Maravillosa luz

La miro, sus grandes ojos marrón me observan. Su mirada me penetra, pero no tiene una mirada penetrante.

Cuando me mira, me siento vulnerable, pequeño, indefenso: ¿Cómo resistirme a tan hermosa mirada?

La observo y recorro su cuerpo con la mirada.

Su castaño cabello de largo medio cae por sus hombros;

Su nariz está ahí, fija, pero en cuanto cierre sus ojos me encargaré de que ésta no caiga.

Sus finos y lindos labios me llaman; no creo poder resistir.

Su largo cuello emana el olor que, si tuviera que elegir, sería el único que olería por el resto de mis días.

¿Sus brazos? Mi lugar favorito es entre ellos;

Cuando sus manos se entrelazan con las mías no existe nada más en el mundo, solo paz y felicidad.

Su pecho me refugia;

Y abrazo su cálido abdomen.

Me deleito mirando su espalda desnuda y siempre que tenga opción, le regalaré un masaje.

Sus largas piernas se mueven al ritmo del viento;

Y sus pies no son tal; sino mini-pies hermosos.

La observo y ella a mi. La amo, la amo con todas las fuerzas que se puede amar a alguien.

La observo una vez más y de ella emana una hermosura que va más allá de toda hermosura física o psicológica.

Es maravillosa y vaya donde vaya siempre brillará, porque es luz pura;

Porque es maravillosa luz.

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