Esa flor

Una vez más. Me encuentro nuevamente enmedio de la incertidumbre de si algún día podré ser digno de ti. Esta vez la distancia no es el problema, es, irónicamente, la cercanía la que me hace sentir poco aceptado.

Observo una flor, me detengo a oler su fragancia y a contemplar su sutil belleza, y llegas a mi mente, a nublar cualquier otro pensamiento. Sentimientos.

Imagino tu sonrisa cálida, aguda y contagiosa… pero no es para mí y me asusta. Eres ya tan cercana a mí que me asusta pensar que nunca será para mí porque sé demasiado de ti, porque te he confesado antes que te quiero a mi lado; porque quien te lo dice ahora es a quién ves lejano, imposible, inocente.

Esa flor, solitaria, abandonada a su suerte, esa flor es hoy mi reflejo.