Autobiografía de un famoso

Fragmento

Suelo recordar para las entrevistas o las visitas que al auto mi padre lo llamaba el submarino amarillo porque amaba a los Beatles. Los reporteros y los chicos se sentían bien si les contaba esa anécdota. Era como si les confiara un secreto. Es simpático.

Si supieran la verdad, en cambio, no sonreirían. Si supieran la verdad pensarían "este tipo es tan miserable que no le importa lo que dice ni a quien se lo dicen". Si dijera la verdad no se sentirían importantes. Pero, lo simpático es esto: no es una mentira.

Es algo peor: es una verdad incompleta. ¿Mi padre era fan de los Beatles? Sí, claro, un poco, tenía un cassette. Pero su auto era un transporte escolar y lo llamó el submarino amarillo porque tenía ese color y una calcomanía pegada con un Jakare en pleno encuentro sexual con una chica y decía: ¿Quién dijo que el Jakare no come humanos?

Un muy buen chiste, si se es paraguayo. Jakare es la palabra para "cocodrilo" y para "persona que se mete a escondidas en una casa para tener sexo" y comer significa en muchos países "tener sexo".

Es interesante como hecho lingüístico. El significado de las palabras en distintos entornos semánticos, o una chorrada así.

Lo recuerdo porque siempre pensaba al verla "los submarinos van al mar y ahí no hay cocodrilos". Fue así que empecé a sentirme especial, porque me di cuenta de que era más inteligente que mi padre.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.