pasar horas y horas platicando de temas de lo más absurdos, pero lo que más me gustaba era escucharte, tus historias fantaseosas, sobre todo por la edad tan corta que en ese momento teníamos, vaya que éramos muy jóvenes, tanto que el querer comernos al mundo era la meta principal en nuestras vidas.
Aún recuerdo el color de tus ojos iluminados por la luz del sol, al atardecer daba una tonalidad entre verde y miel, esos ojos que jamás he vuelto, ni volveré a ver. Al sonreír se tormaban de un brillo que solo da la felicidad, esa que ilumina aunque la noche se vea gris y la batalla este por perderse.
Tu piel era pálida como si jamás la hubiese tocado algún rayo del sol, pero que al estar nervioso se te sonrojaban las mejillas con un tono rosado, así como cuando uno es bebé y tiene frío, así mismo se veía en tu cara.
Recuerdo también tu nariz, era afilada y de un tamaño apropiado a tu cara, me gustaba taparla en modo de broma mientras me veías. Tu solo me decías que no te interrumpía por estar en medio de una historia llena de mil fantasías.
Tu sonrisa, era de lo más natural, tus dientes eran cortos y perfectamente alineados los superiores con los inferiores, no tenían mancha pese a la cantidad de medicina que para esas épocas ya tomabas.
Hoy es tu cumpleaños, me sigue pesando tu partida, trato de estar en un punto medio con la realidad y el hubiera pero aún es difícil saber que no estás. Sé que en alguna otra vida nos volveremos a encontrar y podré contarte de todas las cosas por las cuales he pasado y se que tú me dirás: claro que se de lo que me hablas, yo estuve ahí en espíritu….
Por siempre y para siempre
