Write a Story.

Tell you story.

Si fuera tan sencillo como eso, si solo se limitara a poner las letras en la pantalla escribir sería una de las cosas más sencillas del mundo.

Tengo 26, los cumplí hace poco y la verdad no hubo diferencia en la manera que pase el día de mi cumpleaños esta vez y los últimos diez años.

Digo que sería sencillo poner las letras en la pantalla y nada más, así cualquiera podría escribir. Yo, en mi caso, soy un romántico del texto, no me mal interpreten, no creo que sea bueno, simplemente creo que si usted no se siente emocionado por lo que escribe debería dejar de hacerlo.

No tengo mi propio cumpleaños desde los cuatro, fátidico año, fátidico día en el que nació mi hermana menor, no exactamente el mismo día, ella tuvo la decencia de nacer un día despúes, luego de eso creo que ninguno ha tenido la decencia de por lo menos aparentar que nos llevamos bien.

Siento que en el texto como en el sexo hay que exigirse al máximo.

¿Por qué? Digamos uno escribe para alguién más y folla para alguién más. Complacer al público que llaman o por lo menos, complacerse uno mismo.

Recuerdo que cuando cumplí quince ya no quería fiesta, estaba cansado de aparentar disfrutar una fiesta que no era para mí, también recuerdo que mi padre(ese que me odia desde día uno, a excepción de los minutos de gloria de la Sele en Italia 90) se esmeraba en que todo lo que fuese para mi hermana terminara perfecto, pero para Gabriel el chicharrón quemado estaba bien.

¿Donde iba? Cierto, tenía 15 y no quería fiesta, quería ir a ver la pelea de Oscar De La Hoya contra algún Nicaragüense o Dominicano que estuviera encendido en ese momento y que lo manejara Don King, se pueden imaginar como termina la historia, una fiesta de niñas con un gurpo de pre pubertos hablando de su vida “sexual” mientras comen chicharrón quemado.

Cuando aprendí a escribir siento que aprendí a comprender a los demás, hay armonía en las palabras, reglones, filas, oraciones, párrafos, como quiera llamarles.

Escribir no debería tener más nombre que ese.

Escribir debería ser la bandera.

Escribir debería ser amar.

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